MIAMI.- La Bahía de Biscayne, principal fuente de vida de Miami-Dade, vital para su economía, el más importante generador de empleo y magnífico hábitat para miles de especies marinas y terrestres, parece agonizar ante la inacción de muchos ciudadanos.

Las alarmantes señales de fatiga de este importante enclave saltan a los medios de comunicación en forma de recurrentes testimonios, que narran las muertes masivas de peces, como la que sucediera, sin ir más lejos, el pasado domingo 5 de septiembre.

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Según la web del condado miamidade.gov, el padecimiento de este peculiar cuerpo de agua es causado por la actividad humana, que a lo largo del tiempo ha bloqueado el flujo natural de las aguas dulces, tan importante para su ecosistema.

El agua de los principales acuíferos ha sido canalizada y llega a la bahía cargada de grandes cantidades de fósforo y nutrientes, elementos tóxicos para flora y fauna marina.

La combinación de agua dulce de los acuíferos y salada del mar -que tiene lugar en este enclave de 428 millas cuadradas- crea el entorno idóneo para el crecimiento del pasto marino, hábitat perfecto de camarones, langostas, manatíes y diferentes especies de peces.

Según los científicos, el pasto, ahora en extinción, también contribuye a estabilizar los sedimentos del fondo de la cuenca y actúa como barrera de atenuación contra las enérgicas olas que erosionan el suelo marino.

DIARIO LAS AMERICAS ha querido indagar de primera mano sobre el actual estado de la bahía y cuáles son las soluciones que se barajan a fin de frenar su deterioro. Para ello conversamos con Irela Bagué, quien desde hace nueve meses ejerce como jefa de la Bahía o Chief Bay Officer, del Condado Miami-Dade.

“La bahía ocupa un área enorme de nuestra geografía, se extiende desde el condado de Broward hasta Monroe. Lo complejo del tema es que varias municipalidades comparten sus aguas. En ella existe un parque nacional [de jurisdicción federal] y una reserva o parque acuático que es de jurisdicción estatal. Al confluir este gran número de instituciones responsables, la Comisión de Miami-Dade dio un paso importante al designar, por primera vez, a una persona para que se encargue de coordinar la colaboración de las distintas entidades sobre un tema tan sensible para nuestra comunidad”, apuntó Bagué, quien ha dedicado gran parte de su vida a la consultoría.

Antes, en 2019, la Comisión de Miami-Dade, por iniciativa de la comisionada Rebeca Sosa, había establecido el Equipo de Trabajo Bahía Biscayne, o The Bay Task Force, formado por expertos, ingenieros y ecologistas, que debía funcionar como junta consultiva y cuya responsabilidad era revisar los estudios existentes sobre la bahía y planificar la gestión de las futuras medidas encaminadas a restaurar y proteger la salud de este importante recurso.

Según consta en sus documentos, The Bay Task Force se reunió 18 veces en el último año y recibió unas 35 ponencias de recomendaciones de agencias locales, estatales, municipales, academias y organizaciones comunales.

En su primer informe sobre el estado de la Bahía, conocido como Biscayne Bay Task Force Report, concluyó que “a pesar de los esfuerzos realizados hasta a través de los años, para proteger el enclave acuático, estos han sido esporádicos y carentes de coordinación, por lo que el peligro continúa”.

Después enumeró las diferentes amenazas que acechan a la Bahía, como la falta de agua dulce, el exceso de nutrientes contaminantes arrastrados por las aguas pluviales, las roturas de las tuberías del alcantarillado, los tanques sépticos dañados y la contaminación producida por los desechos de plásticos.

Calidad del agua

El Equipo de Trabajo propuso realizar un enfoque holístico, coordinando múltiples esfuerzos centrados en siete objetivos fundamentales. El primero de ellos y más importante es la calidad del agua, alrededor del cual gira el resto de las iniciativas y proyectos a llevar a cabo, como el de infraestructuras, gobernanza, restauración del hábitat, desechos marinos, divulgación y financiación.

Prohibir el uso de fertilizantes

Sin buena calidad del agua no hay bahía. En este contexto, Bagué sostuvo haber trabajado para hacer posible una ordenanza que prohíbe utilizar fertilizantes que contengan fósforo y nitrógeno durante los meses del verano, en la temporada de lluvia, desde el 15 mayo hasta el 31 de octubre. El propósito es crear una especie de zona libre de fertilizantes cerca de los cuerpos de agua que vierten a la Bahía Biscayne.

