sábado 21  de  febrero 2026
ENTREVISTA

Ismael Cala: “No podemos dejar que la tecnología nos empobrezca espiritualmente”

El presentador del programa de entrevistas Cala mira más allá de su fama como comunicador y continúa proponiendo su receta para lograr el verdadero triunfo

 

Tras alcanzar el éxito con su programa de entrevistas Cala, que conduce para el canal de televisión CNN en español, Ismael Cala reafirma su disposición de continuar dictando conferencias y publicando textos que ayuden a motivar los valores del ser humano.

De hecho, Cala conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre el libro que acaba de publicar, El secreto del bambú, un texto que apuesta por seducir a quienes no acostumbran a leer libros porque viven atados al mundo de las nuevas tecnologías.

-¿Cuál es el contenido de esta publicación?

Baso cada una de mis publicaciones en experiencias personales o comentarios de amigos que me impulsan a investigar y crear ideas. Esta publicación, El secreto del bambú, surgió a partir de una frase que Bruno, socio mío en la empresa Cala Enterprises, me decía: “Relájate, tienes que ser como el bambú, firme pero flexible”. Entonces, descubrí que el bambú, efectivamente, es fuerte, muy fuerte en sus raíces, capaz de soportar incluso terremotos, al mismo tiempo que es tolerante. También crecen en colectivos, grupos, y eso es algo que los humanos debemos replicar, crecer juntos en solidaridad. Incluso la parte interior de la vara de bambú, que es hueca, nos enseña a dejar un espacio para recibir buenas cosas, sensaciones. A partir de esa analogía, creé esta fábula, totalmente ficción, ecológica y espiritual, para plantear cómo podemos sobreponernos al avance tecnológico y evitar que nos empobrezca espiritualmente.

-¿Qué opina de las nuevas tecnologías ante la pérdida de ciertos valores tradicionales?

Por supuesto, podemos tener un teléfono celular [entre otras cosas que nos ayudan a vivir mejor], pero no debemos esclavizarnos a tener el nuevo Apple, cada seis meses, que lo único que tiene es una par de nuevas facilidades que, posiblemente, no vamos a usar. No podemos negar el avance de la tecnología. Es parte del desarrollo de la sociedad. Pero no podemos dejar que nos empobrezca espiritualmente.

-¿Qué propone en las conferencias que dicta?

No hay mejor manera de aprender que compartir lo que sabemos, al mismo tiempo que nos sometemos a las preguntas inesperadas. Siempre fui muy curioso, me gustó estudiar, conocer cosas nuevas, pero caí en la rutina de hacer el programa de televisión. Es parte del trabajo. Pero los libros que escribo y las conferencias que hago me aportan un crecimiento personal. Son nutrientes para el alma y la mente. Por todo esto, [escribir y dictar conferencias] se han convertido en mi pasión número uno.

-Sugiere que El secreto del bambú sea una publicación de consultas.

Cuando escribo, pienso en los que saben leer pero no leen. Trato de escribir de una manera sencilla, capítulos cortos que sirvan a quienes se cansen de leer y marquen la página [donde pararon] y luego sigan. Me asombro cuando los lectores me dicen ‘éste es el primer libro que leo’ porque no tienen hábito de lectura. Y me digo ‘wow!’, mucha gente no tiene la costumbre de leer. Tenemos que pensar en ellos porque si escribimos un texto muy complicado, dejan de leer en la cuarta página. Por eso, cuando escribo, trato de hacerlo de la manera más sencilla posible. Escribo y releo para buscar la palabra más simple, al mismo tiempo que mantengo la esencia de lo quiero transmitir.

-¿Qué podemos hacer para emplear los valores humanos que tenemos?

Creo que mucha gente, por las circunstancias de la vida, no se da el tiempo para descubrir el tesoro que todos tenemos adentro. Yo viví acorde a las circunstancias y me ahogaba dentro de ellas. Podemos vivir con una situación que limita [el desarrollo personal] pero, al mismo tiempo, podemos establecer una ilimitada proyección sobre la vida que queremos llevar. Ir apuntando, con acciones concretas, lo que queremos. Eso es lo que yo he hecho a lo largo de todos estos años. Hay mucha gente que no despierta el gigante que llevan adentro. Ni siquiera es conocimiento, no son los títulos académicos que puedan tener, sino la intuición, la inteligencia práctica. Es seguir el instinto para curiosear y descubrir lo que verdaderamente complace y sirve para avanzar.

-Sobre el éxito alcanzado ¿Cree haber llegado a la meta?

Siempre hay más. Pienso en el futuro pero vivo el presente. El futuro es incierto. No podemos ser dependientes del pasado ni de la proyección hacia el futuro. Si niego el éxito alcanzado, sería un mal agradecido con Dios y la gente que me ha apoyado. El éxito no ha sido en solitario, sobre todo en los últimos cuatro años. Es el fruto del colectivo que me acompaña y eso es lo que más me gusta.

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