martes 7  de  abril 2026
SUCESOS

Venezolano es acusado de homicidio involuntario y ejercicio ilegal de la medicina

El hecho ocurrió en 2013. Luego de conocerse que Suyima Torres había fallecido el acusado salió de los Estados Unidos hacia Venezuela

MIAMI.-REDACCIÓN

Un venezolano enfrenta cargos de homicidio involuntario por la muerte de una joven madre a quien le habría puesto inyecciones para aumentarle los glúteos. Se trata de José Alfredo Robusto Izquierdo, de 43 años, quien también está acusado de practicar la medicina sin licencia en los Estados Unidos. 

La información fue publicada por el canal de noticias Telemundo51.com, donde se señala que Robusto se declaró no culpable de ambos cargos.

De acuerdo con un reporte de EFE, el venezolano fue detenido por efectivos de la Unidad de Homicidios de Miami-Dade en mayo pasado en el aeropuerto de Miami, tras aterrizar en un vuelo procedente de Aruba.

De acuerdo a los registros policiales, Robusto se presentó ante la paciente como un doctor de Venezuela y le practicó implantes en los glúteos en el centro Cuerpos Health and Aesthetics, en West Miami, en dos diferentes intervenciones.

Al término de la última de ellas, realizada el 11 de abril de 2013, la víctima sufrió mareos y fue trasladada a un hospital local, donde falleció ese mismo día a causa de una embolia pulmonar, según el parte médico oficial, dice la propia agencia. El acusado, que había negado haber practicado la segunda operación, viajó a Venezuela tras la muerte de la víctima.

Tres años del fallecimiento de Suyima Torres


Suyima Torres, tenía 28 años cuando falleció al salir de una clínica en estética que no tenía licencia para funcionar en los Estados Unidos (ARCHIVO)

El caso se conoció en 2013, cuando Coralia Espinosa, madre de Suyima Torres, denunció que su hija había fallecido en una cama del hospital, luego que saliera de someterse a la segunda sesión de un tratamiento para aumentar el tamaño de sus glúteos en la clínica Cuerpos Health & Aesthetic, un centro que le había recomendado una amiga y cuya página web parecía indicar que la clínica era segura.

Su madre comentó en esa oportundiad que estaba nerviosa, y que en la mañana le había pedido a su hija que le devolviera la llamada cuando terminara esa intervención ambulatoria. Lo que nunca ocurrió. 

En ese momento se conoció que el establecimiento no tenía licencia para realizar tratamientos médicos.

En ese año se conoció que la gente dudaba de la clínica, ya que las cortinas siempres estaban cerradas. La puerta estaba bajo llave y nadie podía ver lo que allí ocurría. Ahora, el acusado deberá responder por el caso que lleva tres años abierto. Esperando una sentencia. 

LEA TAMBIÉN: 

 

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar