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MIAMI.- La organización ambientalista Southern Alliance for Clean Energy (SACE) valoró la importancia del posible acuerdo por realizarse entre la compañía de electricidad Florida Power & Light (FPL), que suministra servicios de energía en gran parte de la Florida, y el Condado Miami-Dade, pero advirtió que “no hay garantía de que el plan para remediar la salinización [contaminación de la Bahía de Biscayne] vaya a funcionar ni de que descontamine el agua al estándar más alto posible”, según lo afirmó la consultora Laura Reynolds.

En 2016 varios estudios revelaron que la planta nuclear de Turkey Point, de propiedad de FPL, que se encuentra en el extremo sureste de Miami-Dade, estaba generando grandes niveles de contaminación (hipersalinización, entre otros problemas) por el uso del agua del manto acuífero de la bahía en los canales de enfriamiento de dicha planta.

En enero de este año, el alcalde Carlos Giménez, en su discurso del estado del Condado Miami-Dade, anunció la posibilidad de un acuerdo para la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales, entre la empresa de energía y el Gobierno condal, con el propósito de emplearlas en los canales de enfriamiento, en lugar de emplear agua del manto acuífero.

Para SACE todo está bien, sólo que muy poco se logrará sino se reemplazan los canales por torres de enfriamiento. Ese es el punto para que FPL pueda, según Reynolds, limpiar la contaminación y, al mismo tiempo, reciclar el agua.

El próximo martes 10 de abril la Comisión de Miami-Dade tendrá que decidir si aprueba o no el acuerdo, que ya pasó en el comité de políticas del presidente de dicha comisión, Esteban Bovo.

SACE está proponiendo tres cambios en ese acuerdo. Uno de ellos es de utilizar la tecnología de las torres de enfriamiento. El segundo, asegurar que la calidad del agua que se use en el sistema de enfriamiento sea de la más alta calidad porque “sabemos que las filtraciones de los canales pueden contaminar el agua potable”, según lo afirmó Reynolds

En tercer lugar, identificar un remanente de 117 millones de galones al día, de los cuales 57 millones serían utilizados para la restauración de los Everglades, “eso mitigaría el daño producido por FPL en el área a lo largo de cuarenta años”, aseveró la consultora de SACE.

Construcción imposible

La portavoz de FPL, Bianca Cruz, insistió en que las torres de enfriamiento “no van a resolver nada. Para 2025 el condado necesita limpiar 110 millones de galones de agua al día y en lugar de enviarlas al mar, se reciclan. Van a tomar 60 millones de galones diarios para usarlos en los canales de enfriamiento”.

Otro punto en el que ha insistido la empresa de energía es en el costo de esas torres, que para FPL, costaría más de mil millones de dólares.

Reynolds dio un costo muy distinto de esas obras.” Tenemos un experto independiente que ha analizado los costos de las torres, entre 210 y 320 millones de dólares. No sé exactamente de donde FPL ha sacado los números para justificar ese valor de miles de millones de dólares”.

Cruz refutó lo anterior con el argumento de que SACE “no cuenta con los gastos de las obras civiles para llevar el agua de las torres, habría que rediseñar por completo todo el sistema”.

Reynolds subrayó que no entendía por qué si FPL estuvo dispuesta a construir dos nuevos reactores nucleares por un valor de $20.000 millones, no acepta el desarrollo de las torres “para que adquieran su licencia de funcionamiento por 20 años más. Ellos harían un ahorro de por lo menos $9.000 millones si lo divide en dos, porque es sólo 20 no 40 años. Es mucho menos dinero invertido para generar energía en el mismo periodo de tiempo”.

60 años

En una carta dirigida a Giménez y a los comisionados de Miami Dade, el hidrólogo William Nuttle, contratado por SACE, explicó cómo FPL podría tardar cerca de 60 años en descontaminar la bahía si no hace cambios radicales en su sistema de enfriamiento.

De acuerdo con el experto, a FPL se le permite al año bombear máximo 5.4 mil millones de galones de agua contaminada fuera del manto acuífero.

Por otra parte, se agregan al año 3.300 millones de galones de agua a la contaminación por cuenta de la filtración de los canales de enfriamiento.

Y en total, se calcula que hay más de 150 mil millones de galones de agua en el manto acuífero proveniente de los canales de enfriamiento.

El problema que planteó Nuttle es que si el condado aprueba el acuerdo sin cambios, y decide agregar el agua de la planta de tratamiento a los canales de enfriamiento, va a aumentar el porcentaje de agua que se filtra de los mismos al manto acuífero, lo que retrasaría el proceso de remediar la contaminación.

Para Cruz “el agua que vamos a utilizar es de muy alta calidad. Es igual al agua potable. No es cierto que los canales estén impactando la bahía y que haya filtraciones”.

“FPL no ha sido capaz de lograr que el sistema funcione de manera apropiada. Necesita modernizar la tecnología y después de eso pueden tener el derecho a la extensión por otros 20 años”, puntualizó Reynolds.

Esta empresa de energía, que es monopolio en gran parte de Florida, está buscando la renovación de las licencias federales de funcionamiento par las unidades 3 y 4 de Turkey Point, que podrían operar hasta 2052 y 2053.

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