Departamento de Justicia de EEUU podría reabrir caso contra Raúl Castro por cargos de asesinato bajo sus órdenes en 1996
Legisladores de origen cubano solicitan a Trump un decreto presidencial que suspenda viajes y remesas, endurezca el cerco financiero al régimen y aumente la presión internacional, incluida México, para forzar una transición democrática en la Isla
Los cogresistas Mario Díaz Balart y Carlos Giménez abogan por más presión contra el régimen de la Habana.
CESAR MENENDEZ DLA
Mario Díaz Balart advierte que los cargos por asesinato no prescriben.
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Gran presencia de los medios durante el anuncio.
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Congresista Carlos Giménez.
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Orlando Gutiérrez Boronat, secretario general de la Asamblea para la Resistencia Cubana.
MIAMI.—Congresistas republicanos de origen cubano anunciaron este jueves que solicitarán formalmente al Donald J. Trump la suspensión inmediata de los viajes y del envío de remesas a Cuba mediante decreto presidencial, como parte de una estrategia para “quitarle el oxígeno” económico al régimen y acelerar una transición democrática, durante una rueda de prensa celebrada en la sede del Directorio Democrático Cubano, en Miami.
La petición fue presentada por los congresistas Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, junto a la Asamblea para la Resistencia Cubana (ARC) y funcionarios electos del sur de Florida. El objetivo, dijeron, es cortar las principales fuentes de divisas del Gobierno cubano y aumentar la presión política y diplomática sobre La Habana y sus aliados.
Orlando Gutiérrez Boronat, secretario general de la Asamblea para la Resistencia Cubana.
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Petición directa por decreto presidencial
El secretario general de la ARC, Orlando Gutiérrez Boronat, explicó que la solicitud no busca un trámite legislativo ordinario, sino una acción ejecutiva inmediata. “Los congresistas formalmente están pidiendo una iniciativa presidencial que ordene el fin de la remesa, el fin del petróleo para el régimen comunista de Cuba, el fin de todos los viajes hacia y desde Cuba. Puede ser legislativa, pero lo que se está pidiendo es decreto presidencial”, afirmó.
Gutiérrez Boronat subrayó que el exilio cubano atraviesa un momento de cohesión y oportunidad política. “No estamos desunidos, estamos más unidos que nunca… esta comunidad está sintonizada con la libertad de Cuba y es una coyuntura idónea”, sostuvo, al tiempo que defendió múltiples formas de presión cívica contra el régimen “siempre que no cobren vidas inocentes”.
Fin de remesas, viajes y represión
Díaz-Balart defendió la medida al señalar que las remesas no benefician al pueblo, sino que sostienen la represión. “Los fondos que recibe el régimen no los utilizan para el beneficio del pueblo cubano, los utilizan para enriquecerse y para reprimir al propio pueblo”, dijo. “Tenemos que decidir si queremos ser cómplices financiando a ese régimen o empujar un cambio real”.
El congresista recalcó que el Gobierno cubano “nunca ha estado tan débil” y que cortar una de sus mayores fuentes de divisas es clave para precipitar el cambio.
Mario Díaz Balart
Mario Díaz Balart advierte que los cargos por asesinato no prescriben.
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Transición y advertencias
Sobre cómo visualizar el fin del régimen, Gutiérrez Boronat fue categórico al descartar fórmulas de continuidad. “Si la familia en el poder se queda con un por ciento de poder, no hay cambio… el Partido Comunista Cubano no es un partido político, es una empresa criminal conjunta”, afirmó.
Como condiciones mínimas para el cambio, enumeró la liberación de todos los presos políticos, la legalización de la sociedad civil y elecciones libres multipartidistas.
En ese contexto, interpretó los mensajes del presidente Trump de “negociar” como un llamado a fracturas internas del poder. “La apelación va dirigida a facciones dentro del estamento de poder, cargos medios del partido y de las fuerzas armadas, para romper con la dictadura y ser parte del cambio”, sostuvo, recordando que la ley de libertad cubana establece condiciones claras y cuenta con respaldo bipartidista.
Díaz-Balart lanzó una advertencia sobre los que piensan que no es lo mismo Maduro que Castro y recordó el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate hace 30 años y advirtió que los cargos de asesinato “no prescriben”. “No se sorprendan si el Departamento de Justicia vuelve sobre el caso”, afirmó.
Congresista Carlos Giménez.
Congresista Carlos Giménez.
