MIAMI.- El distrito 26 es ahora uno de los más competidos de la nación. Va desde el área de Kendall hasta los Cayos. En los últimos seis años ha tenido una historia turbulenta, de escándalos y demandas. Parte de esa historia tiene que ver con el demócrata Joe García, quien ahora busca volver a la Cámara de representantes y derrotar a su oponente, Carlos Curbelo.
García, durante su paso por el Congreso (enero 2013-enero 2015), tuvo gran figuración por dos razones: su propuesta de reforma migratoria integral y el escándalo en el que estuvo involucrado su jefe de campaña, y después jefe de despacho, Jeffrey García a quien impugnaron por haber enviado de forma ilegal solicitudes de boletas ausentes al Departamento de Elecciones.
También Jeffrey García estuvo vinculado con el escándalo de financiación ilegal de José Rolando Arrojo, un candidato ficticio, postulado por el Tea Party para competir contra el entonces congresista David Rivera. Tanto Arrojo como Jeffrey García fueron juzgados y condenados por delitos electorales, mientras al ex congresista García no le pudieron comprobar directa vinculación con esa operación ilegal.
García ahora se muestra optimista en la posibilidad de volver a la Cámara y de que la candidata de su partido, Hillary Clinton, llegue a la Casa Blanca, como lo expresó en entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS. Pero las encuestas lo muestran en un virtual empate con su adversario.
-¿Cuál sería el punto de quiebre que le daría a usted la ventaja definitiva sobre su oponente, cuál sería el talón de Aquiles de Carlos Curbelo?
La manera cómo ha votado. El señor Trump dice una cosa Curbelo lo hace. En el tema de inmigración, la posición de Curbelo ha dañado a la comunidad. Él se opuso a la orden ejecutiva que aquí todos celebramos: venezolanos, cubanos, centroamericanos. Les cambiaba la vida y mantenían unidas a más de 100.000 personas en esta comunidad. Con DACA unía a los niños con sus padres, mantenía el núcleo familiar, legalizaba, daba trabajo, expandía la economía. El señor Curbelo se opuso a eso. Es un tema central.
Él sigue el patrón clásico del Partido Republicano que nos ha llevado a esto. Y ese me parece que es el gran problema que tiene Curbelo. Ahora quiere ser demócrata porque le cambiaron su distrito. Pero antes de que lo cambiaran fue uno de los elementos más reaccionarios dentro del Congreso de Estados Unidos.
-Una de las críticas que Curbelo le hace a Joe García es que durante los dos años que estuvo en la Cámara no fue capaz de trabajar con el otro partido.
La realidad es que el último proyecto de reforma migratoria bipartidista murió cuando Joe García se fue del Congreso. Tenía más de 200 firmas, de demócratas y republicanos. Habría cambiado la vida de millones de personas y no sólo de los indocumentados. El proceso entero hubiera mejorada al país y a su economía. Cuando se ve los programas de importancia que logramos trabajar como el del servicio de parques para expandir la inversión y traer cientos de millones de dólares para restaurar los Everglades. Eso fue resultado de un consenso bipartidista. Los que han estado bloqueando todas las iniciativas de cambio han sido ellos [los republicanos]. No hay persona más ejemplar en eso que Paul Ryan [presidente de la Cámara de Representantes]. Él declaro que no iba a dejar que se moviera nada como, por ejemplo, la reforma migratoria. Si hay alguien que es un soldado leal a la causa de no dejar mover al Gobierno hacia adelante, ese es el señor Curbelo.
-Él dice que desde el punto de vista conceptual no se oponía a las acciones ejecutivas, a lo que en realidad se oponía era al método. ¿Está de acuerdo?
Explíquele eso al padre que deportaron, a la familia que está viviendo al margen de la ley todos los días, al niño que está legal y es estudiante en el Miami Dade College. Les da un beso a sus padres y no saben si van a regresar a la casa. Ese es el tono de lo que han hecho los republicanos. Hablan de familia y las dividen, de los valores de las mujeres y votan contra ellas. Es ese elemento tóxico que lleva en su interior el partido republicano que ha producido a una persona como Trump. Es un animal que el señor Curbelo y sus colegas en el Congreso han alimentado, promoviendo iniciativas que dañan la diversidad que ha creado este país. Me siento muy orgulloso de esas personas a las que veo igual que a mis padres. Mi padre llegó de 17 años, mi madre de 18. Con mucho trabajo y esfuerzo fueron parte de esta gran nación.
