La primera vez que escuché hablar del Versailles vivía en Cuba. Tenía 20 años cuando nos otorgaron la visa para venir a vivir de forma definitiva a Estados Unidos, y, cuando eso ocurrió, mis tíos me dijeron: ‘Uno de los primeros lugares donde te vamos a llevar va a ser al restaurante Versailles’. Y eso demuestra una vez más que es un sitio obligado para el que llega de visita o a vivir a Miami.
Es el restaurante de comida cubana más famoso del mundo, y representa la identidad del exilio cubano en Miami. Como reportera, perdí la cuenta de la cantidad de veces que hice transmisiones en vivo desde ahí cubriendo los temas de Cuba que repercuten en el sur de La Florida.
Además, me une un lazo muy fuerte con la familia Valls, ya que Luly [Valls] es una de mis mejores amigas y es la madrina de mi hijo mayor, Diego Alejandro. Los admiro mucho a todos, en especial por su labor social.
Nunca olvidaré que cuando el huracán María devastó Puerto Rico la familia Valls me permitió utilizar parte de sus dependencias como centro de acopio, y gracias a eso junto a Luly pudimos llevar muchísima ayuda a la isla.