MIAMI.- Las nubes, esa masa de gotas de agua, cristales de hielo o ambas y cuya formación se debe a la condensación del vapor del vital líquido en el cielo comenzaron a tropezarse con una vecina muy peligrosa: una nube, “vestida” de igual forma pero con un contenido nada alentador para la humanidad como son los microplásticos según un estudio que pone en alerta a los expertos por sus consecuencias en el ámbito climático.
El estudio de la Universidad japonesa Waseda lleva como título Nube de plástico: un nuevo estudio analiza los microplásticos transportados por el aire en las nubes señala como la contaminación por microplásticos se produce en la mayoría de los ecosistemas, pero su presencia en las nubes a gran altitud y su influencia en la formación de nubes y el cambio climático, hasta ahora, eran poco conocidas.
El reporte sugiere que estas partículas de plásticos transportados por el aire en el agua de las nubes se originaron principalmente en el océano. Más de 10 millones de toneladas de plástico ingresan anualmente al océano. ( Los residuos plásticos que se acumulan en la tierra terminan en el océano en forma de microplásticos. Sin embargo, ahora hay una historia reveladora: estos también están presentes en la atmósfera, contenidos en las nubes.
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Los investigadores de Japón hacen un llamado a tomar muy en serio el tema de los residuos de plásticos que terminan en el mar y desencadenan una cadena desfavorable al ambiente. Y ahora en el cielo hay nubes que contienen microplásticos
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Partículas que influyen en la formación de nubes
En este nuevo estudio, los investigadores analizaron muestras de agua de nubes de montañas de gran altitud en Japón para determinar la cantidad de microplásticos que contienen. También arrojaron luces sobre cómo estas partículas en el aire influyen en la formación de nubes y su impacto negativo en el clima.
Científicos japoneses observaron una alta concentración de polímeros hidrófílicos (que tienen afinidad por el agua), lo que podría sugerir que los microplásticos desempeñan un papel relevante en la formación de nubes, una influencia que eventualmente podría tener repercusiones en el clima en su conjunto, insisten los expertos lo que fue también reportado por Europa Press.
El equipo japonés de investigación, liderado por el profesor Hiroshi Okochi de la Universidad de Waseda, llevó a cabo este estudio a partir del análisis de muestras de agua de nubes recolectadas en las cumbres de los montes Fuji y Oyama, a altitudes que varían entre 1.300 y 3.776 metros, tal como se detalla en los informes de investigación
Presencia de microplásticos
Empleando técnicas avanzadas de imagen, el equipo logró confirmar la presencia de fragmentos de plásticos e identificó nueve tipos distintos de polímeros y uno de caucho con tamaños que oscilaban entre los 7,1 y los 94,6 micrómetros.
"La acumulación de microplásticos en la atmósfera, especialmente en las regiones polares, puede llevar a cambios significativos en el balance ecológico del planeta, provocando una grave pérdida de biodiversidad", apunta el equipo en el anuncio sobre estos descubrimientos.
La degradación de las pequeñas piezas de plástico (menores de cinco milímetros de diámetro, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EEUU) en la atmósfera superior es mucho mayor que a nivel terrestre debido a la fuerza de la radiación ultravioleta "y esta degradación libera gases de efecto invernadero y contribuye al calentamiento global", según Okochi.
"Si el asunto de la contaminación del aire por plásticos no se aborda de manera proactiva, el cambio climático y los riesgos ecológicos pueden convertirse en una realidad, causando daños ambientales graves e irreversibles en el futuro", añade Okochi.
Partículas que desembocan en los océanos
Los microplásticos, desembocan en los océanos a causa de la descomposición de los desechos plásticos marinos, lo que viene de los desagües, las fugas de las fábricas, entre otras fuentes. Y ahora, para mayor impacto, se descubre que se acumulan en la atmósfera en forma de nubes.
Cuando son ingeridos por la vida marina, como aves, peces, mamíferos y plantas, los microplásticos provocan efectos tanto tóxicos como mecánicos, lo que da lugar a problemas como la reducción de la ingesta de alimentos, la asfixia, los cambios de comportamiento y la alteración genética.
Además de invadir en la cadena alimentaria humana a través de los mariscos, las personas pueden inhalar microplásticos del aire, ingerirlos del agua y absorberlos a través de productos para la piel. Se han encontrado estas partículas en diversos órganos humanos, e incluso en la placenta de los recién nacidos, lo que aún está en un proceso amplio de investigación y que terminan confirmando los primeros hallazgos.
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FUENTE: UNIVERSIDAD WASEDA/EUROPA PRESS/ANIMAL POLÍTICO/SPRINGER