Este trastorno afecta al 2% de la población mundial siendo más frecuente en varones con más de 30 años de edad
Los ataques de gota suelen ser una respuesta a situaciones estresantes o consecuencia del consumo excesivo de alcohol. (Archivo)
La gota es una de las formas más dolorosas de artritis, se produce como consecuencia del aumento repentino en los niveles de ácido úrico. Esta suele provocar inflamación, enrojecimiento, calor y rigidez en las articulaciones, afectando principalmente los dedos de las manos y pies, tobillos, talones, rodillas, muñecas y codos. n
El ácido úrico, agente generador de este trastorno, surge por la descomposición de unas sustancias llamadas purinas, que se encuentran en todos los tejidos del cuerpo. En condiciones normales, este se disuelve en la sangre, pasa por los riñones y se excreta a través de la orina, pero cuando se produce en exceso, este proceso de depuración natural del organismo no es suficiente. n
Los ataques de gota se presentan de forma repentina y se caracterizan por la presencia de un dolor que aumenta de manera progresiva, así como de una hipersensibilidad en los miembros afectados. Suelen ser una respuesta a situaciones estresantes o consecuencia del consumo excesivo de drogas y alcohol. n Cuidado con los alimentos n
Esta es una enfermedad que históricamente ha estado asociada con las clases económicamente privilegiadas, no en vano se le conoce como u201cla enfermedad de los reyes u201d, esto se debe a que determinados alimentos, que normalmente solo se encontraban a disposición de unos pocos, aumentan el riesgo de presentar una crisis. n
Se le menciona en textos que corresponden a las dinastías del Antiguo Egipto, como el Papiro de Ebers. Además, el médico griego Hipócrates la cita y afirma que se trata de una afección predominantemente en los varones tras la pubertad. nGaleno fue el primero en destacar la importancia de la dieta en la aparición de este mal, aunque fue en el siglo XVII, que el médico inglés Thomas Sydenham, presentó un estudio detallado de los síntomas de la enfermedad.
Un siglo más tarde se logró aislar el ácido úrico y, en 1797, el químico y físico William Hyde Wollaston, determinó que esta sustancia era la responsable de los ataques de gota. Ya en 1848, el médico Alfred Baring Garrod, desarrolló un test de uso práctico para comprobar los niveles de ácido úrico en la sangre, facilitando así el diagnóstico. n
Factores determinantes n Según su origen, este trastorno se divide en dos grupos: el de la gota primaria, al que corresponde la gran mayoría de los casos y que se produce por el aumento en la producción de ácido úrico, bien sea por fallas enzimáticas o por la hiperactividad de la enzima fosforribosil-pirofosfato sintetasa. n
Y el de la gota secundaria, que se desencadena a partir de trastornos como la policitemia, leucemia, mieloma múltiple, anemia hemolítica, psoriasis extensas y tumores malignos; la disminución en la eliminación de ácido úrico a través del riñón; y el uso de algunos quimioterápicos. n
Ahora bien, enfrentar este incomodo trastorno está asociado a una serie de factores como la herencia, el sexo masculino, el sobrepeso, el consumo de alimentos ricos en purinas, portar una enzima defectuosa que hace difícil la descomposición del ácido úrico, la exposición prolongada al plomo, ser receptor de un órgano, o consumir fármacos como diuréticos, aspirina, ciclosporina o levodopa. n
Los científicos también han establecido diferencias según el origen étnico, señalando que la propensión a la gota es mayor en los pueblos de las islas del Pacífico y entre los maoríes de Nueva Zelanda, pero que rara vez se diagnostican casos entre los aborígenes australianos, a pesar de que estos tienden a desarrollar altas concentraciones de ácido úrico sérico. nMientras que, en los Estados Unidos, este trastorno es dos veces más frecuente en los individuos afroamericanos que en los caucásicos.
Para aliviar los síntomas n - Consuma muchas frutas y vegetales, alimentos ricos en vitaminas, fibra y antioxidantes, que fortalecen su sistema inmunológico y ayudan a reducir la inflamación de las articulaciones.
- Especialmente zanahoria, col, lechuga romana, manzana, plátano, uva, brócoli, sandía, cereza, fresa, melón y arándano; evitando las espinacas y los espárragos. n
- Prefiera alimentos lácteos, bajos en grasa. nIngiera diariamente entre 48 y 64 onzas de agua. n
- Haga ejercicio regularmente.
- Nadar en una piscina de agua tibia es una opción excelente. n
- Recurra a las siestas cortas, que no interfieran con el sueño de la noche, para reposar los miembros afectados. n
- Cuidado con las dietas, tenga presente que la pérdida de peso rápida y extrema puede aumentar la concentración de ácido úrico en la sangre.