Entre el 80% y el 90% de los infartos están relacionados con “factores de riesgo” comunes y prevenibles o modificables. Esto quiere decir que prácticamente la totalidad de estos ataques al corazón podrían evitarse si estuviésemos atentos a la presencia de algunos de estos indicadores.

Los llamados “factores de riesgo” son ciertas variables que desempeñan papeles importantes en las probabilidades de que una persona presente enfermedades cardiovasculares. Ellos se dividen en dos categorías: los principales, cuya participación en la posibilidad de sufrir la enfermedad se ha comprobado; y los secundarios que solo elevan el riesgo pero pueden o no causar el padecimiento.

Mientras más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (American Heart Society), para medir la salud cardiovascular del país se monitorean siete factores de riesgo, a los que llaman los “7 pasos” que ayudarían a disminuir la posibilidad de padecer enfermedades cardíacas y ataque cerebral. Estos pasos serían: ejercicio, dieta saludable, buen peso corporal, no fumar, control sobre los niveles de colesterol, presión arterial y, glucosa.

Sabemos que las enfermedades cardíacas son las causantes de una de cada cuatro muertes en Estados Unidos cobrando la vida de 801.000 personas al año, es decir 2.200 cada día, o visto de manera más alarmante, una persona muere por algún padecimiento del corazón cada 40 segundos.

Por ello la AHS (American Heart Society) tiene como objetivo para este año lograr mejorar la salud cardiovascular de todos los estadounidenses en un 20% y reducir las muertes por enfermedades cardiovasculares y ataque cerebral en un 20%.

Hay factores de riesgo que no es posible combatir. Por ejemplo, la edad ya que en la medida que se envejece, aumenta el riesgo de padecer alguna enfermedad del corazón. Los hombres mayores de 45 años y las mujeres a partir de 55 tienen una mayor probabilidad. Hay factores que pueden afectar de forma diferente a los hombres que a las mujeres. Tal es el caso del estrógeno que brinda a las mujeres cierta protección, pero por otro lado la diabetes aumenta más el riesgo en las mujeres que en los hombres.

La raza o etnia es otro factor de riesgo. Los afroamericanos son más propensos que los blancos a tener enfermedades del corazón, mientras que los hispanos son menos propensos a sufrirlas. Y por último la historia familiar pues se posee un mayor riesgo si tiene un familiar cercano que tuvo una enfermedad cardíaca a una edad temprana.

Pero la presión arterial, el colesterol, los triglicéridos, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo y la inactividad física son componentes que sí pueden modificarse con un simple cambio en el estilo de vida.

Recomendaciones para contrarrestar los efectos de los “factores de riesgo”

Haga ejercicio regularmente. El ejercicio moderado tiene muchos beneficios entre los que resalta el que fortalece el corazón y mejora la circulación.

Adicionalmente es coadyuvante mantener un peso saludable, bajar el colesterol y la presión arterial, combatir el estrés y aumentar la autoestima.

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Aliméntese con una dieta saludable. Limite los alimentos altos en grasa, sodio y azúcar. Las frutas frescas, las verduras y los granos son ampliamente recomendados. Existen dietas que ayudarán a controlar la hipertensión y bajar los triglicéridos, tal es el caso de la dieta DASH (cuyas siglas en inglés corresponden a “Enfoque Alimentario para Detener la Hipertensión”) que promueve una alimentación equilibrada y el control de las porciones. Lo anima a incorporar más frutas y verduras, alimentos integrales, pescado, aves, frutos secos y productos lácteos sin grasa o bajos en grasa en su dieta diaria.

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Tener hábitos de vida saludable ayuda a cuidar nuestros corazones.

Tener hábitos de vida saludable ayuda a cuidar nuestros corazones.

Mantenga un peso saludable. Tener sobrepeso u obesidad puede aumentar su riesgo de padecer enfermedades cardíacas. La obesidad es una enfermedad compleja que consiste en tener una cantidad excesiva de grasa corporal, y se diagnostica cuando el índice de masa corporal (IMC) es igual o mayor que 30. La obesidad ocurre cuando se ingieren más calorías de las que se queman con el ejercicio y las actividades diarias normales, y está vinculado a otros factores de riesgo como elevados niveles de colesterol y triglicéridos, presión arterial alta y diabetes. Controlar su peso puede reducir estos riesgos.

No fume. El tabaquismo eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Cuidado con el colesterol y los triglicéridos. El colesterol es una sustancia parecida a la grasa que se encuentra en todas las células del cuerpo y es necesaria para su correcto funcionamiento, pero en altos niveles puede contribuir a obstruir las arterias y aumentar el riesgo de enfermedad coronaria y ataque al corazón. Por su parte, los triglicéridos también son un tipo de grasa que se encuentra en la sangre u que en altos niveles también puede aumentar el riesgo de enfermedad coronaria, especialmente en las mujeres.

Controle su presión arterial. La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos. Cuando es alta la llamamos hipertensión y es un factor de riesgo importante para generar enfermedades del corazón pues daña las arterias coronarias y obligando al órgano a trabajar más de lo necesario causando lo que llamamos dilatación del ventrículo izquierdo. Adicionalmente puede generar una insuficiencia cardíaca causada por el debilitamiento de los músculos del corazón.

Controle el consumo de azúcar para evitar la diabetes.

Tener diabetes duplica su riesgo de enfermedad cardíaca diabética ya que con el tiempo los altos niveles de azúcar en la sangre pueden afectar los vasos sanguíneos y los nervios que controlan al corazón.

Otros factores contribuyentes

Asegúrese de tener un buen sueño. No dormir los suficiente aumenta el riesgo de hipertensión, obesidad y diabetes. Afecciones que pueden elevar su riesgo de enfermedades del corazón.

Se ha comprobado que durante el sueño se pueden producir alteraciones del ritmo cardiaco y trastornos de la coagulación por lo que se recomienda dormir de siete a nueve horas de sueño por noche.

Aprenda a controlar el estrés. El cuerpo responde al estrés liberando hormonas que hacen que aumente la respiración y por ende suba la presión arterial. Adicionalmente incrementa la inflamación del cuerpo, puede elevar los triglicéridos y el colesterol, y en niveles extremos puede causar arritmia cardíaca. Es por ello que puede causar isquemia cerebral (ictus) o miocárdica (angina de pecho, infarto sintomático o asintomático).

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Hay medicamentos como las pastillas anticonceptivas y algunos tratamientos para el cáncer que también pueden afectar al corazón. Por ello se recomienda que antes de comenzar a tratarse con cualquier medicina consulte previamente con su médico.

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