martes 13  de  febrero 2024
EMPLEO

El paraíso que nos rodea tiene tonos grises que preocupan

Padres de familia sin trabajo deambulan por las calles de Miami-Dade en busca de unas horas de empleo, mientras sus hijos apenas tienen para vestir, comer y estudiar

Mientras la agencia estatal Florida Department of Economic Opportunity asegura que la tasa de desempleo en Miami-Dade fue tan sólo 6.3 durante el mes de junio, aumenta la legión de desocupados que deambulan por las calles del condado para ofrecer sus habilidades y ganarse unos dólares para comer.

“Me levanto tan pronto suena el despertador a las 5 de la mañana. Preparo un vaso de leche para mi hija y otro para mi esposa, antes de irme a la calle a buscar qué hacer para llevar algún dinero a mi familia. Me paro en la esquina de Flagler y la 79 avenida. Allí siempre hay alguien que va a buscar trabajadores para recoger escombros, pintar un edificio o arreglar techos”, manifestó Mario a DIARIO LAS AMÉRICAS, un cubano que llegó de la isla caribeña hace seis meses y aún no ha tenido la suerte de ver la luz del sueño americano.

Mario tiene 33 años, es técnico electricista industrial y espera volver a ejercer su profesión algún día, “cuando logre encaminarme”.

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Apenas gana 60 dólares por jornada. Hay días que recibe menos, según la oferta que obtenga, o cero, si no encuentra a quien lo necesite para realizar la faena del día, aunque recibe alguna ayuda del Gobierno estatal: 128 dólares al mes en Food Stamps por cada hija.

La esposa, Luisa, sufrió un accidente hace tres semanas. Ella se cayó por las escaleras de lugar donde viven y, aunque no tuvo fracturas, debe reposar, según indicó “el médico del hospital Jackson, donde la atendieron sin tener seguro médico”.

“En el mes, gano alrededor de 1,100 dólares. Vivimos en un pequeño cuarto con baño y cocina, donde pago 500 de renta. El resto del dinero lo guardamos para comer y vestir lo imprescindible. Rara vez queda algo para comprar un regalito a las niñas. Primero, tenemos que asegurar el plato de comida y el techo”, recalcó el padre.

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No es ilegal

En la calle Flagler, exactamente en la barriada que tiene a la avenida 12 por gran intersección, donde la demografía ha cambiado sustancialmente de cubana a diversos orígenes hispánicos, la estampa de los que buscan trabajo ha sido una constante durante los últimos 20 años. Hoy supera los 30 necesitados cada mañana, mayormente inmigrantes que no cuentan con el deseado permiso de trabajo y que, a diferencia de otros, optan por ganarse la vida honradamente, sin pedir limosnas, ni cometer actos delictivos para satisfacer sus necesidades.

“Pedir trabajo en la vía pública no es un acto ilegal, aunque es algo que no asociamos con Nueva York, París o Miami [ciudades del llamado primer mundo]. Comprendemos la necesidad de quienes no han tenido la suerte de otros”, comentó el oficial de la Policía de Miami Santiago Menéndez.

En Homestead, la municipalidad localizada en el extremo sur de Miami-Dade, donde la agricultura es la mayor fuente de empleo, la imagen alcanza mayores proporciones. Allí suman 100, 500, inclusive más, los necesitados, porque el Gobierno nacional, específicamente el Congreso y la Casa Blanca, no logran ponerse de acuerdo para solucionar el estatus migratorio de quienes carecen de ‘papeles’.

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No obstante, el centro urbano del Gran Miami, que luce sus altos edificios, restaurantes de lujo y centros comerciales, continúa siendo el epicentro del gran dilema.

En el estacionamiento del almacén Home Depot, ubicado en la calle 8 del SW y la avenida 31, René, un guatemalteco, muy deseoso de llevarle el premio del día a la mujer que ama, busca impacientemente a quien pueda asistir para ganarse unos dólares.

“Le ayudo a subir los sacos de cemento al carro, y si quiere, se los llevo en mi camioneta. Me paga lo que quiera”,  le dijo a alguien que salía con su carga de la gran tienda.

“No tengo trabajo. Acepto lo que me dé”, subrayó.

Diez minutos más tarde la lluvia llegó al estacionamiento. René y 10 deseosos hombres que buscaban qué hacer para ganarse el pan del día, tuvieron que refugiarse bajo la copa de un árbol.

“Hay clientes que protestan por la insistencia de quienes ofrecen su trabajo para conseguir unos dólares. Este lugar es una propiedad privada y podríamos pedirle a la Policía que los saquen, pero comprendemos la necesidad que tienen y les pedimos que mantengan cierta distancia de la puerta de la tienda”, manifestó uno de los asistentes de turno del administrador del local, que pidió evitar la publicación de su nombre.

“Yo y muchos otros llegamos aquí sin dinero y sabemos cuán duro es comenzar o llegar sin papeles. Tenemos que ser solidarios”, recalcó.

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