MIAMI. - Los expertos consultados coinciden en que es muy prematuro aventurarse a definir las causas que originaron el desplome de Champlain Towers South, ocurrido la madrugada del jueves 24 de junio.

Todo lo que se diga hoy cae en el campo de las especulaciones. Pero es inevitable para un medio de comunicación tratar de acercarse a un suceso tan trágico, que ha conmocionado a nuestra comunidad y ha puesto los ojos del mundo en Surfside, un pequeño municipio de apenas 5.700 habitantes, colindante con Miami Beach, donde, sin causa aparente, se derrumbó un edificio de doce plantas, con apenas cuarenta años de construido.

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El instituto Nacional de Normas y Tecnología, NIST, es la agencia federal encargada de realizar la investigación oficial para establecer lo sucedido en la madrugada del 24 de junio, en el 8777 de la famosa Avenida Collins. Una indagación que el propio gobernador de Florida, Ron DeSantis, reconoció que durará bastante tiempo.

Contemplar pasivamente el desplome de un condominio lleno de personas es una imagen muy inquietante, por ello DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con ingenieros y especialistas en estructuras para entender qué pudo haber sucedido en Champlain Towers South.

Hipótesis

Se manejan varias hipótesis, una sostiene que pudo tratarse de una falla en los cimientos, otra, apunta al diseño de la estructura, hay quienes le dan más importancia a la corrosión del acero de la estructura del edificio, otro factor pudo ser una explosión accidental, falta de mantenimiento especializado o una combinación de varios factores.

Alioskar Ganem, ingeniero en estructuras, es presidente de Ganem Consulting Ingeneering, una compañía con sede en Miami Beach especializada en diseño de edificaciones y análisis de patologías del concreto, que inspecciona edificios para la recertificación que obliga la ley a los 40 años.

Según Ganem, es muy prematuro sacar cualquier conclusión, sin embargo, indicó que “en general, cuando una estructura va a fallar, avisa. Sobre todo, las de concreto lanzan señales con tiempo suficiente para que se tomen medidas y se reparen”.

“En este caso de Champlain Towers, pudo ocurrir que el concreto haya dado avisos y no se tomaron las medidas correspondientes a tiempo. Pero afirmar eso es pura especulación”, señaló.

A propósito de las principales hipótesis que se manejan sobre el origen del derrumbe, Ganem dijo: “Hay dos conversaciones iniciales que están ganando peso. Una es el estado de las columnas, a raíz de las inspecciones que salieron a la luz, se pudiera deducir que no estaban en las condiciones óptimas. Pero también se está analizando una segunda opción que son las fundaciones. Las cuales pudieron experimentar unos asentamientos [diferenciales] a lo largo de los años, el cual pudo sumarse a los fallos creados por las, supuestas, malas condiciones estructurales y desencadenar un colapso”.

Efectivamente, en un informe fechado el 8 de octubre de 2018, realizado por MORABITO CONSULTANS, INC a instancia de la Junta de la Asociación de Propietarios de Champlain Towers South, dicha consultora reconoció que había inspeccionado 68 unidades, la mitad de las existentes en el condominio, el techo, la mampostería exterior, balcones, parking y el área de la piscina, entre otras zonas del edificio.

Morabito observó la existencia de roturas en las losas de los balcones, “que pudieran significar la existencia de daños estructurales”. También señaló que el desconchado del hormigón de los balcones “podría significar infiltración de agua”. Recomendó que fuera investigado y reparado de acuerdo con las recomendaciones del Internacional Concrete Repair Institute, ICRI.

Entre otras muchas indicaciones, sostuvo que el mayor problema del edificio era la impermeabilización de la piscina. Allí señaló “un error del proyecto inicial preparado por William M.Firedman & Associates Architects, Inc y Breiterman Jurado & Associates, Consulting Engineers”, indicó que el reemplazo del área sería sumamente caro y observó “que si no se acometen los arreglos recomendados se incurriría en problemas con la estructura del edificio”.

¿Fallas súbitas?

Ganem explicó que, cuando se presentan grietas, éstas no siempre significan que habrá un colapso. “Los investigadores tratarán de establecer si las fallas se produjeron de forma súbita o secuencial”, añadió Ganem. De haber sido súbita, tuvo que ocurrir algo muy grave, una sobreexcitación o un corte en los elementos estructurales esenciales para que el edificio colapsara de esta manera”.

Por su parte, “una falla secuencial se produce cuando falla algún elemento de la estructura, llámese columna o viga, y esta trata infructuosamente de acomodarse a la nueva condición y colapsa. Eso es lo que se está tratando de analizar”, puntualizó.

No obstante, dijo el especialista, “al observar cómo colapsó el primer bloque, vemos que se produjo como si fuese el resultado de una explosión controlada de las que se usan para una demolición. Este cayó verticalmente, lo que puede ser un indicio de falla súbita”.

En eso Ganem coincide con otro ingeniero que prefirió declarar en condición de anonimato: “Por el tipo de derrumbe, lo primero que me vino a la mente, cuando vi las imágenes, fue que se trataba de un atentado. O algún tipo de explosión registrada en áreas de los cuartos de desahogo, que generalmente están junto a los garajes. Pero, aparentemente, esa hipótesis está descartada; si no, ya hubiese salido alguna información al respecto”.

