MIAMI. Tras conocerse el incidente ocurrido en aguas cubanas este miercóles, que dejó cuatro fallecidos y seis heridos a bordo de una lancha rápida con matrícula en Florida, el congresista federal Carlos A. Giménez solicitó una investigación urgente por parte de las autoridades estadounidenses para esclarecer lo ocurrido y determinar posibles responsabilidades.
La petición marca la primera reacción política de alto nivel en Estados Unidos ante un caso que ya genera inquietud por el uso de fuerza letal contra ocupantes de una embarcación civil vinculada al país.
Según el comunicado emitido por la oficina del legislador, compartido a DIARIO LAS AMÉRICAS, existen informes alarmantes que señalan que agentes de la dictadura castrista habrían ejecutado a cuatro personas a bordo del medio de transporte marítimo cerca de la costa norte de la provincia de Villa Clara, específicamente en el canal El Pino, en Cayo Falcones, en el poblado de Coralillo.
Giménez calificó los hechos como graves, pidiendo una revisión exhaustiva y urgente.
“Estoy solicitando una investigación inmediata sobre esta masacre. Las autoridades de Estados Unidos deben determinar si alguna de las víctimas era ciudadano estadounidense o residente legal y establecer exactamente lo ocurrido”, afirmó
Asimismo, subrayó que el caso plantea interrogantes sobre el uso de la fuerza contra las personas ultimadas, un elemento que podría elevar la gravedad diplomática del incidente.
El despacho del congresista republicano confirmó que ya ellos solicitaron información adicional al Departamento de Estado y a las Fuerzas Armadas de EEUU con el objetivo de reunir todos los datos disponibles.
Más allá del episodio puntual, la reacción del político cubanoamericano apunta a colocar el asunto en el centro de la agenda federal y a presionar para que la Casa Blanca determine si existió una violación que amerite una respuesta oficial.
El pronunciamiento se produce después de que la noticia fuera reportada públicamente y analizada en medios de comunicación a nivel internacional, sobre todo en Miami, donde el acontecimiento ha despertado preocupación por la seguridad de las embarcaciones que navegan en el Estrecho de la Florida.
Por ahora, las autoridades estadounidenses y cubanas no han confirmado la identidad de las víctimas. Por su parte, el Ministerio del Interior (MININT) difundió una versión oficial en la que responsabiliza a los lancheros foráneos de haber abierto fuego contra los guardacostas, manteniendo así su narrativa mientras se ignora la gravedad de la acción de sus agentes.
La acción de los guardafronteras del régimen cubano ocurre en medio de un escenario de creciente presión política de Washington sobre La Habana y podría sumar un nuevo punto de fricción en una relación ya marcada por profundas diferencias. El resultado de las investigaciones será clave para establecer si esta operación represiva trasciende el ámbito marítimo y adquiere una dimensión diplomática mayor.
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