Venezuela se enrumba a un nuevo proceso electoral. Proceso signado por antecedentes tan negativos como el más afamado prontuario delictivo de cualquier banda del crimen organizado. Pero así continua en la actualidad este grupo organizado y empoderado con la venia de un régimen gubernamental caracterizado por el totalitarismo, sin legitimidad de origen y violando constantemente la constitución. Hoy continúan estas acciones que pretenden nuevamente llegar a los predios del poder legislativo mediante el fraude y el ventajismo electoral, a la vez enmascarar con un nuevo proceso electoral una democracia que no existe en Venezuela.
Expreso mi posición y opinión al respecto, que he venido manifestando de alguna manera por otras vías, sobre la situación de este proceso electoral o la “realización” en sí de dichas elecciones. Pero no llevar a cabo las elecciones pareciera ser el juego del régimen ante la posibilidad de derrota, pese a sus acciones fraudulentas, lo cual no es descartable considerando la frase de Fidel Castro que cita la Prof. Marta Colomina en su pasado artículo “Gobierno tiene las armas y la oposición los votos”, cito: “Las revoluciones solo hacen elecciones cuando saben que las van a ganar”. Mientras, la oposición representada en la MUD se encamina hacia el proceso previsto en la legalidad, pero trastocado en la trasparencia del principio constitucional.
Por otra parte, en minoría, pero no menos importante se presentan sectores contrarios al régimen que convencidos de sus razones, manifiestan su posición ante el proceso electoral. Unos de participación en el proceso bajo la figura de una denotada disidencia al margen de la MUD y otros dentro de la denominación de resistencia, plantean la no participación con manifiestas razones de igual manera a las condiciones contrarias a la transparencia del proceso, como a otras tantas que se desprenden del totalitarismo y búsqueda de perpetuarse en el poder dicho régimen.
Manifiesto por mi parte que no se deben realizar elecciones bajos las actuales condiciones, no para buscar contraposición al debido ejercicio democrático y menos para hacerle juego al régimen, lo hago con la premisa de plantear que esas condiciones se busquen de manera combativa y manifestando con legitimo derecho la necesidad que se dé cumplimiento al principio constitucional de transparencia. ¿Qué hacer y quienes hacerlo? Considero en primer lugar como bien señala la profesora; “La MUD debe abandonar su tradicional ocultamiento de las trampas y de los riesgos electorales del gobierno en la creencia de que esa verdad genera abstención”. Si tenemos el conocimiento claro de las posibilidades de un sismo, ¿quién puede ser tan irresponsable de ocultarlo con la premisa de no causar pánico y no llevar a que se tomen las medidas y acciones para prevenir él o un desastre mayor?
En todos las posiciones opuestas a este régimen se habla de democracia, en todos se habla de legitimidad, en todos se plantea la libertad y el rescate de los derechos conculcados, en todos se plantea el cambio político y en todos se plantea la búsqueda de una mejor Venezuela, entre otros puntos no menos importantes de un nivel de encuentros. Sin embargo hay dispersión finalmente, y si bien hay tantos puntos de encuentro, considero en segundo lugar y de manera imperiosa, la necesidad de tender puentes que permitan integrar esfuerzos y sumar fuerzas, deponiendo actitudes, ambiciones y aspiraciones personales o grupales, para atraer mayor consistencia en la participación de la ciudadanía en todas las acciones que con derecho político nos otorga la constitución. Ciudadanía que demanda verdadera unidad por Venezuela, como principal víctima de la gestión nefasta de este régimen, sufriendo la mayor penuria de vida en sus condiciones sociales y sin el bienestar que en servicio debe brindarle la debida gestión de un gobierno que sea democrático. Gobierno que no existe en Venezuela.
Se hace necesaria la manifestación pública y legitima en tercer lugar, que demande y exija la transparencia del proceso electoral, una manifestación conducida por las instancias de los líderes, que en la más absoluta concertación de todos los sectores políticos, sociales y económicos se encuentren en la tarea de todos por Venezuela. Manifestación de calle que ejerza la fuerza necesaria a dar cumplimiento de dichas exigencias. Igualmente buscando la manifestación internacional, se hace necesario acudir a las instancias de organismos regionales y mundiales, gobiernos y parlamentos, para denunciar junto con los antecedentes, la presente situación de ventajismo y fraude que busca imponer el régimen en el “venidero” proceso electoral.
Quiero decir y sin contradecir a la honorable Prof. Marta Colomina, que la ciudadanía en oposición o en cualquier situación opuesta al régimen, tiene más allá del voto para el ejercicio democrático, el derecho legitimo de manifestar en exigencia de sus derechos políticos que debe reivindicar. Pero sin que tenga que hacer uso de ellas, también tiene las armas, que son de la República. Basta ya que militares y organismos policiales las utilicen en contra de esta ciudadanía que lucha por sus derechos, que son los derechos de todos los venezolanos. Seguiré escribiendo más adelante del tema elecciones.
@antonioriverog