Este ingeniero, que tiene más de 30 años de experiencia y trabaja en esta área del sur de Florida, considera que es muy raro que el desencadenante del derribo se deba a un fallo en el diseño. “Un edificio que lleva 40 años de pie, es difícil que la causa del colapso sea el diseño. ¡Cuatro décadas después de su construcción!,” enfatizó, “no tiene mucho sentido”.

Punzonamiento

Este especialista explicó que el tipo de desplome experimentado se conoce como punzonamiento: “Es la relación que tiene la columna o pilar con el forjado de la placa. En palabras sencillas, es el efecto que produce un punzón en una lámina de papel, la lámina serían las placas y el punzón las columnas del edificio, estas dejan pasar las placas en vez de sostenerlas, como el anillo pasa por un dedo”.

“Pero el punzonamiento sucede, generalmente, cuando se está fabricando la estructura, si no se realiza un diseño adecuado. No debe fallar 40 años después sin un factor desencadenante”.

Coincidió con Ganem al señalar que el concreto es muy noble. “Es una estructura que siempre avisa, no se cae de repente”.

“El aviso se produce en forma de grietas. Los entendidos pueden conocer por los síntomas qué le sucede a la estructura por el espesor de la grieta, por la forma, por cuándo surge o cuánto se desarrolla”.

Este especialista explicó que la grieta puede surgir, por ejemplo, “si el acero está sometido a un medioambiente muy agresivo y la dosificación de la mezcla para la creación de este acero no fue la más correcta, con el paso del tiempo se oxidará. Entonces, el elemento de acero se infla, empuja el concreto, este se agrieta y la cabilla queda expuesta. De esta forma las estructuras avisan para que se realicen los arreglos”.

Sobrecarga

Según Ganem la hipótesis de la sobrecarga es muy improbable, aunque, no es imposible. “Es sumamente complicado que el sobrepeso sea la causa del derrumbe. Rara vez en la vida útil de una edificación esa carga se excede. Obviamente, los expertos determinarán, pero si uno reflexiona en el día a día, en una obra eso es bastante improbable que ocurra”, insistió.

El otro ingeniero coincide, “hay personas que indican que estaban instalando un nuevo equipo de enfriamiento en la cubierta. Para que esa sea la causa del derribo, debería ser una maquinaria extremadamente pesada. No creo que sea el caso. Además, quienes diseñaron el edificio debieron calcular la carga muerta y la carga viva que soportaría la estructura a lo largo de su existencia. La carga muerta son los materiales de la propia estructura, las losas que lleva, el tipo de concreto, las unidades de aire acondicionado que monta. Mientras que la carga viva incluye todos los equipos que se incorporarán al edificio, tanto en las casas, como en las áreas comunes, incluido el techo”. Además, según la publicación Insider, Tina Paul, vicealcaldesa de Surfside, confirmó que el condominio había pasado una inspección de techo un día antes de su colapso.

Cimentación

La otra hipótesis es el hundimiento de la tierra donde se encontraba el edificio. Según un estudio realizado por el profesor del Instituto de Medioambiente de la FIU, Shimon Wdowinski y publicado el 1 de abril de 2020 en la revista Ocean & Coastal Management, el condominio se encuentra en un área donde se detectó un hundimiento de la tierra a un ritmo de 1 a 3 milímetros al año, entre 1993 y 1999.

El propio Wdowinski sostuvo que "este movimiento fue más lento en comparación con otras partes del planeta estudiadas” por él. “La Ciudad de México, por ejemplo, está hundiéndose a un ritmo de 15 pulgadas al año”.

“No conozco los elementos exactos de este edificio. Pero si estaba sobre pilotes, por su cercanía al mar, estos pilotes van hincados a 45 pies de profundidad”, sostuvo el ingeniero, quien no descartó que pudiera fallar algo en los pilotes, sobre todo en un área donde la marea sube y baja constantemente".

Tampoco descarta buscar la causa en el asentamiento diferencial. Todos los edificios se asientan durante su vida, pero estos movimientos son mínimos. Cuando el asentamiento es parejo, la carga se redistribuye uniformemente. Pero si el asentamiento no es uniforme y esta diferencia es sustancial, puede ocasionar un fallo en la estructura. El caso vivo de asentamiento diferencial es la célebre Torre Inclinada de Pisa, en Italia.

“Cuando los edificios comienzan a asentarse diferencialmente, antes de llegar al punto crítico, muestran grietas en las paredes. Estas tienen una forma específica que indica el tipo de daño que está experimentando”. Pero en este edificio, con los datos que hemos visto, nadie ha señalado este tipo de indicios. “Si el desplome se hubiera originado por un problema de asentamiento diferencial, la estructura hubiese perdido el balance y no lo hubiera hecho de la manera que se desplomó”.

“El punzonamiento no avisa, es súbito. El hormigón armado es noble, excepto cuando la estructura falla por punzonamiento. En ese caso cae de forma inesperada. Sin embargo, es muy poco probable que ocurra 40 años después de su construcción, sin un factor desencadenante”.

Es necesario señalar que, en el momento del desplome, el edificio se preparaba para acometer las reformas requeridas para que le permitiesen conseguir la recertificación legal de los 40 años. Ninguno de los informes, reportes o estudios sobre el mismo transmitió la sensación de urgencia de acometer determinadas reformas, ni avisó de la existencia de algún riesgo inminente que pusiera en peligro la integridad de la estructura. La pregunta que se impone, ¿por qué?

cmenendez@diariolasamericas.com
@menendezpryce

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