Cada vez que Mary Carrillo está en el bote y rema de manera sincronizada con sus 19 compañeras de equipo, siente que cada golpe que le da al agua es, al mismo tiempo, un golpe certero contra el cáncer de seno que todas ellas sufren o sufrieron. n
Es un trabajo mancomunado, es como una sofisticada pieza de relojería en la que los remos deben entrar y salir del agua de manera coordinada: en la parte trasera de la embarcación se encuentra la persona que guía la nave, en la parte delantera, está la que lleva, a golpe de tambor, la cadencia del remado. n
Antes de ser diagnosticadas, el 99% de las mujeres que ahora son atletas, nunca pensaron que alguna vez en la vida dedicarían parte de su tiempo a desarrollar una disciplina deportiva. n
Carrillo, antes de recibir la noticia de que tenía cáncer, sí había sido deportista y además había estudiado educación física y administración deportiva. Para ella, como para sus compañeras, lo más increíble de su disciplina es el hecho de haber contradicho, con su tenacidad, las propias advertencias de los médicos:"Ellos nos dijeron que no podíamos hacer ciertas cosas, que teníamos limitaciones en los brazos, pero con nuestro deporte hemos demostrado que sí se puede hacer ejercicio". n
La huella imborrable n El día en el que una sobreviviente de cáncer empieza a remar es tan difícil como el primer día cuando una mujer, después de la mastectomía, se mira al espejo y ve que su cuerpo ha cambiado para siempre."Lo senos representan el ser mujer, lo que nos diferencia, nos hace sentir completas", dice Carrillo. Cuando la operaron,"me extrajeron el tumor y el cuadrante donde estaba", explica. n
Los implantes son apenas una solución parcial, porque las heridas siguen, incluso hay quienes deciden tatuarse ahí para ocultarla."Nada vuelve a ser lo mismo que antes. Lo que es tu apariencia, pues te pones un ajustador, un vestido, te ves bella, pero te quedan los recuerdos. Lo que pasa es que nos volvemos tan positivas que todo luce maravilloso".
Mary Carrillo supo a los 39 años que tenía cáncer. Nunca antes se había hecho una mamografía, lo supo porque ella misma se palpaba sus senos. Al ser diagnosticada, su vida dio un vuelco total, como la de tantas mujeres que viven la misma experiencia:"Muchas mujeres, después de ser diagnosticadas con cáncer de seno, terminan separadas o en divorcio. Se piensa que es por la inhabilidad de la pareja de asimilar los cambios". n
La existencia se ve de otra manera, cada segundo de alegría se vive con intensidad, porque"cuando uno es diagnosticado, tú no sabes si es el final". Hace dos semanas, una compañera de equipo de Carrillo perdió su batalla tenaz y diaria de cuatro años ."A ella le dimos un sentido de vivir. Eso es lo que nos queda", reflexiona Carrillo. n
Ellas se ven a sí mismas como la extensión de la familia, todas van en el mismo bote, se ayudan y ayudan a las demás, a las más necesitadas, con dinero, con exámenes, con apoyo moral. n
"Las mujeres no deben tener miedo, tienen que aprender a detectar rápido cualquier cosa rara en sus senos, y no están solas", expresa Carillo.
Y es verdad: todas navegan por la vida en un mismo bote.