lunes 14  de  septiembre 2026
OBITUARIO

Muere en Cuba Guille Rivero de la Rosa, el hombre que hacía compañía desde un micrófono

Figura icónica de la radio cubana, el locutor y director falleció a los 53 años después de más de tres décadas de carrera

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI.- Guillermo “Guille” Rivero de la Rosa, figura icónica de la radio cubana y uno de los comunicadores más queridos de su generación, murió la noche del domingo 13 de septiembre en La Habana. Tenía 53 años.

El locutor y director de programas falleció a causa de un infarto, según confirmó Alberto Cordoví Benítez, amigo y compañero de trabajo, quien lo definió como “un artista en todo el sentido de la palabra, un hombre que amaba la radio”.

Sus restos fueron velados el lunes 14 de septiembre en la funeraria de Calzada y K, en El Vedado capitalino, según confirmo DIARIO LAS AMÉRICAS, con una fuente cercana. Familiares, colegas, amigos y oyentes acudieron a despedir a un profesional que durante más de tres décadas convirtió el micrófono en un lugar de encuentro.

Nacido en La Habana el 25 de diciembre de 1972, Rivero de la Rosa comenzó su carrera en 1990 en Radio Cadena Habana. Después pasó por Radio Metropolitana, Radio Taíno y Radio Reloj, donde asumió labores de locución, conducción y dirección.

Su nombre quedó estrechamente ligado a “Mezcla”, popular espacio musical de Radio Metropolitana al que estuvo vinculado durante 35 años junto a Moraima Ruiz. La complicidad entre ambos, el conocimiento de los ritmos nacionales y la naturalidad con la que conversaban con el público convirtieron el programa en una referencia dentro de la programación capitalina.

Guille sabía escuchar, improvisar, entrevistar y sostener una conversación sin colocarse por encima del invitado. Detrás de aquella aparente sencillez había estudio, disciplina y un profundo respeto por el arte de comunicar.

En Radio Taíno condujo espacios como “De mañana” y “Cuba esta noche”, conocido popularmente como “Cuba Tonight”. Su paso por esa emisora amplió su alcance entre públicos dentro y fuera de la Isla, especialmente mediante propuestas dedicadas a la música, las entrevistas y la promoción cultural.

También trabajó en Radio Reloj, una experiencia que evidenció su capacidad para desenvolverse en registros informativos diferentes a los formatos de entretenimiento con los que alcanzó mayor popularidad.

Rivero de la Rosa nunca emigró ni se radicó fuera de Cuba. Aunque realizó viajes vinculados con su profesión, construyó toda su trayectoria desde la Isla y continuó trabajando allí hasta su último día.

En las cabinas compartió micrófono con comunicadores de varias generaciones que posteriormente partieron al exilio. Muchos de esos antiguos compañeros lo recuerdan hoy desde diferentes países, unidos por las jornadas de trabajo, los aprendizajes y las historias vividas antes de la separación.

La distancia no borró aquellos vínculos. Su voz siguió siendo reconocida por cubanos establecidos en el extranjero, para quienes escucharla o encontrarlo en alguna publicación representaba el reencuentro con una época, una canción o una madrugada frente al receptor.

Esa conexión explica que las muestras de pesar hayan llegado desde dentro y fuera del territorio nacional. Guille permaneció en su tierra, pero el afecto cosechado a lo largo de tantos años trascendió fronteras y circunstancias políticas.

Su talento también llegó a la televisión. Durante la década de 1990 presentó un breve noticiero sabatino en Cubavisión y posteriormente estuvo al frente de “Cartelera”, transmitido después del Noticiero Nacional de Televisión Cubana.

Formó parte además de “Cuerda Viva” y, en 2022, se incorporó a “Piso 6”, donde presentaba una sección sobre las canciones y los intérpretes con mayor presencia en las emisoras nacionales. Aquella participación permitió ponerle rostro a un timbre que el público identificaba desde hacía años.

Rivero de la Rosa consideró esa oportunidad un honor y una recompensa a su entrega. No obstante, nunca dejó de identificarse con el medio sonoro ni con la relación íntima que este establece con la audiencia.

Su curiosidad encontró otra salida en la escritura. Colaboró como articulista en la revista Más Cuba, donde publicó entrevistas y perfiles relacionados con la cultura nacional. Entre esos trabajos figura un texto dedicado a Haydée Milanés, en el que repasó la formación artística de la cantante y su vínculo musical con su padre, Pablo Milanés.

El proyecto de entrevistas “Esquina 17”, desarrollado por Radio Metropolitana y SoyHabana, lo escogió como invitado de su primer episodio. Allí fue presentado no solo como locutor, sino también como director de programas, otra de las responsabilidades que desempeñó a lo largo de su vida laboral.

Su influencia alcanzó a profesionales más jóvenes que encontraron en él una guía. La presentadora y actriz Yasbell Rodríguez, radicada en Miami, ha mencionado en sus redes sociales a “Mezcla” entre las experiencias que contribuyeron a su preparación, mientras otros colegas lo reconocieron como una referencia durante sus primeros pasos frente al micrófono.

Sin embargo, su legado no puede resumirse en emisoras, programas o apariciones ante las cámaras. Los mensajes divulgados después de conocerse la noticia describen a un hombre generoso, alegre, bromista y siempre dispuesto a tender una mano.

El comunicador Raúl Nogués evocó las comidas, los viajes a la playa, las fiestas y aquellas madrugadas en las que, después de terminar el noticiero nocturno, pasaba por Radio Taíno para recogerlo e ir juntos a comer hamburguesas. También agradeció que Guille lo impulsara a probar suerte en ese medio.

“Tu amor por la radio hablaba en todo tu cuerpo”, escribió Nogués.

En junio, apenas tres meses antes de morir, Rivero de la Rosa llamó la atención sobre el deterioro de los servicios básicos y las dificultades de la vida cotidiana en el país. “Esto no es vida”, escribió en un mensaje que circuló ampliamente entre residentes de la Isla y miembros de la diáspora. Fue una reflexión sobre el agotamiento diario, expresada por alguien que conocía de cerca las preocupaciones de su audiencia.

Para quien firma estas líneas, resulta especialmente doloroso escribir su nombre en pasado. Guille me enseñó locución y dejó una huella decisiva en mi formación como periodista durante mis años de estudio en la Universidad de La Habana.

Nuestro vínculo, sin embargo, trascendió las enseñanzas profesionales. Fue mi amigo personal y permaneció a mi lado en tiempos particularmente difíciles de aquella etapa universitaria. Su casa se convirtió también en la mía: un lugar donde siempre encontré una puerta abierta, abrigo y la certeza de no estar solo.

Por eso no digo adiós únicamente al comunicador respetado, al conductor capaz de llegar a públicos diferentes o al incansable promotor de la música cubana. Digo adiós al maestro que ayudó a prepararme para esta profesión y al ser generoso que me acogió cuando más lo necesitaba, como también a muchos.

La radio de la Mayor de las Antillas perdió una de sus presencias más entrañables. Sin embargo, sus enseñanzas, su bondad y todo cuanto sembró en el corazón de tantas personas permanecerán vivos. Cada vez que se encienda un micrófono para acompañar a la audiencia, una parte de Guille volverá a estar al aire.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar