MIAMI— El joven periodista Daniel Benítez es uno de los rostros más notables del informativo América Noticias, del canal América Tevé, a donde llegó en el año 2013. En charla con DIARIO LAS AMÉRICAS, el comunicador comentó acerca de sus primeros acercamientos a las letras como germen de su futura pasión por la prensa.

“Nací en Banes, Holguín”, apuntó, seguro de que “siempre seré ese guajiro orgulloso de decir que soy de Banes, me siento banense”. Sus padres eran profesores y en la casa no faltaban los libros: “Siempre me inculcaron ese amor a los libros, y siempre me fui a ese mundo de la literatura a pesar de que lo que me gustaban eran los números”.

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Además, “pasaba horas frente al televisor escuchando noticias y era un niño que siempre tenía tiempo para jugar porque ya antes de llegar a la casa tenía hecha la tarea. Mis padres nunca tuvieron una queja de mí. A pesar de ser varón y ‘mataperrear’ [andar por las calles] siempre fui académicamente muy aplicado”.

Al periodismo llegó “casi de casualidad, sin buscarlo”. Si bien sentía inclinación por la física y las matemáticas, cuando le hablaron de la carrera de periodismo “me sentí apasionado con lo que tenía que ver con el hecho de informar, de estar ayudando a gente sencilla y llanamente con la posibilidad de informar. Y me gustó el reto que significaba superarme en áreas que no eran lo mío”.

Fue un año en el que solo se dieron cuatro plazas para la carrera en su curso y ahí estuvo Benítez. “Ir a estudiar a Santiago de Cuba era un reto y a mí siempre me han gustado los retos”.

El reto de comenzar en Estados Unidos

Más tarde, Daniel Benítez siguió el camino de muchos jóvenes que aspiran a más retos en sus carreras, y llegó a Estados Unidos en 2012 a través de la frontera mexicana. De hecho, esa travesía matizó su mirada periodística. “Quizás por eso me inclino tanto en mi trabajo periodístico a reportar lo que le sucede a los migrantes, lo que pasan los cubanos al cruzar la frontera, porque en un momento de mi vida yo fui ese inmigrante que cruzó la frontera con una mochila sin saber lo que le esperaba del lado de acá”.

Según afirmó, “cruzar esa barrera de la frontera fue nacer nuevamente en todos los sentidos. Dejas atrás tu país, tu familia, sin siquiera saber cuándo los volverás a ver, y empiezas a vivir en un mundo nuevo donde tienes que aprender absolutamente todo”.

Benítez, como muchos inmigrantes, tuvo algunos trabajos para mantenerse en pie antes de su entrada a los medios de comunicación en Miami. “Trabajé en una gasolinera en el Doral varios meses, donde aprendí esa otra parte de lo que es llegar, ganar el salario más bajo, tener un turno que no es el mejor, escuchar las historias de los que llegan a echar combustible, y ese fue parte de mi encuentro con la realidad americana. Es un aprendizaje; la gente cree que todo fue un camino de rosas, pero no”, contó.

De poner gasolina a América Tevé

En marzo del 2013 llegó a América Tevé para quedarse. Gracias a que fue tocando puertas y demostró su talento. Recordó el apoyo que le dieron Ernesto Morales y Wilfredo Cancio, y sus primeras incursiones en pantalla en el programa A fondo, con Pedro Sevcec. Luego hizo unas pruebas con Leon Flores y comenzó como reportero.

“Recuerdo que entre mis primeras asignaciones estuvo ir a la caída del estacionamiento del Miami Dade College, también la primera visita de Yoani Sánchez a los Estados Unidos, que tuve que hacer un pase en vivo y ahí aprendí algunas cosas sobre la marcha”, subrayó.

América Tevé “se convirtió, no en la casa, porque en la casa uno va a descansar, sino en la universidad, el centro donde me han permitido un crecimiento como profesional y el conocimiento de toda una realidad que si tú no la vives te parece muy lejana. Lejana cuando tú no te estás enfrentando a los crímenes que suceden diariamente, a los desalojos, a los actos de abuso que suceden en nuestra comunidad, casos de corrupción. Todo eso lo aprendí a través de América Tevé”.

