domingo 15  de  marzo 2026
Mitomanía

Mentiras patológicas

Ocultar la verdad es una actitud normal entre los humanos, pero hacerlo compulsivamente indica la presencia de un trastorno psicológico

Mitomanía, mentira patológica o pseudología fantástica son tres de los términos con que se define a un mismo comportamiento: el de mentir de forma compulsiva. Se trata de un trastorno psicológico, una adicción de carácter generalmente inconsciente, que presenta una mayor propensión en los hombres que en las mujeres, y que se califica como una característica de perturbación de la personalidad. n

Este trastorno comienza a desarrollarse en la infancia, aunque sólo puede diagnosticarse a partir de los 18 años, que es cuando la personalidad del individuo está conformada y establecida, haciéndolo consciente de sus acciones y de las consecuencias que estas acarrean, pues los mitómanos mienten, tanto para construir una mejor imagen de sí mismos, como para conseguir lo que desean. n

La palabra mitomanía viene del griego u201cmythos u201d, que se traduce como mentira; y u201cmanía u201d que quiere decir compulsión, y aunque fue descrita por primera vez en la literatura médica en 1891 por el médico suizo Anton Delbrueck, el término se popularizó a principios del 1900 gracias al trabajo del profesor francés Ernest Dupré. n

u00bfCondición humana? n

En líneas generales, todos los seres humanos mentimos, pero eso no significa que corramos el riesgo de convertirnos en mitómanos, pues existen una serie de condiciones psicológicas, e incluso, biológicas que resultan determinantes para establecer la presencia de este padecimiento.
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Lo que diferencia al mitómano de una persona mentirosa es que el segundo solo busca defenderse o protegerse, es decir, su omisión de la verdad tiene una finalidad, y es consciente de que miente; en cambio, en el mitómano prevalece el carácter compulsivo, no existe una motivación, y suele dejarse llevar por sus fantasías, por lo que no siempre tiene clara la diferencia entre lo falso y lo real.

Pero además, los expertos sostienen que un caso se convierte realmente en patológico cuando se trata de mentiras persistentes, generalizadas, desproporcionadas y muchas veces, no conscientes. Aunque es importante tener claro que, adicionalmente, un 40% de quienes padecen de pseudología fantástica, tienen un historial de anormalidad cerebral. n

Llamando la atención n

A diferencia de otras adicciones como la cleptomanía, en donde se produce un robo compulsivo sin buscar el enriquecimiento personal, en la mitomanía puede existir o no intención de engañar o estafar, aunque el verdadero fin es deformar la realidad para contar una historia personal más llamativa.

Al principio esas narraciones logran su efecto, cautivando a quien las escucha, obteniendo atención, respeto y hasta admiración, que es lo que en definitiva mantiene esta conducta, además del miedo a ser descubierto. n

Las mentiras por falsificación u omisión pueden surgir de forma espontánea, para evitar un castigo o para excusar una falta de puntualidad o de cumplimiento de alguna tarea encomendada. Llegar tarde a una cita o no tener preparado el trabajo solicitado el día anterior pueden ser situaciones propicias para que surja la mentira.

Una de las razones de esa situación es que algunos tipos de mitomanía se generan en la infancia, en ámbitos donde los padres castigaron o regañaron frecuentemente a sus hijos. Por eso, cuando son adultos, prefieren sobrevivir con mentiras por miedo a obtener resultados negativos.

Características de los mitómanos n

- Cambian sus historias constantemente y olvidan lo que contaron anteriormente. n

- Exageran demasiado los relatos acerca de cualquier cosa. n

- Siempre tienen una historia semejante, incluso mejor, que la que alguien les cuenta a ellos. n

- Suelen tener baja autoestima aunque nunca lo demuestran. n

- La mayoría de los mentirosos compulsivos presenta anomalías cerebrales.
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