MIAMI.- Ha sido una constante en todo el país, en las últimas semanas: los representantes y senadores republicanos tienen que enfrentarse a la frustración y el disgusto de sus votantes ante temas tan importantes como el futuro del sistema de salud de este país.

Después de que el proyecto republicano de reforma al sistema a la salud, que busca acabar con varios de las beneficios del llamado Obamacare, pasara en la Cámara por un estrecho margen, no se hizo esperar la reacción negativa en cadena en los distritos de los representantes que votaron a favor de esa ley, que ahora se dirige a la Cámara alta donde no es claro cuál será su destino.

Este lunes varias organizaciones sociales, sindicatos y activista del Partido Demócrata fueron a las oficinas de los representantes Carlos Curbelo (distrito 26) y Mario Díaz Balart (distrito 25) con el propósito de entregarles una petición formal para que se reúnan con los votantes de sus distritos y expliquen por qué votaron a favor de la propuesta republicana, en la Cámara, de derogar y reemplazar la ley de salud asequible, también llamada ObamaCare.

En un email a DIARIO LAS AMÉRICAS, Katrina Valdes, directora de comunicaciones de la oficina de Díaz-Balart, informó que las oficinas del representante “están abiertas para reuniones con aquellos que viven en el distrito 25. Estas reuniones resultan en un dialogo más constructivo entre el congresista y sus electores”.

Asimismo la oficina del representante Curbelo informó a DLA que este lunes se reunieron con los votantes que estuvieron en la manifestación. “Durante todo el año, el congresista se ha reunido con los votantes en pequeños grupos. Y quienes estén interesados en reunirse con él, deben comunicarse con cualquiera de nuestras oficinas”.

Preexistencias

Judith Casale, residente del distrito 26 de Curbelo, expresó su rabia “porque el congresista de mi distrito quiere dejarnos sin seguro de salud a mi esposo y a mí”. Contó que a su esposo, en 2001, le descubrieron un cáncer. Fue operado y después las cuotas de los seguros de salud se dispararon, “hasta hacerlas casi impagables. Y cuando él contaba su enfermedad, ni siquiera nos daban una cotización, porque era una preexistencia”, explicó Casale.

“Gracias a a ley de seguro asequible pudimos conseguir un plan de salud que pudiéramos pagar, el precio de este seguro era la mitad de lo que pagábamos”, indicó Casale. Denunció que había llamado tanto a la oficina local de Curbelo como a la de Washington, “y me ignoraron”.

Cerca de 90.000 personas, en el área de Curbelo, reciben beneficios del ObamaCare, y alrededor de 300.000 residentes de ese distrito tienen preexistencias médicas.

Un profesor de medicina de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), Dan Royles, quien investiga desde hace diez años el VIH-SIDA reveló que Miami experimenta una de las peores epidemias de ese virus en el país y se extiende de manera vertiginosa. “El diagnóstico de VIH-SIDA ya no es una sentencia de muerte porque tenemos tratamientos”, señaló.

Agregó que dichos tratamientos son muy costosos, alrededor de $10.000 dólares al año. “Si a alguien se le niega un seguro de salud por esa preexistencia, o el mismo plan de salud no paga el tratamiento porque tiene un tope de gastos, entonces esos tratamientos que salvan vidas no significan nada.

Varios de los manifestantes entraron a la oficina de Curbelo, localizada en el suroeste del Condado. El representante no estaba y fueron recibidos por miembros de su equipo.

“Sólo seis de los individuos que participaron en el evento de este lunes eran del distrito. El resto vivía fuera del mismo”, indicó la oficina de Curbelo.

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