MIAMI.- ¿Qué justifica desalojar a cientos de comerciantes de sus negocios, lanzarlos a la calle, sin compensación ni tiempo suficiente y construir sobre las lágrimas de doscientas familias un gran imperio? ¿Acaso quien compró el terreno del emblemático pulguero de Opa Locka, ha mirado el rostro a esos padres y madres de familia que alimentan a sus hijos vendiendo mercancía barata? ¿Acaso quien compró el mercado ha recorrido las modestas tiendas sin marca, muchas sin nombre, que durante 40 años le sirvieron de sustento a los más débiles de nuestra sociedad? ¿Acaso quien compró el mercado, se tomó un batido con Ramón, cambió las gomas de su carro con Raúl, contempló los peces de Roberto, o compró ropita modesta para sus hijos con Máximo? ¿Acaso, se ha movido entre esta gente humilde, que de sol a sol se esfuerza para poner plato de comida en la mesa?

No lo hizo, por eso desde la ignorancia ha dado luz verde al doloroso desalojo del mercado, en apenas 30 días, con la advertencia de que “cualquier artículo que quede en las instalaciones después del cierre, será deshecho”. Pero DIARIO LAS AMÉRICAS sí estuvo ahí para conocer en primera persona esta triste historia que pudo tener otro final.

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Iris Rodríguez es comerciante del mercado de Opa Locka.

Iris Rodríguez es comerciante del mercado de Opa Locka.

Treinta años de trabajo

“Llevo casi 30 años, pagando semanalmente por mi tienda. Sin embargo, me enteré del desalojo, cuando otro comerciante vino a preguntarme sobre una carta que había emitido la oficina del mercado”, sostuvo Iris Rodríguez, quien vende herramientas de todo tipo en una modesta tienda.

Rodríguez, que es madre de dos hijos, y tiene a su cargo a su anciana madre, asegura que a ella aún nadie le ha comunicado directamente nada sobre el desalojo.

“Yo sabía que venía algo feo. Porque cada vez era más difícil para los clientes acceder al mercado. Pusieron unos bloques azules rodeando toda el área. Lo que nunca me imaginé es que viniera tan pronto y lo hicieran de esta forma”.

“Lo único que estamos pidiendo es tener un poco más de tiempo para poder planificarnos y saber qué hacer”, explicó la dueña de la tienda.

Inversión

A estos comerciante, que llevan décadas trabajando en el pulguero de Opa Locka, les molesta no haber conocido a tiempo nada sobre la venta del mercado. Por ello siguieron invirtiendo en sus negocios, pensando en un futuro que ahora se borra en un instante.

“Hace un tiempo, cuando el mercado comenzó a aflojar, salieron los rumores de que lo habían vendido”, expresó Roberto Hilarión, quien vende peces tropicales en su tienda, desde hace 28 años en el mercado.

“Pero los [empleados] de la oficina dijeron que venía un nuevo administrador, que iba a mejorar las condiciones y pusieron unas lonas e hicieron eventos para niños. Pero nada funcionó. Entonces los domingos, autorizaron los bares. La gente comenzó a vender caramelos y bombones de marihuana, cachimba de marihuana. Esto es un mercado familiar, por qué vender marihuana. Los borrachos con las botellas en la mano y la marihuana espantaron a los clientes”, lamentó Hilarión.

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Tanques para criar peces de Roberto Hilarión.

Tanques para criar peces de Roberto Hilarión.

“Me siento engañado. Si es verdad que vendieron el mercado hace cuatro años, pudieron avisarnos, seis meses antes. Así la gente hubiera preparado todo, poco a poco. Yo hubiera ido desbaratando todo lo que estaba haciendo y no hubiera seguido gastando dinero, poniendo bonito los puestos para que me digan de buenas a primera, hay que irse”.

Hilarión confesó que en el último año ha invertido en arreglos y mejoras más de 40.000 dólares. Estos dijeron que iban a potenciar el mercado, entonces aproveché y reformé los cuatro puestos de mi alrededor, donde hice un área de cría de peces. Arreglé los techos y el suelo, traje tanques enormes especiales que tuve que limpiar acomodar, hice instalaciones eléctricas, todo me costó miles de dólares”, afirmó Hilarión, quien nos mostró las inversiones y su área de cría, donde nadan separados en varios tanques especiales diferentes especies de peces ajenos a lo que sucede en el mercado.