Para su consecución un pilar fundamental es la educación del público. “Hemos creado una página web que explica los efectos de los fertilizantes en el entorno y estamos trabajando con la Universidad de Florida para impartir talleres a los jardineros profesionales donde se les enseñe a evitar utilizar estos productos tan dañinos”, sostuvo.

Aunque positiva, “es una medida limitada, ya que los agricultores pueden seguir utilizando fertilizantes en sus cosechas”, señaló la comisionada Sosa.

“Nosotros, por una parte, y el estado, por otra, hemos creado sendas juntas supervisoras de carácter permanente que se concentrarán en el mejoramiento de la calidad del agua. Estas dos juntas pueden colaborar. El Estado ha mostrado interés y destinó $30 millones para dicho propósito”, apuntó Bagué.

Infraestructuras

En el caso de las infraestructuras, Task Force propuso apoyarse en el trabajo de instituciones reguladoras, como el Departamento de Recursos Económicos del Condado, para garantizar que las nuevas instalaciones y los permisos de construcción que se otorguen cumplan con los objetivos de reducir la contaminación de la bahía.

Además, “estamos desarrollando estudios sobre posibles innovaciones a implementar en el sistema de alcantarillados que puedan controlar la toxicidad del agua”.

Otra medida tomada por Miami-Dade, bajo recomendación del Equipo de Trabajo de la Bahía es la sustitución de los tanques sépticos dañados que filtran su contenido tóxico al manto freático. Se han identificado unos 9.000 tanques sépticos comprometidos y se coordinan los trabajos con las distintas instituciones.

“Hemos solicitado unos fondos al estado a través de un Grant para acometer el trabajo del reemplazo de los tanques sépticos y la conexión al sistema de alcantarillado”, explicó la comisionada Sosa.

Nada se deja al azar, “se ha establecido un monitoreo constante de la calidad del agua para cuantificar el progreso de las medidas que se van implementando”.

Educación y publicidad

“Tenemos que ser capaces de transmitir el mensaje de que todos somos culpables del estado de la bahía. Por lo tanto, tenemos que asumir nuestra responsabilidad. Los residentes deben estar bien informados sobre la importancia de la bahía para nuestra comunidad y el impacto que tiene nuestro estilo de vida y la basura que generamos en la contaminación del agua de la Bahía”, explicó Bagué.

Por ejemplo, el próximo sábado 18 de septiembre será el Día Nacional de la Limpieza, que se celebra cada tercer sábado de septiembre. Una jornada en la que en todo el país se recogen los desechos en parques naturales, playas, ríos, lagunas. "Ese día más de 100 equipos trabajarán en diferentes puntos de la bahía”.

Las campañas publicitarias cada vez tendrán más protagonismo. “Miami-Dade es una comunidad muy diversa. Todos venimos de distintos países, con diferentes ecosistemas. Este ecosistema es muy vulnerable y complejo. Toda el agua que usamos se vierte a la Bahía, cualquier desecho que llegue al alcantarillado termina en el estuario. La gente tiene que saber eso”.

Por eso Bagué se propone crear una gran campaña multimedia, multilingüe y un programa de divulgación educativa para crear conciencia sobre el estado del agua.

Con tal propósito, la Comisión de Miami-Dade creó un mapa interactivo, bajo el nombre de Biscayne Bay Report Card 2021 que, de una forma muy intuitiva, informa al público sobre la calidad del agua y muestra los niveles de fósforo, nitrógeno, clorofila, la presencia de bacterias fecales, como la E-Coli y los Enterococos y la transparencia del agua.

En resumen, restablecer el equilibrio en el hábitat en la bahía requiere del trabajo y la coordinación de múltiples instituciones, estamentos políticos y sociales, además de la conciencia ciudadana.

A la pregunta cuál es el estado actual de la bahía, a pesar de los esfuerzos realizados, Bagué respondió: “Languidece, está en Urgencias con respiración asistida”.

“Tenemos que evitar que sigan ocurriendo las muertes masivas de peces, desgraciadamente este hecho no se solucionará hasta que no se acometan las mejoras en las infraestructuras, algo que tomará tiempo y muchos recursos”, concluyó.

cmenendez@diariolasamericas.com

@menendezpryce

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