miércoles 11  de  marzo 2026
CESÁREA

¿Es una alternativa al parto vaginal?

En Estados Unidos el 31.8% de los niños nace a través de este procedimiento quirúrgico y se espera que esta cifra continúe creciendo

BELÉN GONZÁLEZ
Especial

El parto es el proceso fisiológico que marca el fin de la gestación. Se inicia de forma espontánea y culmina con el nacimiento del bebé, pero existen circunstancias imprevistas que pueden poner en peligro la vida de la madre o el niño, y es entonces cuando la medicina hace uso del procedimiento quirúrgico que conocemos como cesárea.

Se trata de una cirugía mayor que permite la extracción del bebé, a través de un corte en el abdomen de la madre, para contrarrestar posibles riesgos durante un parto vaginal. Sin embargo, el también llamado parto quirúrgico puede ser un procedimiento electivo, no en vano datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades confirman que actualmente una de cada tres madres en EEUU se somete a una cesárea, a pesar de que para los expertos en salud pública, como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, muchas de estas intervenciones son innecesarias.

No se trata de un procedimiento novedoso, como resultado de los avances de la medicina, pues las cesáreas se practican desde la época romana, aunque el primer registro de supervivencia a una de estas cirugías data del año 1500, cuando el alemán Jacob Nufer, un castrador de cerdos, operó con éxito a su esposa, tras un largo y penoso trabajo de parto.

Tras el médico extraer con sus manos al bebé, se corta el cordón umbilical, se extrae la placenta, se limpia
cuidadosamente el área y se suturan tanto el útero como el abdomen de la madre. (CORTESÍA)

Lo rudimentario del procedimiento en aquel entonces provocaba ciertamente una alta mortalidad, que fue superada poco a poco con la llegada de los principios básicos de la esterilidad, la introducción de la sutura uterina y el uso de los antibióticos.

Hoy en día, esta intervención es un asunto de casi todos los días, y en lugar de significar un riesgo es un recurso exitoso para salvar vidas. Ahora bien, es importante tener claro que la decisión de practicar una cesárea no electiva se toma en función de complicaciones como: una cesárea previa u otra cirugía en el útero; problemas con la placenta; una infección como el VIH o el herpes genital; un embarazo múltiple; enfermedades como la diabetes; problemas de hipertensión; la posición y tamaño del bebé; un parto demasiado lento; y cualquier contratiempo con el cordón umbilical.

Abriendo el abdomen

El parto por cesárea tarda aproximadamente entre 30 y 45 minutos, aunque está sujeto a un proceso de preparación y recuperación que puede hacerlo parecer bastante más largo. Como toda cirugía importante, tiene lugar en un quirófano, donde el paso inicial es la administración de un medicamento para bloquear la sensación de dolor, usualmente se trata de un anestésico local que permita a la madre mantenerse despierta y alerta durante la intervención.

Los pasos siguientes son limpiar y preparar la zona del abdomen, colocar un catéter intravenoso para administrar fluidos a la paciente e insertar una sonda para drenar la orina de su vejiga.

Cuando estos pasos preliminares se han cumplido, el médico hará dos incisiones, la primera de unas seis pulgadas de largo abrirá paso a través de la piel, la grasa y el músculo, y posteriormente, la segunda permite entrar al útero para extraer el bebé.

Existen dos tipos de incisiones en una cesárea, la más común es la del segmento inferior, en la cual se hace un corte transversal justo por encima del borde de la vejiga; mientras que la regular es longitudinal en la línea media, pero se usa muy poco porque es más susceptible de complicaciones.

Tras el médico extraer con sus manos al bebé, se corta el cordón umbilical, se extrae la placenta, se limpia cuidadosamente el área y se suturan tanto el útero como el abdomen de la madre, quien tras la intervención tendrá que mantenerse en recuperación por varios días.

A favor y en contra

Toda cesárea es considerada un procedimiento seguro y la tasa de complicaciones serias es muy baja. Sin embargo, existen riesgos asociados, como las infecciones en la vejiga o el útero, lesiones en las vías urinarias, hemorragias y problemas en futuros embarazos que comprende un riesgo mayor de placenta previa o adherida, así como de ruptura uterina.

Asimismo, es posible que se presenten coágulos de sangre y dolor después del parto, así como una estadía más larga en el hospital o un proceso de recuperación más prolongado. Por otra parte, estudios recientes han confirmado que las criaturas que nacen por medio de una cesárea, antes de las 39 semanas de embarazo, son más propensos a problemas de tipo respiratorio.

Pero a pesar de estas desventajas, los partidarios de las cesáreas afirman que esta cirugía es tan segura para el bebé como el parto vaginal, y que además permite proteger los órganos pélvicos de la mujer, además de reducir el riesgo de problemas intestinales y vesicales.

Este procedimiento es además muy conveniente para los padres, cuando se trata de una cirugía programada, pues les permite saber con exactitud qué día nacerá su hijo, para así evitar la incomodidad de un largo parto natural, que puede durar hasta 20 horas.

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