MIAMI.- El aumento paulatino de casos de coronavirus en Miami-Dade y Florida ha puesto a muchos a pensar. Es verdad que hoy practicamos el cuádruple de exámenes médicos que hace dos meses y eso supone un incremento de cifras, pero tampoco es menos cierto que la necesaria reapertura de la economía lleva en ella ciertos relajamientos que ponen en peligro la salud pública.

Al menos eso es lo que se desprende de las estadísticas publicadas por instituciones especializadas y declaraciones pronunciadas por funcionarios públicos y expertos en medicina, que aluden a razones de un lado y el otro del asunto en cuestión.

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"No vamos a cerrar (otra vez). Vamos a seguir adelante", señaló el gobernador Ron DeSantis, luego de reflexionar sobre las altas cifras de más de mil y dos mil nuevos casos diarios, que aseguró están relacionadas con el incremento de pruebas de COVID-19.

En efecto, hasta la fecha las pruebas han aumentado ocho veces respecto a los 183.222 test que fueron reportados el 2 de abril, mientras los enfermos se han incrementado cuatro veces, si tenemos en cuenta las 19.347 personas que resultaban positivas en aquel entonces.

De hecho, la economía estatal, incluyendo a Miami-Dade, que es el mayor motor impulsor del estado; sufre la pérdida de miles de millones de dólares que aún no han sido calculados, mientras trata de recuperar los dos millones de puestos de trabajo que fueron cesados de un plumazo.

"No vamos a retroceder", subrayó el gobernador. Sobre todo ahora que el noreste de Florida, particularmente Jacksonville, se prepara para acoger una buena parte de la convención republicana, luego de que el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, no garantizara que permitiría a todos los delegados entrar al centro de convenciones en Charlotte, por aquello de limitar el acceso para cumplir el distanciamiento físico.

Otro punto de vista

Hay expertos en salud pública que atribuyen el aumento de casos a la continua reapertura de locales comerciales, oficinas y el turismo de Florida durante las últimas seis semanas, lo que aumenta, según subrayan, “las posibilidades de exposición y propagación del virus”.

Por ejemplo, la doctora Aileen Marty, especialista en enfermedades infecciosas en Florida International University, señaló que “estos incrementos de contagiados no deben sorprender, ya que las personas han vuelto a acercarse unas a otras, a medida que la economía se reabre”.

Hay indicios, incluso quejas e imágenes, de que “una parte de la población no cumple las normas sanitarias impuestas”, como el uso de mascarillas o el distanciamiento físico de seis pies o dos metros en locales comerciales, así como en lugares públicos o centros de trabajo.

Y resaltó: “Nos hemos vuelto un poco insensibles acerca de este horrible virus, que no se ha ido aún".

Luego mencionó que el efecto de las manifestaciones masivas, que han protestado la muerte de George Floyd, “está por sumarse”.

En verdad, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) recomendó a quienes hayan tomado parte en las manifestaciones “hacerse el test correspondiente de coronavirus” porque aun cuando la gran mayoría de los manifestantes se habrían cubierto nariz y boca con mascarillas no se cumplió “el distanciamiento físico”.

Por otra parte, el médico especialista en enfermedades infecciosas Dr. Hugo Lara reconoce que “es cierto que el aumento de test trae igualmente un número mayor de casos positivos y negativos pero también hay que comprender que esto demuestra que el problema era más grande de lo que pensábamos y ahora estamos teniendo conocimiento de algo que no sabíamos”.

Ante la pregunta ¿qué más se puede hacer para cumplir las normas?, el galeno reflexionó: “No vivimos en un sistema de sociedad autoritaria. Esto no es Cuba ni China, donde pueden dictar órdenes absolutas. Aquí hay un patrón de leyes y derechos que trata de respetarse. Así como también hay ciudadanos muy celosos de esos derechos y abogados muy dispuestos a hacerlos cumplir”.

Por ello, tanto las autoridades federales y estatales como las municipales “se cuidan mucho e incluso permiten ciertos excesos, como puede ser el incumplimiento de las normas sanitarias establecidas” en tiempo de emergencia.

“La gente sabe que puede incumplir y no pasa nada, o no debe pasar nada. Y por eso vemos que la Policía no multa ni arresta, salvo excepciones imposibles de ignorar”, subrayó.

Sur de Florida

Miami-Dade, el condado más poblado y potentado de Florida, lleva la mayor cantidad de casos, y también la cifra más significativa de aumentos, con cerca de 25.000 contagios y próximo a los 900 fallecimientos hasta esta fecha.

De todos ellos, a Miami, la ciudad cabecera del condado, le adjudican más del 60% de los casos, unos 15.000; aunque las autoridades municipales cuestionan los números y aluden a que muchos residentes de las llamadas zonas ‘unicoporated’, como Kendall, Fontainebleau o Westchester, que no tienen nombre de ciudad para definir sus direcciones, declaran tal dirección en Miami, como usualmente hacen cuando escriben la dirección postal.

En realidad, los alcaldes de Miami y Miami Beach, Francis Suárez y Dan Gelber, respectivamente, acordaron “no pasar a la fase 3 de la reapertura” por ahora, que representaría reabrir cines, teatros, barras, discotecas y permitir la práctica de actividades deportivas.

“No estamos diciendo que volvemos a la fase anterior” (de cierres). Estamos diciendo que preferimos esperar para continuar con el plan de reapertura”, señaló el alcalde Suárez.

Sin embargo, el alcalde subrayó que la tasa de hospitalización permanece “baja”, lo que considera “un buen indicio”, pero “desafortunadamente hemos visto un repunte de los casos de coronavirus” y eso “nos obliga a esperar un poco más de tiempo”.

Entretanto, los condados de Broward y Palm Beach también reportan el importante incremento de exámenes médicos, así como incumplimientos de las nuevas normas y aumentos sustanciales de casos que han puesto a las autoridades a pensar e incluso analizar la probabilidad de instaurar el uso de mascarillas en lugares públicos.

Por otro lado, el alcalde condal de Miami-Dade, Carlos Giménez, que aspira a ocupar un asiento en el Congreso federal, volvió a descartar que el aumento del número de casos en el condado sea motivo de alarma.

“El porcentaje de positivos en los últimos 14 días se mantiene por debajo del objetivo”, aseguró Giménez en rueda de prensa. Objetivo que se traduce en el porcentaje de test y positivos que debe estar por debajo del 10%, según el CDC.

Giménez mencionó “7%” durante esa conferencia, pero el informe diario de la autoridad estatal de Salud señaló entonces una media de 9.4% para Miami-Dade, que luego subió a 9.5% y se estima que podría volver a merodear el 10%, o más, si tenemos en cuenta que el Condado optó por la reapertura cuando denotaba una tasa superior al 12%.

Giménez insiste que “los indicadores que hay que vigilar son la cantidad de personas hospitalizadas y la disponibilidad de los hospitales” y resaltó que “esos números se mantienen estables”.

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