MIAMI.-La municipalidad de Hialeah da pasos cautelosos hacia la Fase 1 de la reapertura económica. Es una de las cuatro ciudades del sur de Florida que decidieron aminorar la marcha e ir con prudencia hacia la nueva normalidad. “Para que los negocios dispongan del tiempo necesario para prepararse”, dijo recientemente Carlos Hernández, alcalde de la municipalidad.

DIARIO LAS AMÉRICAS visitó varios negocios y conversó con sus dueños para conocer cómo perciben la reapertura y cuál ha sido el impacto causado por la pandemia, tras dos meses de cierre obligatorio. Nos interesamos también por las ayudas financieras dispuestas por la Ciudad.

Comenzamos nuestro recorrido por los negocios que habíamos visto el pasado mes de abril, en pleno auge del COVID-19, muchos de los cuales solicitaron la ayuda para el alquiler.

Restaurante a la espera

La dueña de la Gata Tuerta, un restaurante ubicado en Palm Avenue, nos dijo casi a gritos, “Oye, qué te dije. No he recibido la ayuda de Hialeah. Y, para colmo, a partir del miércoles 27, solo puedo abrir al 50%”.

Iris Álvarez explicó además que ha tenido que prepararse para cumplir los nuevos requerimientos que le obligan a tener gel antibacterial, mascarillas y guantes, ademas de separar las mesas seis pies.

“Estamos listos, pero tenemos que seguir esperando. Mientras, en otros lugares de Miami-Dade llevan varios días trabajando. Solicité la ayuda a la Ciudad y aquí no han dado nada. Debemos dos meses de alquiler y no hemos recibido ninguna noticia de los $5.000” que anunciaron, aseveró en tono de queja. La empresaria insistió en que ha tenido de quedarse sin camareros porque no tiene dinero para pagarles.

Reapertura

Al salir del restaurante, nos dirigimos al local Alvamar, una modesta tienda, también ubicada en Palm Avenue. El nombre es la fusión de Álvaro y Martha, sus dueños, unidos en el amor y en el negocio. “No tenemos empleados, este es un negocio familiar”, afirmó Álvaro cerca de su mujer, ambos ataviados con mascarillas.

La tienda acaba de abrir, tras dos meses de cierre obligatorio. “Ahora tenemos que hacerle frente al alquiler y además al pago de los taxes”, dijo con alguna reserva el dueño del establecimiento. Además, contó que no solicitó la ayuda para el pago del alquiler a la Ciudad porque pensó que, para hacerlo, debía tener empleados en nómina.

La pequeña tienda vende de todo, desde pilas, recarga de teléfonos celulares y loterías hasta papel higiénico. Durante el tiempo que duró la entrevista, varios clientes entraron y recibieron un trato cercano, casi familiar. Se llamaban por el nombre. “Son los clientes del barrio, los que vienen aquí desde siempre”, señaló el dueño.

Álvaro espera que las cosas se normalicen porque actualmente pasa mucho trabajo a la hora de abastecerse. “En ciertos lugares no te permiten que te lleves mucha cantidad de cloro o papel de baño. Hay mercadería básica que sólo la tienen las grandes tiendas”, lamentó.

En Yuri Barbershop, una gran barbería de 10 asientos, conversamos con su dueño, Yuri Velázquez, quien recitó como si se tratara de un mantra los requisitos para la reapertura: “Distancia social, nadie espera en el local, la cola se hace dentro de los carros, clientes y barberos deben llevar mascarilla y mucha higiene todo el tiempo”.

En este negocio también deben dos meses de alquiler pero no solicitó la ayuda de la Ciudad. Yuri reconoció que todos sus barberos sí recibieron los $1.200 del paquete de estímulo del Gobierno federal.

¿Dónde está la ayuda al alquiler?

“Fui uno de los primeros en entrar en la página habilitada por la Ciudad para la ayuda al alquiler”, dijo Jorge Luis Rizo, dueño de otra barbería de Palm Avenue.

“No me ha llegado nada. Entro a la página y no sale ninguna información. No se indica si he sido aprobado o rechazado. Reviso los correos todos los días, pero nada”, explicó Ruiz, quien confesó que se vio obligado a solicitar dinero prestado para pagar el alquiler acumulado. “Dos meses sin trabajar no es cosa de juego. Mi arrendatario no me perdonó ni uno”.

