MIAMI.- SERGIO OTÁLORA
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Los vecinos de estas playas buscan que su entorno vuelva a ser el mismo de siempre y que el constructor del hotel Four Seasons cumpla con lo establecido por el permiso que le dio el estado
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En marzo de 2014, Deborah Cimadevilla, una vecina de Surfside que vive ahí desde hace 15 años, se dio cuenta de que la playa, que se la conoce de memoria, había cambiado de repente de color: “Sobre la arena blanca había volquetas tirando una tierra negra. Después, alguien fue a la ciudad para quejarse y demandó que hubiera exámenes de toxicología”.
En una comunicación pública escrita por médicos y especialistas en salud de ese municipio, denunció que “muchos residentes han reportado reacciones alérgicas después de ir a la playa, incluido extraños brotes en la piel y problemas en la visión que nunca antes se habían registrado”.
Precisamente, los exámenes de toxicología exigidos por los residentes revelaron una presencia de plomo en las playas de Surfside 10 veces por encima del nivel promedio. Pero en razón de que estos niveles estaban muy por debajo de los 400 ppm que obliga a una limpieza, se les dijo a los residentes que no había problema alguno y que la arena era “segura”.
El pasado tres de julio algunos residentes citaron a una protesta en la Avenida Collins con la Calle 87: “por más de 460 días las playas de Surfside han contenido peligrosos desechos en la arena que ahora se encuentran en el océano”, afirmaba el volante que convocaba a los ciudadanos.
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De acuerdo con un reporte del 2 de julio de 2014 sobre la visita hecha por la oficina de inspección ambiental de Florida a la propiedad conocida como The Surf Club, localizada en la 9011 Collins Avenue, se “encontró posible incumplimiento de las condiciones del permiso general”. En ese lugar se está construyendo un hotel Four Season que aprovechará la vieja edificación del Surf Club.
El permiso general estableció, entre otras cosas, que el “material con el que se iba a llenar [las excavaciones hechas para la construcción] no podía contener desechos de construcción, metales, vegetación, piedras, barro, terreno orgánico, materiales tóxicos y otras sustancias ajenas [al lugar]”.
El mismo permiso fue claro en decir que “los materiales de relleno que se pongan hacia el mar debe ser arena similar a la que ya existe tanto en la coloración como en el tamaño del grano. Todo el material de relleno debe estar desprovisto de deshechos, piedras, barro o cualquier otro material ajeno [al terreno]”.
Cualquier relleno que no cumpliera los parámetros establecidos por el permiso, debía ser removido y reemplazado por “material compatible con la arena del lugar”.
Incumplimiento
En junio de 2014 hubo una reunión en el ayuntamiento de la ciudad de Surfside para exponer la contaminación que había en las playas. Según testigos, no cabía un alma en el edificio de la comisión.
A raíz de las quejas de los residentes, de las pruebas que llevaron (piedras, metales oxidados, pedazos de concreto, puntillas) para demostrar que había una peligrosa contaminación en las playas a las que iban con sus familias, se nombró un comité y el 11 de septiembre del mismo año la comisión, en una votación unánime, ordenó que el constructor reemplazara la arena que había depositado por una que cumpliera con los requerimientos del permiso, expedido en el mes de diciembre de 2013 por el departamento de protección ambiental de Florida.
Pero pasaron los últimos meses de 2014 y la limpieza no se hizo, a pesar de que, desde el mes de abril de ese mismo año, el constructor –Fort Capital- se había comprometido con la comunidad a remover el relleno de arena contaminada.
Un acuerdo obligatorio, firmado por Nadim Achi, presidente de Fort Capital, con el departamento de protección ambiental de Florida, se comprometió a remediar la violación del capítulo 161 de la constitución del Estado, que se refiere a la preservación de las playas y costas. Tenía plazo hasta el 16 de febrero de 2015 para tomar los correctivos exigidos por el gobierno.
En un comunicado enviado a DIARIO LAS AMERICAS, Fort Capital indic'o que "nuestro contratista, Coastal Construction, ha seguido de manera diligente los requerimientos relacionados con la excavación y transferencia de arena compatible en la playa.[...] Hemos ido por encima y más allá de lo que es correcto desde el punto de vista ético. En apoyo de nuestra comunidad, y como parte de una cooperation continua con la ciudad de Surfside y sus residentes, los propietarios de Sur Club financiaran la remoción y relleno de la arena despues de la temporadade tortugas, que termina el proximo primero de noviembre de 2015".
De acuerdo con Laura Philips, del departamento de Parques y Espacio Abiertos del Condado Miami-Dade, “puesto que nosotros tenemos equipo para colar la arena, [los constructores, Coastal Construction] requirieron nuestra ayuda y les cobramos los costos. Este trabajo de colar la arena [para quitarle todos los deshechos que tuviera] nos ha llevado varias semanas, en las que nuestros coladores limpiaron 4 pulgadas de arenas al tiempo. Nuestras máquinas movieron la arena colada hasta exponer nuevas capas de arena hasta alcanzar la original […] Después de este trabajo hemos continuado, durante el último año, una limpieza programada de la arena”, explicó Philips.
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De igual manera, tanto el departamento de protección ambiental de Florida como la división de recursos ambientales del Condado (DERM, por sus siglas en inglés) evaluaron la arena de la zona y señalaron que “aunque es más oscura que otra arena utilizada en previas restauraciones de la playa, el material excavado representa arena nativa y el color es compatible dentro del criterio establecido por el departamento de protección ambiental”.
No hay contaminación
DERM estableció que “tomó muestras de arena para identificar más de 70 químicos […] Las pruebas resultantes indicaron que, con la excepción de arsénico, la concentración de todos los contaminantes estaban por debajo de los criterios establecidos. Y el arsénico encontrado es consistente con el promedio de concentración encontrado en la playas del área de Miami Beach. Toxicólogos independientes que revisaron la información a nombre de la ciudad de Surfside, llegaron a la misma conclusión”, indicó el informe.
Pero residentes como Cimadevilla o Miguel (no quiso dar su nombre completo) siguen encontrando en las playas de Surfside metales, pedazos de madera, de concreto, deshechos. “No sabe el sacrificio que ha significado para los residentes esta situación en la playa”, afirmó Cimadevilla, quien añadió que “es un insulto para nosotros que no podamos sacar a nuestros hijos a la playa porque aún se encuentran desperdicios”.
