En orden de incremento de menores de edad sin cobertura médica, dichos Estados son: Dakota del Sur, Utah, Texas, Georgia, Carolina del Sur, Florida, Ohio, Tennessee y Massachusetts.

De acuerdo con el informe ningún estado, a excepción del Distrito de Columbia, ha visto un declive en el número de niños sin protección médica.

Por primera vez desde 2008, cuando se empezó a hacer un estudio comparativo año tras año de la cobertura médica en los niños, se ha reversado la tendencia de tener cada vez menos niños sin seguro.

En cifras, esto significa que en todo el país, en 2017, se incrementó el número en 276.000 menores de edad, para un total de 3.925.000 niños sin posibilidad de recibir atención médica, según cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, citadas por la investigación de Georgetown.

Por lo tanto, la tasa subió del 4.7% (la más baja desde 2008) al 5% en 2017, una diferencia no muy grande pero según los expertos, significativa desde el punto de vista estadístico.

De acuerdo con Joan Alker, directora del Centro y de la investigación sobre cobertura médica infantil, “lo más problemático de ese incremento es que se da durante un periodo de crecimiento económico, en el que se esperaría que se redujeran las tasas de menores sin seguro médico”.

El 75% de los niños que perdieron su cobertura médica entre 2016 y 2017 vive en estados en los que no se expandió el Medicaid para los padres de esos menores y otros adultos, según lo reveló el informe.

La tasa de menores sin seguro médico se triplicó en los estados donde no se aceptó dicha expansión. Texas es el que tiene la proporción más grande: uno de cada cinco niños no cuenta con ese beneficio de salud.

Florida es el segundo estado con el número más alto de niños sin seguro médico en la Nación. En 2017, el Estado del Sol tuvo el 7.3% de su población infantil sin acceso a doctores y otro tipo de servicios de salud.

Los estados con mayor población menor de edad sin seguro médico (Florida, Texas y California) son también en los que hay gran cantidad de inmigrantes y, en muchos casos, indocumentados.

Una cuarta parte de los niños en Estados Unidos tienen padres inmigrantes. Ante el endurecimiento de las políticas de deportación del gobierno federal y la adopción de políticas locales que siguen esa tendencia (como es el caso del Condado Miami-Dade) hay padres que no acuden a las entidades gubernamentales de bienestar social a gestionar una cobertura médica, así sus hijos hayan nacido en territorio estadounidense.

Los investigadores prevén que la situación se empeore en 2018. El informe muestra un panorama poco alentador.

Por una parte, el anuncio del gobierno federal de ejecutar la llamada “carga pública”, con la que se podrá ver en qué porcentaje los inmigrantes legales que buscan convertirse en ciudadanos o ajustar su estatus, hicieron uso de beneficios como el Medicaid y los sellos de alimentos para compensar sus ingresos. Esto podría limitar que les concedieran la ciudadanía.

Y podría generar que entre 2.1 y 4.9 millones de personas no se afiliaran al Medicaid.

En segundo lugar, “no hay señales de que disminuyan los esfuerzos del gobierno federal de desestabilizar los mercados de salud de la ley de salud asquible (ACA)”, afirmaron los autores del estudio.

Eso significa menores opciones de asegurarse y un incremento en los costos de las pólizas de salud. Además, ya no existe la presión de las multas si los individuos no compran un seguro de salud.

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