La Dra. Isabel Uribe es cirujana plástica, estética y reconstructiva, cofundadora y directora científica del centro médico y clínica boutique de alta gama CLINIQ, con sede en Medellín, Colombia. Con más de 20 años de trayectoria, lidera un modelo institucional que ha acompañado a más de 25.000 pacientes y que integra preparación, precisión quirúrgica y recuperación bajo The Cliniq Way.
La especialista habla de una cirugía cada vez más personalizada, planificada y compatible con la salud y la vida real del paciente. El contorno corporal se encuentra entre los procedimientos más solicitados. La liposucción, lipoabdominoplastia, abdominoplastia y cirugías mamarias concentran buena parte de las consultas, aunque ha cambiado la manera en que los pacientes se acercan a ellas.
Según Uribe, existe menos interés por reproducir una silueta específica y mayor disposición a comprender qué procedimiento funciona para cada anatomía. Un paciente puede pensar que necesita una liposucción y descubrir durante la valoración que debe atenderse también la calidad de la piel, la pared abdominal o el descenso de los tejidos.
Antes de cualquier procedimiento, recomienda verificar la formación y las credenciales del cirujano. Las redes sociales permiten conocer su trabajo y filosofía, pero no sustituyen esa comprobación. También es fundamental investigar la institución: dónde se realizará la intervención, quién administrará la anestesia, qué equipo participará y qué protocolos existen ante una eventualidad.
En CLINIQ, señala, la seguridad está respaldada por estándares internacionales. La institución cuenta con acreditación QUAD A, una evaluación independiente relacionada con seguridad clínica, equipo médico, atención anestésica, control de infecciones, infraestructura y protocolos.
Uno de los mitos frecuentes es considerar que una intervención estética, por ser electiva, es una cirugía menor. “No lo es”, enfatiza Uribe. Procedimientos como una liposucción, abdominoplastia o cirugía mamaria requieren anestesia, evaluación de riesgos, planificación rigurosa, técnica adecuada y una institución preparada.
La cirugía reconstructiva, por su parte, busca restaurar estructuras afectadas por enfermedades, accidentes, malformaciones, intervenciones previas o pérdidas de tejido. La estética parte generalmente de una anatomía sana y busca mejorar proporciones, contorno o armonía.
Tampoco existe una edad ideal universal para someterse a una cirugía plástica. Lo fundamental es encontrar el momento adecuado, considerando salud general, antecedentes, condición cardiovascular y metabólica, nutrición, medicamentos y magnitud de la intervención. Por ejemplo, una mujer que contempla una cirugía abdominal y planea un embarazo próximamente posiblemente debería esperar.
La evaluación emocional es tan importante como la física. Un paciente puede ser buen candidato anatómicamente, pero no encontrarse en el momento emocional apropiado. Por eso es esencial conocer qué desea cambiar y cuáles son sus expectativas. Una cirugía puede modificar el cuerpo, pero no resolver una crisis personal, salvar una relación o garantizar aceptación social.
Para quienes viajan a Colombia a operarse, Uribe aconseja evaluar el proceso completo: preparación, valoración presencial, cirugía, recuperación, controles y seguimiento al regresar a su país. La institución nunca debería elegirse únicamente por precio, promociones o imágenes impactantes en redes sociales.
Después de más de dos décadas y 25.000 pacientes acompañados en CLINIQ, la convicción permanece: una cirugía puede durar horas, pero sus efectos acompañarán al paciente durante mucho tiempo. Por eso, la decisión merece criterio, seguridad, confianza y una estructura preparada para cuidar integralmente todo el proceso.