miércoles 11  de  marzo 2026
SANIDAD

La angustia de enfermarse en Venezuela

La escasez de medicamentos y el deterioro de los hospitales dispararon la tasa de mortalidad a 31.12%, según cifras reconocidas por el Ministerio de Salud venezolano

CARACAS.-JUAN FRANCISCO ALONSO

No enfermarse es muy agradable pero en la Venezuela chavista esto es algo de temer y no puede ser distinto, pues con una escasez de medicamentos que llega al 80%, con el 70% de los quirófanos de los hospitales públicos cerrados por distintos motivos y con el 90% de los equipos de Rayos X, de tomografía y de radiografía inoperativos, cualquier afección, hasta una relativamente sencilla, se vuelve todo un riesgo y las cifras oficiales así lo corroboran.

En 2015 la tasa de mortalidad del país se quintuplicó y cerró en 31,12% frente al 4,98% de 2014, admitió el Ministerio de la Salud en su informe anual. Este dato, según explicó el médico y diputado a la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, se traduce de la siguiente manera: “De cada 100 pacientes que ingresaron a los hospitales y clínicas del país 31 fallecieron”.

Otra estadística oficial que expone la gravedad de la situación de la salud en Venezuela es el de las muertes maternas, la cual el año pasado cerró 110 muertes por cada 100 mil habitantes.

Este deterioro, así como el registrado en los últimos meses, donde la escasez de algunos medicamentos ya ha comenzado a cobrarse vidas como las del niño Oliver Sánchez, quien participó en una de las marchas que enfermos protagonizaron para exigir a las autoridades atacar el desabastecimiento y garantizarles la posibilidad de seguir batallando por su vida, no sorprende a Feliciano Reyna, miembro de Acción Solidaria contra el Sida (Accsi).

“Es imposible que la situación no empeore, es más no puede sino empeorar porque no se ha tomado ninguna medida para atacar esta situación”, denunció el activista de Derechos Humanos, quien agregó: “El Gobierno anunció que trajeron 96 toneladas de medicamentos de China, pero no sabemos qué trajeron. Creemos que son insumos más que nada, pero es que el problema no es solo de medicinas, sino de una infraestructura que está deteriorada, de falta de equipos y de personal, porque miles de médicos han emigrado”.

En similares términos se pronunció el diputado Olivares, quien tras asegurar que en hospitales como el Miguel Pérez Carreño de Caracas faltan 19 de las drogas para las quimioterapias y que el desabastecimiento de medicamentos hipertensivos y neurológicos para tratar enfermedades como el Alzheimer supera el 90%, sentenció: “Dios debe ser venezolano para que a pesar de todo esto aún logremos salvarle la vida a alguien que llega a un hospital público”.

Las autoridades admiten que hay un problema, pero niegan que sea tan grave como lo sostienen la oposición y las organizaciones de Derechos Humanos, a las cuales acusan de buscar una intervención extranjera en el país bajo la excusa de la “crisis humanitaria”. “Hay un problema de disponibilidad”, afirmó en marzo el embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Bernardo Álvarez, al comparecer ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para abordar el asunto. Por su parte, la ministra de Salud, Luisana Melo, ha llegado a decir que el problema se debe a “cómo estamos consumiendo” los medicamentos.

Miles de vida en riesgo

Pese a que ninguno de los consultados se atrevió a estimar cuántas personas han podido perder la vida debido a la crisis sanitaria atraviesa Venezuela, lo que sí hicieron fue asegurar que miles están en riesgo. Advertencia que concuerda con la que hecha por la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), la cual hace diez días entregó en un informe a la CIDH, en el que alertó que 200 mil venezolanos están en riesgo mortal. Entre ellos se encuentran quienes padecen de cáncer, VIH, hemofilia, insuficiencia renal, transplantes, esquizofrenia, epilepsia, entre otras.

Sin embargo, Reyna, quien forma parte de esa alianza, advirtió que otros miles e incluso millones más pueden afectados. “Cuando tienes fallas en el suministro de medicamentos o de insumos para hacer diagnósticos de afecciones relativamente sencillas como una migraña, un dengue o una apendicitis se pueden transformar en el algo serio e incluso mortal”.

Por su parte, el catedrático de medicina de la Universidad Central de Venezuela y miembro de la organización Médicos por la Vida, Julio Castro, denunció que la actitud de las autoridades de pretender ocultar, con la no publicación de estadísticas, las epidemias de dengue, malaria, chikungunya y zika que sufre el país tendrá repercusiones a largo plazo.

“En septiembre, octubre y noviembre veremos la tercera ola de la epidemia de zika: El nacimiento de cientos de bebes con microcefalia, porque las autoridades no informaron a la población sobre los riesgos de estar en contacto con alguien que sufrió zika. Estamos hablando de cientos de niños que tendrán problemas de aprendizaje, así como problemas físicos y eso acarreará unas consecuencias económicas y sociales para la sociedad muy grandes”, dijo.

Buscando soluciones

Para evitar no solo muertes ahora sino secuelas a futuro Olivares impulsó la Ley Especial para Atender la Crisis de la Salud, la cual obligaba al Gobierno a solicitarle ayuda a organizaciones como las Naciones Unidas y la Cruz Roja. Sin embargo, la misma fue anulada la semana pasada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), por considerar que con ella el Parlamento invadió competencias del Gobierno en política exterior y de administración.

“Esas son excusas. La AN no está entrometiéndose en nada, lo que simplemente hizo fue ofrecer de canal para conseguir cooperación internacional, más nada”, replicó el legislador, quien denunció que “las excusas que da el Gobierno al problema y a las razones para rechazar las posibles soluciones son aún peores que el problema”.

Por su parte, Reyna llamó al Gobierno a aceptar “la ayuda, la cooperación o como la quieran llamar, pero la que acepten”, pues aseveró: “Aún tomando las medidas ya, cancelando los 6 mil millones de dólares que se le adeudan a las farmacéuticas, las soluciones no se verán más que en meses. En cambio con asistencia internacional de organizaciones especializadas en atender crisis naturales y económicas la mejoraría podría verse más rápido”.

La negativa de las autoridades a cualquier ayuda ha estimulado el surgimiento de expresiones solidarias. La semana pasada un grupo de periodistas organizó en Caracas una jornada de donación de medicamentos y en distintas ciudades del exterior las comunidades de emigrantes han hecho lo mismo. Incluso diputados y otros dirigentes políticos aprovechando viajes de trabajo han venido con las maletas cargadas de medicinas donadas.

“Desde abril hemos comenzado a recibir, por correo, paquetes con medicamentos recolectados por venezolanos y organizaciones aliadas en Estados Unidos, España o Colombia”, comentó Reyna, quien informó que en gracias a esos aportes en mayo ayudaron a 80 personas y en lo que va de junio a 160. Sin embargo, admite que este tipo de iniciativas además de requerir una sistematización, porque “hay que ver qué medicamentos se requieren con urgencia”, es simplemente un pañito caliente, eso sí un pañito que se agradece mucho.

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