MIAMI.- La decisión del jurado de que el asesino confeso de 16 jóvenes estudiantes y un maestro en una escuela secundaria de Florida no debe ser ejecutado ha suscitado preguntas sobre las funciones de ese cuerpo de ciudadanos que no son jueces y la actual norma del estado que requiere un voto unánime para condenar a muerte.
A diferencia de otros países, en Estados Unidos un grupo de ciudadanos, dirigidos por un magistrado, conoce los hechos, tienen en cuenta los atenuantes y se pronuncian sobre los mismos: culpable o inocente a partir de los cargos que se imputen al sujeto juzgado.
Acto seguido, en cuestión de días, el juez falla la condena, acorde al veredicto del jurado.
En otras palabras, “los hechos son presentados a un grupo representativo del pueblo, que emite un voto en base a su conciencia. Es decir, sin el empleo de ningún material jurídico, ya que la ley es únicamente aplicada por el juez”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS el abogado Luis Martínez, del bufete Martinez & Associates.
El proceso de selección de los integrantes del jurado es aplicado en base a entrevistas que son realizadas por la fiscalía, la defensa y el juez, lo que garantizaría la ausencia de predisposición al caso en cuestión.
De hecho, “el proceso judicial mediante jurado constituye la piedra angular de justicia estadounidense”, afirmó el abogado.
El prestigio de los jurados proviene del papel que desempeñaron los Tribunales de Jurados en la lucha por la independencia, como representantes del pueblo, en abierta oposición a los jueces de nombramiento real británico en el siglo XVIII.
Caso Cruz
Durante el proceso judicial del asesino confeso, se tuvo en cuenta la confesión, ya que Nikolas Cruz admitió ser el asesino, lo que facilitaría el proceso judicial.
“Pero el equipo de defensa, que nunca cuestionó el horror de los hechos, supo plantear los atenuantes y convenció al jurado de que el cerebro del asesino fue dañado antes de nacer por el síndrome de alcoholismo fetal, producto del consumo excesivo de alcohol de su madre durante el embarazo”, sostuvo Martínez.
Según el equipo de defensa y declaraciones médicas, Cruz fue mal diagnosticado y desarrolló una serie de problemas, incluyendo comportamiento violento.
En otras palabras, Cruz fue hallado culpable de la matanza por razones obvias, pero el jurado tuvo en cuenta “la situación que pudo haber incidido en su comportamiento”, comentó.
El jurado tenía dos opciones: muerte o cadena perpetua.
En Florida, los miembros del jurado deben decidir por unanimidad que “la acusación ha probado al menos un factor agravante, por ejemplo, que el asesinato fue especialmente atroz, más allá de toda duda razonable. Luego deben decidir si los factores agravantes superan las circunstancias atenuantes, como el estado emocional o la salud mental del acusado”, explicó.
Ante esta situación, el jurado optó por la cadena perpetua.
“No se trata de un perdón”, subrayó el abogado. “Es la apreciación del jurado, desde la óptica de la conciencia”, recalcó.
Masacre
El 14 de febrero de 2018, Cruz, que entonces tenía 19 años, entró al instituto Marjory Stoneman Douglas armado con un fusil semiautomático AR-15 y acabó con la vida de 16 estudiantes y un profesor, además de propiciar heridas a otros 17 jóvenes.
Cruz tiró el arma y huyó. Poco después fue arrestado, mientras caminaba por una calle, y más tarde confesó el crimen.
Cruz, que fue alumno de la escuela secundaria, había mostrado preocupantes inclinaciones de violencia con armas de fuego en redes sociales, pero nunca fue investigado a fondo por falta de pruebas.
Durante el juicio vimos a padres y amigos de los asesinados llorar la muerte de sus seres queridos.