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Presión a México y al tráfico de médicos
Carlos Giménez, por su parte, amplió el foco de la presión hacia México. Ahora que estamos negociando el Tratado de Libre comercio Washington debe exigir que se detengan los envíos de petróleo y los contratos de médicos cubanos. “Miles de barriles de petróleo y la contratación de médicos —que es esclavitud moderna— financian al régimen”, afirmó. “Ese dinero no va a los médicos, va al régimen”.
El congresista cuestionó las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre mantener los envíos “por razones humanitarias”. “No hay razón más humanitaria que acabar con el régimen”, replicó, y sostuvo que detener el petróleo es coherente con la política del presidente Trump.
Ley ya aprobada en la Cámara
En este contexto, Díaz-Balart destacó un proyecto de ley ya aprobado en la Cámara de Representantes este año 2026 que sanciona a los países que trafican con médicos cubanos. La iniciativa, negociada con el Senado, contempla la negación de visas a funcionarios involucrados. “Esos días de viajar a EEUU y hacer compras se acabaron”, afirmó, al denunciar que el régimen utiliza “esclavos” para financiar la represión.
Contactos con la administración y contexto regional
Ambos congresistas aseguraron mantener contactos diarios con la administración Trump y señalaron que existen múltiples herramientas adicionales desde el Departamento del Tesoro y el Departamento de Justicia.
Díaz-Balart subrayó además la presencia militar estadounidense en el Caribe como señal de que Washington no aceptará “un régimen a 90 millas” que dañe la seguridad nacional.
Sobre Venezuela, el legislador habló de un proceso de transición en etapas y reiteró que la meta es la democracia, con presos políticos liberados y elecciones libres, tanto en Caracas como en La Habana.
La ofensiva política del exilio, encabezada por los congresistas cubanoamericanos apunta a una decisión ejecutiva inmediata que corte viajes, remesas, endurezca sanciones y eleve la presión regional para forzar una transición democrática en Cuba, con advertencias explícitas al régimen y a sus aliados internacionales.
El escenario del final del régimen
El congresista Díaz-Balart fue explícito al describir los posibles escenarios que podría enfrentar el régimen cubano como resultado del aumento de la presión existente en la isla.
“El régimen tiene que entender que ya no le quedan opciones”, afirmó.
Según explicó, el poder en Cuba se enfrenta a una disyuntiva histórica: facilitar una transición democrática o encaminarse a un colapso inevitable. “La única opción que les queda es la transición hacia la democracia”, subrayó.
Díaz-Balart señaló que esa transición puede tomar distintas formas y que la responsabilidad recae exclusivamente en la cúpula del poder. “Eso depende de ellos”, dijo, al aludir a dos precedentes históricos opuestos. Uno, un final violento y desordenado como el de Benito Mussolini, tras el colapso del régimen fascista en Italia. El otro, una salida política y negociada como la transición democrática impulsada en España por el rey Juan Carlos I.
“A mí no me importa si terminan como Mussolini o si hacen una transición democrática como la de España”, afirmó el congresista. “Lo que no es aceptable es la continuidad de ese régimen”.
El legislador insistió en que el mensaje de la administración Trump es claro, no hay espacio para negociaciones que mantengan al régimen en el poder, ni para fórmulas intermedias que perpetúen el sistema actual.
“No hay futuro en seguir negociando, no hay futuro en seguir hablando, no hay futuro en buscar otras formas de sobrevivir”, advirtió.
Según Díaz-Balart, la presión busca precisamente que el régimen asuma que todas las alternativas se han cerrado y que el único camino posible es una transición real hacia la democracia.
Orlando Gutiérrez Boronat
Gran presencia de los medios durante el anuncio.
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Señales de la Casa Blanca
En este contexto, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó durante su reciente audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en Washington, que EEUU ve una “oportunidad para un cambio de dinámica” en Cuba, en un escenario marcado por la prolongada crisis económica en la Isla, el aumento sostenido de la migración cubana y el endurecimiento del discurso político entre ambos países.
Rubio sostuvo que la combinación de colapso económico interno, aislamiento internacional y presión externa crea condiciones inéditas para forzar un cambio estructural en el régimen, una lectura que coincide con la estrategia de máxima presión defendida por los congresistas cubanoamericanos.
Por su parte, el presidente de EEUU, Donald J. Trump, reiteró que el régimen cubano se encuentra muy cerca del colapso debido, entre otros factores, a la pérdida del respaldo económico y energético de Venezuela.
“Cuba va a colapsar muy pronto. Cuba es una nación que está al borde del colapso”, afirmó Trump, reforzando la tesis de que el actual momento político representa una ventana crítica para acelerar una transición democrática en la Isla.