Fui al restaurante Versailles muy a menudo durante el año en el que abrió, y he seguido yendo desde entonces. Siempre fue una parada nocturna obligada después de una salida. Picadillo, arroz blanco, huevo frito y plátanos maduros...
Es como el Capitolio de Cuba en el exilio. Un santuario, un lugar de encuentro, de cubanía, y de consuelo para el exilio en Miami. La familia Valls es un glorioso ejemplo del espíritu de la comunidad cubana desterrada, y de su anhelo de contribuir y prosperar en su nuevo hogar, América.
Estados Unidos le dio a la comunidad de exiliados cubanos las libertades que el régimen castrista les quitó. Y a través de una fuerte ética de trabajo, esos sueños se cumplieron para muchos. La familia Valls y el Versalles personifican esos sueños.