El empresario, estratega y consultor especializado en la industria del entretenimiento, Joaquín Fernández, al iniciar la entrevista, comentó, según su experiencia, que el verdadero desafío no es detener esta revolución, sino aprender a liderar la inteligencia artificial (IA).
Con más de 15 años al frente de Chinelo Creative, agencia enfocada en publicidad, marketing y desarrollo de proyectos musicales, además de su experiencia en management, booking y recientemente como consultor en la adquisición de catálogos musicales, Fernández observa desde primera fila una de las transformaciones más importantes que ha vivido el negocio de la música lejos del discurso alarmista, es que la inteligencia artificial representa una oportunidad sin precedentes para quienes entienden que la creatividad siempre necesitará de la visión humana.
"La inteligencia artificial es una herramienta para los creativos", afirma. "La inteligencia artificial es una herramienta para los creativos", afirma.
El especialista determina que la IA debe entenderse como una aliada capaz de acelerar procesos, generar ideas y optimizar recursos, pero nunca como un sustituto del talento, la sensibilidad o la capacidad de conectar emocionalmente con las personas.
"La conexión con el ser humano sigue siendo responsabilidad del artista. Hay cosas inherentes al alma que ninguna máquina podrá replicar", explica.
Joaquín Fernández considera que la conversación alrededor de la inteligencia artificial apenas comienza y que uno de los temas más urgentes será la transparencia hacia el público. En su opinión, así como hoy existen etiquetas que informan sobre los ingredientes de un producto, en el futuro será normal identificar cuándo una canción o una producción fue creada, total o parcialmente, con inteligencia artificial.
La clonación de voces es otro de los desafíos que observa con atención. Aunque reconoce el enorme potencial tecnológico para recrear interpretaciones o producir nuevas experiencias sonoras, también advierte sobre los riesgos de la piratería y la apropiación indebida de la identidad de los artistas, por ello, considera indispensable fortalecer los mecanismos de protección legal de las voces y de los derechos relacionados con la creación musical.
Joaquín Fernández afirma que el mayor reto no está en la tecnología, sino en la mentalidad de los propios artistas: "Hoy un artista ya no puede limitarse a cantar. Es una empresa".
Desde su perspectiva, quienes aspiren a construir una carrera sostenible deberán desarrollar competencias que antes parecían exclusivas del mundo corporativo: liderazgo, finanzas, marketing, estrategia, relaciones públicas y visión empresarial.
Al profundizar sobre los artistas, el entrevistado asegura que el talento continúa siendo indispensable, pero que ya no es suficiente para competir en una industria cada vez más profesionalizada y tecnológica: "La diferencia entre un éxito pasajero y una carrera de décadas es la visión. Los artistas que permanecen son los que arriesgan, evolucionan y entienden que siempre hay que pensar a futuro".
Respecto a las nuevas generaciones, Fernández invita a dejar de compararse con la velocidad de las redes sociales y concentrarse en desarrollar habilidades reales. "El verdadero artista se forma todos los días. Estudia, crea, se presenta en vivo, escucha a su audiencia y entiende que la herramienta digital es solo eso, no el destino".
Aunque reconoce que la inteligencia artificial marcará un antes y un después comparable con la llegada del streaming o las plataformas digitales, insiste en que el corazón de la música seguirá siendo el mismo. "La música siempre irá hacia el mismo lugar: unir personas y contar historias".
Para concluir, Joaquín Fernández aconseja a los artistas que comienzan que estudien la inteligencia artificial y la entiendan, pero como el azúcar: “no todo debe llevarla”.
“El futuro no pertenece a las máquinas, sino a los artistas capaces de utilizar la tecnología sin renunciar a aquello que ninguna inteligencia artificial podrá generar: autenticidad, emoción y una conexión genuina con las personas”.