Sobre la reapertura, comentó. “Yo estaba ready para abrir el lunes. Todo limpio, todo recogido y las nuevas normas adoptadas. Pero vinieron y me explicaron que tenía que esperar hasta el miércoles. Dos días más sin ganar dinero”.

Los nuevos

El cierre fue particularmente difícil para los nuevos negocios. No tuvieron derecho a ninguna ayuda y están cargados de deudas.

“Cuando vine el lunes a preparar el local para la reapertura, lo primero que me encontré fue una factura de (empresa electricidad) FPL de $400”, afirmó Alejandro, dueño de la barbería Val Cuts. “Dos meses cerrados y me encuentro con ese regalo. Lo voy a reclamar, no tiene sentido que me cobren tanto, si todo quedó desconectado”, explicó, rebuscando entre sus cosas para mostrar la factura.

Según alegó, su negocio es nuevo. “Yo solo llevaba un mes abierto cuando ordenaron el cierre”. “¿Te imaginas?”, preguntó mostrando cara de dolor. “Después que me gasté tanto dinero en adquirir el salón, comprar todo lo necesario y acondicionarlo, tuve que cerrar. Y lo peor, es que no tenía derecho a la ayuda al alquiler por no llevar más de un año abierto”.

Algo parecido le pasó a Lorena, propietaria de Finally Nail Spa, ubicado en la misma calle de la Ciudad. “Inauguramos el pasado febrero con cuatro empleados, ahora quedamos una manicura y yo”. El alquiler de abril lo pudo pagar con dinero que puso su esposo, que tiene una compañía de poner suelos. “Tengo muchas amistades con negocios en la ciudad que tampoco pueden pagar ni la renta ni las facturas. Ninguno ha recibido la ayuda para el alquiler”, comentó.

Afortunados a medias

Por su parte, la agencia de viajes Cubamerica Immigration Services tuvo un poco más de suerte. Pudieron acceder al préstamo del Gobierno federal, lo que permitió emitir los cheques a trabajadores y pagar la renta.

Cuando uno entra en la oficina, nota que vivimos en tiempos de coronavirus. Todas las mesas tienen pantallas transparentes de acrílico, que sirve como barrera entre el empleado y el cliente. Su propietaria, Mercedes Fidalgo, reconoció que no solicitó la ayuda a la Ciudad porque había obtenido el préstamo federal. “No me pareció ético cobrar las dos ayudas”, explicó.

La pandemia ha paralizado el tráfico aéreo. Por lo que la agencia se centra en los tramites de emigración, residencia y ciudadanía. “Estamos trabajando al 25%. Todas las gestiones se hacen por internet. Los clientes solo vienen aquí a firmar y a llevarse el documento que necesiten. Lo peor es que muchos no saben cómo manejarse en las redes y desisten de realizar sus trámites. Lo importante es que ya estamos abiertos".

Sin ayuda

“Cerramos el 16 de marzo”, especificó Yolanda, como quien menciona una fecha fatídica. Su negocio es una moderna peluquería, donde todos los puestos, cada uno con su cliente, están separados por barreras de acrílico transparente.

“Gracias a los $1.200 del paquete federal que recibí, pude pagar el alquiler de abril”, explicó Yolanda, madre de dos niños, cuyo esposo también estuvo sin trabajar dos semanas. “Todos los ahorros que teníamos se fueron en estos dos meses”.

Yolanda explicó que intentó solicitar la ayuda, pero nunca pudo entrar a la página dispuesta por la Ciudad. “Me pasé el día entero intentándolo, pero a las siete, cuando logré subir mi aplicación, ya era tarde”.

Ninguno de los entrevistados recibió la ayuda de la Ciudad, que según el alcalde Hernández comenzó a darse el miércoles 20 de mayo. Unos porque no la pidieron, otros porque aún no han obtenido respuesta. A la pregunta de si conocían algún negocio que la haya recibido, todos respondieron que no.

El barbero Rizos sugirió: “se debería publicar una lista con los nombres de los negocios aprobados y la cantidad de dinero que recibieron. Así podría descartar si mi negocio está o no entre los elegidos”.

cmenendez@diariolasamericas.com
@menendezpryce

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