MIAMI.- A la ejecutiva Amy Tseng nutrirse de dos culturas le ha valido de mucho. De su natal Taiwán guardó el respeto y la disciplina e ímpetu para el trabajo. Pero el espíritu innovador y emprendedor lo halló en EEUU, país que la acogió a los 22 años y donde ha visto prosperar la compañía que fundó junto a su esposo hace más de dos décadas.

“En la cultura asiática se impone mucha disciplina y respeto hacia los más viejos, a la autoridad. Te empujan a trabajar muy duro, a aceptar las opiniones de los mayores de la familia, y tienes que mostrar mucho respeto. Y eso está bien, pero muchas veces los más viejos no tienen la razón y, por cuestión de autoridad, tienes que escucharlos y obedecer. Y eso no es bueno, creo que es opresivo; suprime el cambio, la innovación”.

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Amy Tseng es la presidenta y CEO de TissueTech, Inc., una empresa líder en la rama de la biotecnología que emplea productos derivados del tejido del cordón umbilical y líquido amniótico en innovadores tratamientos.

“Este país, por otra parte, promueve la innovación y el respeto por la opinión ajena sin importar la jerarquía en cuanto a generación, o sea, los hijos fácilmente le pueden decir que no a los padres mientras tengan un buen argumento. Eso da más libertad, y por eso aquí hay mucha más innovación. Este país incentiva el pensamiento creativo”, añadió.

Defensora de la innovación y de esa habilidad de quienes reaccionan rápido en pro de soluciones, Tseng dirige la compañía con firmeza, pero, a la vez, con la flexibilidad necesaria para escuchar las opiniones de su equipo, incluso del Dr. Scheffer C.G. Tseng, su esposo y médico científico a cargo de las operaciones tecnológicas, y a quien, en el trabajo, trata como a un colega más.

“He aprendido que puedo aceptar otros puntos de vista, incluyendo los de mi esposo. Creo que esa actitud me ha ayudado a trabajar junto a mi esposo exitosamente sin discutir, porque es necesario entender que no siempre va a estar de acuerdo contigo, así que no puedes aferrarte a tus opiniones y querer salirte con la tuya todo el tiempo. Tengo unos cuantos ejecutivos que se reportan directamente a mí y todos tienen mucha experiencia, así que tengo que mantener la mente abierta y escuchar diferentes opiniones, analizar y luego tomar una decisión”, dijo.

“Creo que esta tecnología que empleamos es muy beneficiosa para los pacientes y muy innovadora, por eso es emocionante poder proveer tratamientos no convencionales con grandes resultados. Para mí es muy gratificante saber que podemos ayudar a tantas personas”.

A diferencia de otros matrimonios que tal vez no logren acoplarse a una vida laboral en común, el de Tseng ha superado la prueba de trabajar juntos, porque desarrollar un proyecto del que ambos se benefician los ha ayudado a complementarse.

“Desde de que trabajamos juntos hace 25 años, he aprendido un aspecto diferente de su personalidad, cómo lidia con el trabajo, cómo forma sus criterios. Creo que somos muy afortunados, porque sé que hay parejas que no pueden trabajar juntos, tal vez sea porque los dos son muy fuertes. Lo que tratamos de hacer para que la relación no intervenga en el trabajo es vernos como dos individuos. Si él hace algo con lo que yo no esté de acuerdo, se lo señalo y él hace lo mismo”.

“En el trabajo somos colegas. En la casa, somos marido y mujer. Nuestro matrimonio es algo más que una relación de pareja, somos socios de negocio, compartimos una visión y hablamos del negocio todo el tiempo. Y nos emociona ver el progreso, porque es como alcanzar una meta en común”.

Aunque en su caso el éxito no ha dependido de una promoción, reconoce que la mujer debe trabajar más en el mundo corporativo para lograr sus metas.

“Creo que, en general, siendo mujer, tienes que desempeñarte excepcionalmente para ser reconocida al mismo nivel que un hombre. La sociedad está cambiando, sin embargo, todavía, en especial cuando estás en la cima como CEO, tienes que sobresalir para ser tratada con igualdad. La mujer tiene que esforzarse más para convencer de que en realidad merece esa posición”.

Tseng es egresada de la University of Southern California, con una maestría en administración de empresas, además de haber obtenido el título de contadora pública.

“Yo construí esta compañía de la nada, entonces naturalmente he estado en esta posición desde que fundé la empresa. Pero sí creo que la equidad salarial entre géneros se puede lograr. Las mujeres tienen que ser muy fuertes mentalmente y creer que pueden lograr lo mismo que un hombre. Y no hacer caso a comentarios negativos; solo tienen que creer en sí mismas”.

Pero, en ese camino a la cima además de autoconfianza, es necesario enfocarse en lo que realmente vale la pena.

“Lo más importante es construir la autoconfianza, desarrollar la inteligencia emocional, y tratar de superarse. En vez de emplear tiempo en quejarse, yo preferiría usar mi energía en mejorar y avanzar hacia el próximo paso”.

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