MIAMI.- Durante 66 años de existencia, DIARIO LAS AMÉRICAS ha sido testigo y promotor excepcional de la visión de empresarios que han ejecutado importantes proyectos para el fortalecimiento y desarrollo sostenible de Miami y ciudades aledañas.
En gran parte de este tiempo, el nombre del cubano Armando Codina ha estado asociado al crecimiento de una urbe que no solo sobresale en Estados Unidos, sino también en el contexto internacional porque —es claro— ‘Miami sigue de moda’.
Codina es un referente natural al comparar la Capital del Sol de antes, parroquiana y pequeña, con la de hoy, una ciudad de enormes y modernísimas edificaciones, con áreas que denotan un ambiente acogedor, en donde el confort y el desarrollo son palpables en cada rincón.
Este empresario del renglón de la construcción habló con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre sus inicios en “un país que nos abrió las puertas a los cubanos de la Operación Pedro Pan”, un programa que reasentó a miles de niños en Estados Unidos durante el comienzo de la dictadura de Fidel Castro en Cuba.
Según su testimonio, “solo y sin conocimiento de inglés” fue enviado a un orfanato. “Yo llegué y estuve aquí un tiempo corto en un campamento para niños, en Matecumbe. Luego me enviaron a una escuela donde yo era el único cubano y me sentía como algo exótico”.
Se estima que alrededor de 14.000 niños sin el acompañamiento de sus padres llegaron a suelo estadounidense a principio de los años 1960. “Nunca me sentí discriminado. Si me hubiera quedado en Miami, tal vez las cosas hubieran sido distintas por la reacción que hubo aquí cuando llegaba tanta gente de Cuba”, afirmó.
Más tarde, el jovencito de entonces se reunió con su madre, trabajó varios años para “mantener a mi mamá”, le fue “muy bien”, vendió algunos negocios y, recuerda, en los años 1970 creó su primera compañía que “hacía las cuentas por cobrar a una compañía de médicos”.
Su padre había sido senador en Cuba. “Entonces, cuando yo vendí la compañía, él pensó que yo quería estar en la política”, dijo, porque “yo dirigí la campaña de George Bush (padre) cuando corrió en contra de Ronald Reagan, y trabajé tan duro un año en esa campaña que, gracias a Dios, me curé de la enfermedad de la política”.
Sin querer saber más nada de la política, “aunque mi padre me insistió para que siguiera por esa línea”, Codina rememora que decidió regresar a su negocio de facturación con los médicos, “pero ya las cosas habían cambiado y empecé a invertir en Real Estate”.
Así fue como “nos convertimos en la compañía de desarrollo inmobiliario con todos los servicios comerciales en la Florida”, aseguró, con presencia en Miami-Dade, Broward y Palm Beach. “En el mercado del sur de la Florida, éramos más grandes incluso que los nacionales en esta área”, apuntó.
Después, en 2006, las habilidades comerciales llevaron a Codina a fusionarse con Florida East Coast Industries, “que fue la compañía que creó Henry Flagler cuando trajo el ferrocarril a Miami”. En 2007 vende esa firma y nace Codina Partners.
Evolución
El más estricto significado de la palabra “evolución” es el componente que siempre ha guiado cada paso de Codina. “Yo pensaba que después de vender cada empresa que iba creando, me iba a retirar para dedicar todo mi tiempo a la familia, pero no. Soy un fracasado en eso”, señaló entre risas el empresario.
Codina Partners —aseguró— iba a ser una “compañía familiar pequeña”, pero después que decidimos no venderla el “mundo se cayó” con la crisis de 2008 en Estados Unidos y “salimos a comprar mucha deuda, muchas propiedades”.
“Esta propiedad donde estamos ahora [sede de Codina Partners, en Coral Gables], la compramos a un banco que entró en bancarrota, y así adquirimos muchísimas propiedades en ese momento”, agregó.
Su proyecto más “querido” es Downtown Doral, una “pequeña ciudad” dentro de la municipalidad de Doral, al noroeste de Miami, en un área de 25 acres en donde hoy se encuentran 5.000 unidades residenciales, 2 millones de pies cuadrados de oficinas, 250.000 pies cuadrados de locales comerciales y dos escuelas.
Para Codina, todos sus proyectos son “como mis hijos”. Sin embargo, reconoce que Downtown Doral es el “más importante” por “todo el desarrollo que ha traído en esa zona en donde demolimos 27 edificios abandonados del Gobierno” y dado que le ha permitido trabajar junto a su hija Ana-Marie, actual CEO de Codina Partners.
El empresario cree que Miami seguirá creciendo “mucho más de lo que vemos hoy”, y mientras se cumple su pronóstico, dijo, entre sus planes nunca estaría “hacer negocios en la isla”, pero no descartó “ayudar de algunas manera” a sus “hermanos cubanos” para aliviar los más grandes problemas de esa población.
