MIAMI.- Los congresistas federales demócratas del subcomité de elecciones realizaron una audiencia en Fort Laudardale en la que se denunciaron la obstrucción y las restricciones al sufragio para las minorías. “Están haciendo todo lo que puedan para que la gente no vote”, indicó la representante federal Alcee Hastings, del distrito 20, que cubre parte de Broward y Palm Beach.

En las pasadas elecciones de mitad de periodo presidencial, en 2018, votaron 8.3 millones de electores. El epicentro de las dificultades estuvo en las oficinas de los supervisores de elecciones de los condados Broward y Palm Beach.

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Uno de los puntos de discusión fue la enmienda 4, a la que le pusieron unas serie de normas que han sido consideradas como limitaciones para los que buscan que sea reestablecido su derecho al voto.

Se suponía que al aprobarse la enmienda un millón 400 mil exconvictos recuperarían de manera automática su derecho de ir a las urnas. La única limitación, establecida en la enmienda que se sometió al escrutinio del electorado, era que los condenados por asesinato y delitos sexuales no podían tener el beneficio de tal enmienda.

Pero una ley aprobada por el parlamento floridano impuso multas y otras obligaciones financieras a los exprisioneros que busquen hacer valer la enmienda 4.

En la reunión del subcomité, algunos congresistas afirmaron que esas condiciones impactarán, de manera desproporcionada, a los afroamericanos e hispanos. Por lo tanto, habría una reducción en el número de posibles votantes como resultado del cambio en la constitución estatal.

En cuanto al tema de Broward, ahí hubo problemas con el conteo de los votos por correo, sobre todo los que llegaron después del día de elecciones. También con el diseño de la boleta electoral, el cual, según la congresista demócrata Frederica Wilson, pudo haberle costado la elección a Nelson, porque hubo mucha gente que dejó de votar por Senado.

Nelson perdió su escaño en la Cámara Alta por apenas 10.033 votos, que quedó en manos del republicano Rick Scott.

En la audiencia de este lunes se propuso que se aceptaran los votos por correo que hubieran llegado a la autoridad electoral después del cierre de las urnas. En el presente, si una boleta llega después de las siete de la noche -hora en la que se cierran los colegios electorales- del día de elecciones, ese voto no se cuenta. Precisamente, la campaña de Nelson demandó esa acción sin resultado positivo.

De acuerdo con el exalcalde de Tallahassee y excandidato a la gobernación de Florida Andrew Gillum, hubo 83.000 votos que no se contabilizaron por esa razón.

Por su parte, el representante demócrata Ted Deutch propuso que hubiera mayores salvaguardas para que no se convierta en un problema el hecho de que la firma de alguien que envíe una boleta por correo no coincida con la firma que está en los archivos. El congresista propuso diez días para que el elector pueda corregir ese problema.

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