¿Qué se puede hacer para estabilizar la situación política en Venezuela?
Yo no la quiero estabilizar. Estados Unidos no puede estar en la línea de que perdure ese Gobierno. Debemos estar apoyando a la sociedad civil, a los que luchan por los derechos humanos y usando la OEA como no se ha usado en mucho tiempo. Hay un secretario general que está manejando una agenda muy acertada. Tenemos una Venezuela que no está comprando los votos de otros países pequeños con sus petrodólares. Hay la oportunidad para que exista una persona neutral que busque una posible reconciliación a largo plazo. Las acusaciones del Gobierno de Obama han sido muy inteligentes sin perder la visión de que la justicia tendrá que venir del gobierno de Venezuela.
Marco Rubio y Carlos Curbelo han exaltado el triunfo del NO en el plebiscito que refrendaba los acuerdos de paz en Colombia apoyados por el gobierno del presidente de Obama y la comunidad internacional. ¿Cuál es su visión sobre ese tema?
Lo de Colombia fue una elección y yo respeto tremendamente la voluntad del pueblo. Me parece que no hay nada peor que los políticos estadounidenses metiéndose en un tema central para el futuro de ese país. Colombia triunfó tras uno de los peores momentos de su historia, precisamente porque existió tanto un plan Colombia como el coraje, la tenacidad, la valentía de los colombianos frente al terror. El libre arbitraje del voto es lo que hay que respetar. Hay que trabajar para llegar a una paz aceptable para todo el pueblo de Colombia.
¿Qué opina de la propuesta de Curbelo de que los cubanos no sean recibidos automáticamente como refugiados políticos?
Lo que está haciendo el señor Curbelo – y nunca lo he visto hacer de una manera tan burda y cruel- es poner a la comunidad cubanoamericana a pelear consigo misma. A enfrentar los que llevan a tiempo aquí con los que acaban de llegar. Y es una propuesta cruel porque favorece al que lleva aquí cierto tiempo e ignora al que busca la libertad. Los que mueren en el estrecho de la Florida están buscando la libertad al igual que quien llegó aquí 50 años atrás. Si hay un abuso, se aprueba una ley para frenarlo. Si hay un fraude al Medicare yo no lo cancelo sino creo una norma para eliminar dicho fraude. Le pregunto a Curbelo: ¿Cuba es ahora libre? ¿Han cesado los abusos contra los derechos humanos? Nade de eso ocurre.
¿Qué contexto político distinto encontraría en la Cámara, dos años después, en medio del efecto de la presencia de Trump en la escena política nacional y qué posibilidades hay de resucitar una reforma migratoria?
Después de esta elección habrá la posibilidad de pasar cuatro o cinco cosas que necesitamos: reforma del sistema electoral, reforma del sistema impositivo (impuestos), tenemos que ver una inversión en infraestructura del país. Y finalmente hay que arreglar el Obamacare. Personas como Curbelo se han dedicado en su tiempo entero en el Congreso a tumbar esa ley. No hay comunidad que se haya beneficiado más con ella que los hispanos.
-Este ciclo electoral ha mostrados dos cosas: crisis de identidad del Partido Republicano y un envejecimiento del liderazgo demócrata, no hay sangre joven con un perfil presidencial. ¿Cómo ve esa situación?
Parte del desastre del Partido Republicano es que se les colapsaron los temas que querían promover en el país. Esta elección no es de izquierda o de derecha. Es si queremos ir hacia adelante o hacia atrás. Porque lo que han hecho los republicanos, en los últimos diez años, es bloquear el progreso del país. Cuando el partido demócrata llegue a la casa blanca y, con un poco de suerte, a las dos cámaras, se verán nuevos liderazgos.