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“Yo estudié en el College y siempre digo que debiesen utilizarme en la publicidad a través de una valla que diga: ‘Hasta los que fracasan en el Miami Dade College pueden ser exitosos’”. Con estas palabras y entre risas, el empresario y filántropo Miguel “Mike” Fernández recuerda su paso por la institución académica que le abrió las puertas al mundo universitario.

Fue una oportunidad que como inmigrante y refugiado siempre anheló, y que marcó su vida, al abrirle los ojos a un futuro de sueños que lo convirtió en uno de los hombres de negocios más acaudalados y prominentes del país. Es por eso que su nombre sobresale como un fiel representante del exilio cubano, lleno de gratitud por EEUU, y por su amigo el Dr. Eduardo Padrón, de quien asegura, ha recibido grandes enseñanzas de vida.

“Eduardo es una gran persona con muchos valores, que es lo que realmente importa en un ser humano. Cuando nos conocimos, nos dimos la mano, y cuando nos despedimos lo hicimos con un abrazo. Es alguien que en poco tiempo conecta con todos. Admiro su delicadeza para tratar a las personas y su humildad. Lo tiene todo y lo da todo”, aseguró Fernández.

Todos somos MDC

Para Fernández, el mayor aporte del College a la ciudad es brindarles a todos por igual un libre acceso a la educación superior y ser una luz de esperanza para miles de familias que de otro modo jamás pudiesen optar al mundo universitario.

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El empresario y filántropo Miguel
El empresario y filántropo Miguel "Mike" Fernández.

“No hay persona que no sea aceptada por esta institución. Todos tienen las puertas abiertas. Por eso, Eduardo, a través de este college ha tocado más vidas de personas en esta ciudad que la misma Iglesia o que cualquier otra institución. El amor que Eduardo le ha dado a esta casa de estudios y a los jóvenes que pasan por sus aulas siempre se mantendrá vivo”.

Un hasta siempre

“Es necesario el cambio, pero MDC va a seguir manteniendo su misión porque este college es Eduardo Padrón. Tiene sus sentimientos y valores, y el hecho de que él se vaya no quiere decir que la misión de la universidad vaya a cambiar”.

A su juicio, lo que el Dr. Padrón ha sembrado trascenderá en el tiempo: “Todos tenemos sustitutos, algunos buenos o regulares. No somos irremplazables. No importa si eres el presidente de un país o el chofer de un carro, todo somos prescindibles. Este es el momento que Eduardo siente que debe cambiar, pero su legado siempre permanecerá vivo”.

“Solo espero que quien asuma la nueva dirección siga consolidando la misión de la institución y brindado su apoyo financiero y educativo a los inmigrantes. Y para eso hay que enfrentarse y darles la cara a los políticos hipócritas que son muchas veces de nuestro propio grupo. Eduardo lo hizo, y por eso se ganó enemigos y admiradores”.

Actualmente el magnate cubanoamericano apadrina la Escuela Familia Miguel B. Fernández de Negocios Globales, Comercio y Transporte del Miami Dade College, un centro de estudios que lleva su nombre y mediante el cual acerca a los estudiantes a líderes de negocios, políticos y personalidades del mundo empresarial. Así devuelve la mano a esta institución que un día le abrió las puertas.

“El College me enseñó que siempre se puede pensar en grande. Por eso nuestro esfuerzo por impartir charlas para que los jóvenes puedan oír como estos líderes pudieron alcanzar sus metas. Lo importante no es contar cómo se vive el éxito, sino compartir cómo se sobrepasaron las etapas difíciles de la vida para llegar a él”.

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