“Me meto un año y pico para preparar lo mío. Ahora, que iban a empezar a parir los peces de cría, que había logrado obtener, me dicen que me tengo que ir. ¿Qué hago con todo esto? Son animales vivos, no los puedo meter en un almacén”, subrayó.

En este valioso terreno ubicado 12705 NW 42 Avenue, en la ciudad de Opa Locka, con más de más 40 acres, se desarrollan todo tipo de negocios desde talleres de reparación de autos, concesionarios de vehículos, restaurantes, cafeterías, cientos de tiendas de todo tipo y como hemos visto locales donde venden mascotas. Cientos de familias dependen de los ingresos generados en este lugar.

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Ramón Vásquez tiene una cafetería en el mercado de Opa Locka.

Ramón Vásquez tiene una cafetería en el mercado de Opa Locka.

Fuente de ingreso

“Con este trabajo uno mantiene a sus hijos. Ellos pudieron darnos hasta diciembre. Así uno más o menos poder prepararse. Pero si te dicen que te vas en un mes, te indignas, como estamos todos, explicó Ramón Vásquez que regenta una cafetería donde vente jugos de frutas naturales, guarapo, coco, empanadas y batidos.

A este modesto comerciante le llama la atención que los políticos no hayan aparecido por el lugar. “Ha venido la televisión y la prensa. Pero no los políticos. No sabemos dónde estamos parados. Figúrate el terreno lo compró un millonario, quien tiene todo el poder y ahorita nos saca de aquí”, afirmó resignado.

Siguieron alquilando

“Pero, lo peor que han hecho es continuar alquilando a gente nueva”, observó Vásquez. “Mire todas esas neveras que ha traído mi vecino. Los otros de acá quieren vender viandas y están reparando esa tienda, haciendo el suelo, las estanterías. Tengo un cliente que llevaba tres meses remodelado su tienda con mucho entusiasmo. Ha puesto cristales y al abrir, le dieron la carta. ¿Por qué siguieron aceptando nuevos comerciantes?”

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Soto lleva más de dos décadas en el mercado.

Soto lleva más de dos décadas en el mercado.

Necesitamos tiempo

“Nos han dado tan poco tiempo, que no sabemos qué hacer. Yo llevo 22 años con mi tienda aquí, pagando todas las semanas religiosamente y ahora perderé el empleo y tendré que gastar dinero en un almacén para guardar toda esta mercancía”, afirmó Máximo, que regenta una tienda de electrodomésticos.

A pesar de esta dura realidad, esta gente simple, no tiene ningún reproche en contra de los dueños, incluso agradecen las buenas acciones que ha tenido el mercado con ellos.

Es lo que dijo Soto, quien lleva 25 años con un contrato semanal. Vende productos de higiene y belleza. Este comerciante cree que es justo, en este momento tan difícil, reconocer la actitud que tuvieron los dueños del mercado cuando la pandemia: “Ellos nos cobraron el mínimo posible, como si esto fuera un almacén. Se portaron muy bien con nosotros. Ahora están vendido y tienen todo su derecho de decirnos: Se acabó. Lo único que les pedimos es que nos den tiempo para irnos”.

Las fuerzas destructivas del desarrollo juegan un papel fundamental en las economías de las naciones. Hay que destruir lo viejo para darle paso a lo nuevo. Nadie lo cuestiona, ni estos comerciantes afectados, ni la prensa. Pero todas las acciones deben estar guiadas por la ética y la humanidad. En la carta dirigida a los comerciantes, fechada el pasado 20 de mayo, la administración del mercado, lamenta que el contrato de arrendamiento haya terminado, "después de más de 40 años" y dice sentirse "orgullosa del trabajo desempeñado entre todos". Pero, pasa por alto que en 30 días es imposible de desmontarlo todo sin causar un gran dolor e incontables pérdidas a estas personas humildes, que como ellos reconocen, trabajan arduamente por su familia. ¿Por qué no darles el tiempo justo para marcharse?

cmenendez@diariolasamericas.com

@menendezpryce

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