El G7 de las mayores economías mundiales y las potencias militares de la OTAN buscarán a partir del domingo en sendas cumbres revalidar su unidad frente a Rusia, en momentos en que la guerra de Ucrania entra en su quinto mes sin dar señales de acabar a corto plazo.

Los líderes de las potencias del G7, entre ellos el presidente estadounidense, Joe Biden, se reunirán a partir del domingo en el castillo de Elmau, en los Alpes bávaros (sur de Alemania) en la cita anual del club de los siete países industrializados: Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos.

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Tanto ese encuentro como la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se celebrará en Madrid durante dos días a partir del 28 de junio, se centrarán en el apoyo a Ucrania frente a la ofensiva rusa.

El jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, anfitrión del G7, recordó esta semana que el apoyo a Ucrania requerirá "perseverancia" pues "todavía estamos lejos" de unas negociaciones de paz entre Kiev y Moscú.

"La agresión de Rusia ha hecho que los siete países sean conscientes de que se necesitan unos a otros", observó Stefan Meister, investigador en el instituto de investigación alemán DGAP. Y más aún teniendo en cuenta que la inflación y la amenaza de una crisis energética y alimentaria podrían poner a prueba la resistencia de la comunidad internacional.

La guerra en Ucrania podría durar "años", advirtió el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Los mandatarios podrían discutir sobre la posibilidad de poner en marcha una suerte de "Plan Marshall" para reconstruir Ucrania, una idea lanzada por Olaf Scholz esta semana que podría costar "miles de millones" e implicar a "varias generaciones".

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, conversará con los líderes del G7 el lunes por videoconferencia, y se espera que les pida más armas y que presionen más a Rusia.

También intervendrá de forma telemática en la reunión de la OTAN, que congregará a 30 países, en la última etapa de una intensa maratón diplomática que empezó el jueves con una cumbre de dirigentes europeos en Bruselas, en la que Ucrania obtuvo el estatuto de candidato a la Unión Europea (UE).

La Alianza debe desvelar sus planes para proteger su flanco oriental, próximo a Rusia.

Un refuerzo defensivo que se acompañará de un nuevo "concepto estratégico" -la primera revisión de la hoja de ruta de la alianza en diez años- que debería endurecer su posición respecto a Rusia y mencionar, por primera vez, los desafíos planteados por China.

Con todo, el bloqueo de Ankara a las candidaturas de Suecia y de Finlandia ha ensombrecido la demostración de unidad de los aliados.

Para "mantener firmemente el rumbo" frente a Rusia no hay que suavizar las sanciones económicas ni tampoco reducir el apoyo militar y financiero a Ucrania, recalcó el canciller alemán, quien no obstante fue criticado por su reticencia inicial a entregar armas pesadas a Ucrania.

Después de varias tandas de sanciones, "estamos al límite, sobre todo en lo tocante a las sanciones energéticas" que "tienen un elevado coste para el G7 y para la economía mundial", subrayó sin embargo Stefan Meister.

El gobierno alemán acusa a Moscú de haber disminuido drásticamente su suministro de gas para provocar una crisis energética en Europa antes de un invierno que se augura tenso. Además, numerosas regiones se han visto afectadas por el alza del precio de los alimentos.

En este contexto, la participación de Argentina, Indonesia, India, Senegal y Sudáfrica en el G7 envía un mensaje importante.

"Un desafío crucial es convencer a muchos países no occidentales, escépticos con las sanciones, de que Occidente tiene en cuenta sus preocupaciones", apuntó Thorsten Brenner, director del Global Public Policy Institute.

India, Senegal y Sudáfrica se abstuvieron durante la votación de una resolución de la ONU para condenar la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Esas economías emergentes están particularmente expuestas a un riesgo de escasez de alimentos y a la crisis climática, dos asuntos que también motivaron una gran manifestación convocada por oenegés internacionales el sábado en Múnich (sur de Alemania).

"Estoy muy preocupado por un eventual retroceso en el compromiso del G7 en poner fin a la financiación internacional de los combustibles fósiles", en un contexto de escasez del gas ruso, advirtió Christoph Bals, director político de la oenegé Germanwatch.

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