sábado 4  de  abril 2026
TRANSPARENCIA EN ALIMENTOS

Florida: ¿Son confiables las etiquetas de productos que consumimos?

Empresario de Florida impulsa cambios en Washington tras detectar inconsistencias en etiquetas de productos alimenticios

Diario las Américas | CÉSAR MENÉNDEZ
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI. – ¿Son confiables las etiquetas nutricionales en Estados Unidos? La pregunta cobra fuerza tras la iniciativa impulsada desde Florida por el empresario Benno Tross, quien advierte sobre fallas en la información en las etiquetas de los alimentos y busca cambios legislativos para proteger a los consumidores.

La inquietud no nació en un laboratorio ni en un despacho político, sino en una línea de producción. Es una idea de Tross, presidente de la organización no gubernamental Honest Food Council, y también dueño de Bread & Bread Corp., una empresa que fabrica productos horneados para escuelas públicas en varios estados del país.

En conversación con DIARIO LAS AMERICAS, Tross afirmó que durante la pandemia, cuando su negocio colapsó por el cierre de escuelas, decidió reinventarse produciendo alimentos para otras marcas.

Fue entonces cuando descubrió algo que le sorprendió. Los valores nutricionales de un producto que estaba elaborando para un tercero no coincidían con lo que decía su etiqueta. Lo más alarmante es que se no trataba de una pequeña diferencia, sino de desviaciones significativas en las cantidades de proteínas, azúcar y sodio. La respuesta de la marca en cuestión fue aún más inquietante, "ellos sabían que los datos no eran correctos".

Nace Honest Food Council

Ese episodio marcó un punto de inflexión. Entonces Tross decidió, por una parte dejar el contrato y por otra, investigar cómo era posible que productos con información incorrecta se vendieran a nivel nacional. Lo que encontró fue un sistema con vacíos legales. "Las etiquetas nutricionales son elaboradas por los propios fabricantes, sin verificación obligatoria previa".

En octubre de 2025, junto a Jane, amiga, empresaria y paciente diabética con experiencia de haber trabajado con el Congreso, fundó Honest Food Council, una organización sin fines de lucro con sede en Miami. El objetivo era claro, impulsar un cambio para garantizar que el texto en las etiquetas refleje fielmente el contenido el producto.

Confianza sin control

Según afirmó Tross su investigación reveló un dato clave. La ley que regula el etiquetado nutricional en EEUU permite un margen de error de hasta el 20% en los valores que aparecen en la etiqueta.

Este margen se estableció en 1990, cuando la tecnología de análisis de alimentos no era tan precisa como en la actualidad. Sin embargo, más de 30 años después, esa flexibilidad sigue vigente, reflexionó.

Según el fundador de Honest Food Council, otro problema para tener en cuenta es que la mayoría de las etiquetas se generan mediante softwares que calculan valores a partir de los ingredientes, sin necesidad de pruebas en laboratorios especializados. Incluso, Tross sostuvo que, estos sistemas permiten ajustar manualmente los resultados. Es decir, aumentar o disminuir la cantidad de azúcar o grasas saturadas a conveniencia del productor.

El 84% revisa las etiquetas

Mientras el sistema se mantiene sin cambios por tres décadas, el comportamiento del consumidor ha ido evolucionado.

En la actualidad, existe un creciente interés del consumidor en conocer las características del producto que va a ingerir. Hoy día, el 84% de los estadounidenses revisa las etiquetas nutricionales antes de comprar un producto. Calorías, azúcar y grasas saturadas son los datos más observados, afirmó el especialista.

Ese dato denota que existe una dependencia directa entre la información dada y la toma de decisiones sobre la salud. Pero ¿qué ocurre cuando esa información no es exacta?, se preguntó Tross.

El error impacta vidas

El entrevistado advirtió que el problema es especialmente grave en poblaciones vulnerables. Un margen de error del 20% en el contenido de azúcar puede ser determinante para personas con diabetes o prediabetes. En un país donde millones de personas padecen enfermedades relacionadas con la dieta, la precisión de la información se convierte en un asunto de salud pública, subrayó.