Sobre la rutina en el canal, destacó que “un periodista en América Tevé prácticamente hace de todo, estás en la calle, en la escena o en el estudio, pero a mí me encanta la calle, soy un callejero, me gusta que la gente me diga ‘wow, ¿sabes qué me pasó?’, o ‘me siento incómodo por esto’. Me gusta contar las historias de la gente”.

Ese pulso de la comunidad también es relevante en su canal de YouTube, donde “todos los días hago videos hablando de la realidad de Cuba, de los cubanos, de lo que sucede aquí en los Estados Unidos contra la dictadura de La Habana”. De ese modo presenta noticias y las debate, en constante diálogo con los seguidores, quienes le comentan en vivo sus impresiones.

A tono con esa responsabilidad periodística que tanto respeta, declaró que “lo más importante que tiene un periodista es su credibilidad, y la credibilidad se gana. Siempre digo que no me interesa que la gente me busque por ser el periodista del ‘última hora’, me interesa que la gente me busque como el periodista que le va a dar una información basada en hechos que se pueden contrastar y corroborar”.

Según añadió, “existe mucho humo que se vende en las redes sociales, donde cualquiera puede dar una información, pero puede ser que no la dé de la manera correcta o explicando con los ángulos que lleva la información. Ante eso lo único que queda es un reto para los que trabajamos en los medios y es demostrar todos los días que tú tienes que estar preparado, tienes que informarte, buscar las fuentes”.

Por eso, “los periodistas tenemos que tener en cuenta la información, contrastar las fuentes, una, dos, tres, cuatro fuentes, nunca será suficiente, porque mientras más fuentes tengas más fuerte será tu historia”.

“Y lo otro es, en este ecosistema de Twitter, Instagram, Facebook, tener mucho cuidado con lo que se lee. Siempre pongo el ejemplo de Cuba: a la gente no le gusta porque cito al régimen de La Habana, pero es el único que uno tiene para tener las fuentes oficiales de lo que sucede en Cuba. Luego tienes los testimonios de la gente, por supuesto, y si tienes una víctima de la dictadura, tienes que intentar contactar a la víctima, a los familiares, alguien que te dé un peso a la historia, no solamente porque salió en un tuit”, sumó.

En su carrera se ha topado con momentos tristes y también peligrosos: “Hay varias cosas que me han marcado, una de ellas ha sido tratar de entrevistar a alguien que ha perdido un ser querido, y a la vez mostrar compasión pero no olvidarte de informar. La primera vez que tuve que tocarle la puerta a una señora que había perdido a su hijo, estaba tan destrozado como podía estar el familiar y eso me marcó”.

“Otro de los casos, totalmente opuesto, es cuando he estado tratando de entrevistar a familiares de personas acusadas de crímenes. Recuerdo uno en Hialeah que la familia se mostró muy agresiva y quería atacarnos a mí y al camarógrafo y tuvimos que llamar a la policía. Otro incidente se dio con uno de los seguidores del grupo Puentes de amor, que me vio en un sitio donde voy habitualmente a comprar comida y me empezó a acosar. Cuando eres periodista pierdes la privacidad”, aseveró.

A la hora de dar un consejo a un joven que quiere ser periodista, Benítez es frontal al decir que “nunca he sido bueno dando consejos porque a veces creo que no soy bueno siguiéndolos”. De ahí que invite a seguir el impulso: “debes llevarte por tu bomba, por lo que sientes, por lo que realmente te apasione. No lo mires por salir en la televisión, tener reconocimiento, estar maquillado y vestido, ese es solo el proceso final”.

Como acotó, “el periodista tiene que ensuciarse de lodo, tiene que estar con el oído pegado a la calle, a la gente. Conozco a periodistas que no son bonitos, que no le interesa la farándula, que no le interesa tener un millón de seguidores y son excelentes, entonces creo que es despojarse de toda arrogancia y recordar que al final el periodista está prestando un servicio. El servicio de informar tiene tanto valor como el servicio que te puede prestar cualquier otra persona. La gente nos da el placer de su tiempo y su confianza y por eso nos siguen”.

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