sábado 21  de  enero 2023
ANÁLISIS

La letanía de la crónica roja en la televisión local

En el estado hubo 38 mil 524 delitos menos en el 2021 en comparación con el año anterior. O sea, una disminución del 8.3%: la cifra más baja en medio siglo

Diario las Américas | FRANK DÍAZ DONIKIÁN
Por FRANK DÍAZ DONIKIÁN

Hace pocos días Diario las Américas, por medio del colega Jesús Hernández, publicó datos compilados por el Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida, dando a conocer que en el estado hubo 38 mil 524 delitos menos en el 2021 en comparación con el año anterior. O sea, una disminución del 8.3%: la cifra más baja en medio siglo.

La misma información afirmó que Miami-Dade, el condado más poblado del estado, con unos tres millones de habitantes, se registraron seis mil 149 transgresiones menos, representando una caída del 7.6%.

https://twitter.com/DLasAmericas/status/1599463340350267398

No obstante, semejante bajón no parece reflejarse como debiera cuando la televisión local, tanto en inglés como en español, se empeña en encabezar sus noticieros matutinos con relatos policiales y de crónica roja.

Es prudente señalar que producir cualquier espacio noticioso en un reto cotidiano, y tan angustioso como los tormentos de un escritor ante una hoja en blanco. Fe de ello pueden dar nutridos equipos de profesionales de la televisión, quienes suelen estar en pie mucho antes de la medianoche para engendrar, a como dé lugar, un programa listo para su transmisión a las 4:30 de la madrugada.

Como sucede en muchos quehaceres, la televisión informativa también tiene fórmulas de recetas y porciones. Para conformar un espacio de 27 minutos se juega con comodines como las secciones del estado del tiempo y el tráfico, los deportes y la publicidad. Entonces, en un día flojo de informaciones, no queda más remedio que echar mano a reportes sobre robos, accidentes, violencia y hechos de sangre para llenar la pantalla.

Y aparentemente, abundan los días faltos de enjundia, a juzgar por las tantas veces que uno despierta viendo notas de muertos y heridos.

Un adagio, que desde hace mucho recorre los pasillos de redacciones televisivas, reza: "si sangra, atrae", dando por sentado que la gravedad de una nota periodística nos alimenta el morbo por enterarnos de mayores detalles.

En realidad, ya la sangre no atrae ni vende, sino que por la machacona repetición de hechos de tal índole, aburre. Nadie se atraganta viendo rutinariamente tales reportes mientras apura su desayuno.

Tampoco los medios suelen seguir la saga de sus propias coberturas, como para mostrar aristas aleccionadoras o de alerta ciudadana, y también por ello pierden la atención del televidente.

Incontables son los hechos en torno a los cuales se realiza un amplísimo despliegue, y en definitiva fenecen en el curso de una misma jornada. Tal fue la noticia sobre Matt Larsh, oficial motorizado del condado, quien resultó seriamente herido tras un choque vehicular en la calle 36 del noroeste en la primavera pasada.

El 21 de abril todas las televisoras de nuestra área repitieron una y otra vez las imágenes de la aparatosa colisión, captada por una cámara de seguridad de un taller de aviación aledaño. En ellas se apreciaba cómo el agente salió disparado por los aires hasta caer gravemente sobre el asfalto. Sin embargo, de la suerte posteriormente corrida por el policía poco se ha sabido.

En junio del 2021, cuando el lamentable desplome del edificio Champlain Towers South Condo, en la ciudad de Surfside, parecía que los delitos habían sido desterrados de Miami-Dade.

Lo cierto es que la televisión no necesitaba rellenar sus informativos con otros relatos. Con las notas de cada periodista sobre la desgracia y el desfile de políticos “robando cámara” in situ se redondearon entonces todos los espacios.

Hay países donde, sin irrespetar la libertad de prensa, apenas hay cupo para la crónica roja. Contaba un conductor de los ferrocarriles estatales neerlandeses las veces debía detener su tren durante horas, debido a los tantos suicidas que se arrojaban a la vía cada semana. De acuerdo con el ferroviario, tales hechos no se dan a conocer, “porque sencillamente nada aportan a la sociedad”.

En el otro extremo está Cuba, donde su prensa oficial apenas si informa de alguna fatalidad. En cambio, se cubren horas de radio y televisión, y nutren a la fuerza las pocas páginas de los periódicos existentes con el reporte de asambleas, entregas de diplomas y sobrecumplimientos de metas, que en definitiva tampoco importan a la gente.

Volviendo a los datos de inicio, Key Biscayne tuvo el año pasado una reducción de delitos del 52.3% con relación al 2020. Palmetto Bay, 45.2% y Miami Lakes, 42.8%. La disminución de la criminalidad en Miami-Dade es noticia como para lanzarla a los cuatro vientos. Lo malo es que la televisión local no se ha enterado de la buena nueva.

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