MIAMI.- La presentación del artista puertorriqueño Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX generó una serie de reacciones contrastantes entre la clase dirigente del sur de la Florida.
El presidente Donald Trump cuestionó la presentación del artista puertorriqueño; la narrativa visual del espectáculo y el uso del español impulsaron discusiones
MIAMI.- La presentación del artista puertorriqueño Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX generó una serie de reacciones contrastantes entre la clase dirigente del sur de la Florida.
Legisladores y líderes gubernamentales debatieron sobre la carga simbólica del evento realizado la noche del domingo en el Levi's Stadium de California, lo que evidenció distintas visiones sobre la identidad hispana y la política migratoria actual.
Mientras figuras del Partido Demócrata celebraron el acto como una validación demográfica, representantes del Partido Republicano optaron por diversas estrategias de posicionamiento, que oscilaron entre la crítica abierta y la participación institucional.
El presidente Donald Trump, residente en el sur de Florida, expresó su descontento a través de la red social Truth Social y calificó la presentación como inapropiada para el evento nacional.
“El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la Grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de Éxito, Creatividad o Excelencia”, dijo.
Y agregó: “Nadie entiende una palabra de lo que este tipo está diciendo, y el baile es asqueroso, especialmente para los niños pequeños que están viendo desde todo EE. UU. y de todo el mundo”.
En consonancia con esta postura, sectores legislativos estatales, como el representado por la congresista estatal Meg Weinberger, promovieron una alternativa mediática.
Estos grupos instaron a sus seguidores a sintonizar el "All-American Halftime Show", un evento paralelo organizado por Turning Point USA y encabezado por el músico Kid Rock, ofreciendo así una opción de entretenimiento alineada con valores tradicionales y estéticas distintas a la propuesta urbana caribeña.
El congresista republicano Carlos Giménez (FL-28) abordó el tema con matices, señalando la importancia de focalizar los esfuerzos de seguridad.
"Deberíamos habernos centrado en criminales y miembros de pandillas, no en abuelas", declaró Giménez, reflejando la sensibilidad necesaria para abordar temas de seguridad fronteriza ante constituyentes que mantienen lazos familiares con la experiencia migratoria.
Datos de Florida Politics indicaron que un 57% de los votantes republicanos planeaba "cambiar de canal" durante el medio tiempo del evento.
Desde el Partido Demócrata, la lectura del evento se centró en la afirmación cultural. La congresista Debbie Wasserman Schultz destacó las cifras de audiencia como una prueba de que la diversidad lingüística y cultural es ahora parte integral de la corriente principal estadounidense ("mainstream").
Asimismo, la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, enmarcó el éxito del espectáculo dentro de una visión económica y logística más amplia.
Con la mira puesta en la Copa Mundial de la FIFA 2026, Levine Cava y su administración observaron el evento como un antecedente de la capacidad de la cultura latina para movilizar mercados masivos.
La jornada también estuvo marcada por la rápida circulación de información en redes sociales.
Durante el espectáculo, la interacción del artista con un niño en el escenario, el actor Lincoln Fox Ramadan, generó rumores infundados que identificaban al menor como una víctima de recientes operaciones de la agencia de inmigración ICE.