“No se trata solo de comer mejor, sino de saber realmente qué se está consumiendo”, precisó.

Presión creciente

La iniciativa del Consejo de Alimentación Honesta no surge de manera aislada, sino en un contexto de creciente preocupación nacional por la calidad de los alimentos.

En Florida, programas como Healthy Florida First, impulsados por la primera dama Casey DeSantis junto al cirujano general Joseph Ladapo, han puesto el foco en mejorar la nutrición, especialmente en productos sensibles como los destinados a niños.

A nivel federal, esa tendencia también gana fuerza. Este año, bajo el impulso del movimiento Make America Healthy Again (MAHA), el secretario de salud y servicios humanos, Robert F. Kennedy Jr. ha promovido medidas para endurecer aún más los estándares nutricionales para combatir enfermedades crónicas y reformar el sistema alimentario y científico, enfocándose en eliminar alimentos ultraprocesados, reducir colorantes artificiales y cambiar el paradigma nutricional.

Sin embargo, la propuesta de Tross introduce un elemento clave en ese debate. Más allá de mejorar los estándares, plantea la necesidad de garantizar que la información nutricional en las etiquetas sea verídica.

“Todo parte de la misma base. Si no sabemos con certeza qué contienen los alimentos, cualquier política de salud pública pierde efectividad”, sostuvo.

Nueva ley, nuevo estándar

Tross explicó que el proyecto Honest Food Council tiene dos líneas claras. Por un lado, la iniciativa legislativa en el Congreso federal denominada “Ensuring Consistency in Nutrition Labels Act”, que busca reducir el margen de error permitido del 20% al 5% mediante la ley.

Por otro lado, busca la creación de un sello de certificación independiente, tipo "Gluten Free”, que garantice que los valores nutricionales del producto han sido verificados mediante análisis de laboratorio. "Nosotros estamos buscando que The Honest Food Council sea el sello que certifique que esos los valores nutricionales indicados en las etiquetas son los correctos. O sea, que estás consumiendo exactamente lo que dice la etiqueta del producto". Esta idea hará ganar confianza de los consumidores en los productos certificados.

Según Tross, la propuesta legislativa fue introducida en el Congreso federal el 15 de enero. Tiene apoyo bipartidista al ser patrocinada por los congresistas republicanos Byron Donalds, Greg Steube y el demócrata Darren Soto. “Actualmente, se encuentra en uno de los Comité, a la espera de avanzar en el proceso legislativo”.

Las Apps. insuficientes

A la pregunta sobre qué aporta su iniciativa diferente a lo que hacen Apps tan populares como Yuka que, al escanear la etiqueta de un producto, simplifican la complejidad de la información nutricional, mediante un sistema de colores a través del cual valoran la calidad de alimentos y cosméticos, en Excelente, Bueno, Mediocre y Malo.

Tross afirmó que estas herramientas fueron creadas con muy buena intención, pero presentan una limitación clave. “Se basan en la información de las etiquetas, que no son necesariamente veraces. Si la base es incorrecta, el análisis de la aplicación también lo será”.

El especialista, insistió, el problema no es la falta de información, sino la falta de verificación.

Un problema sensible

El tema adquiere una dimensión crítica en el ámbito de la alimentación escolar. Millones de niños dependen de estos programas, y aunque se han implementado mejoras en los estándares nutricionales, la base sigue siendo la misma. Las etiquetas para seleccionar los alimentos más saludables pueden tener amplios márgenes de error.

“Actualmente, solo las fórmulas para bebés requieren verificación obligatoria mediante laboratorio, por tratarse de una población de alto riesgo”. Tross indicó que este criterio debería ampliarse a otros grupos vulnerables.

Financiamiento y presión pública

El futuro de la iniciativa Honest Food Council dependerá de dos factores: el avance legislativo y la capacidad de demostrar con datos el problema existente.

La joven organización espera obtener financiamiento federal en los próximos meses para analizar productos y generar evidencia. Paralelamente, busca apoyo de gobiernos locales en Florida para implementar programas piloto con el objetivo es generar un efecto dominó que impulse cambios a nivel nacional.

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