domingo 22  de  febrero 2026
CONFLICTO

Con incertidumbre ante acuerdo de paz, guerra entre Rusia y Ucrania cumple tres años

El final político de la guerra entre Rusia y Ucrania está más cerca que los avances de ambos ejércitos. Rusia controla 18% del territorio ucraniano

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MOSCÚ.- En un callejón sin salida militar se encuentra la guerra entre Rusia y Ucrania tres años después de la invasión ordenada por Vladimir Putin. En este momento del conflicto, ambos ejércitos son incapaces de realizar grandes avances.

Sin embargo, el final político parece más cerca que nunca tras la aparente predisposición de Washington y Moscú a restablecer relaciones, mientras crece el temor de que sea a expensas de Kiev.

Si bien las tropas de Moscú han avanzado muy lentamente en la región de Donbás y el frente sur, atrás quedan los importantes logros durante el inicio del conflicto, quedándose a las puertas de Kiev y de Járkov, la segunda ciudad del país.

A medida que las tropas ucranianas se iban quedando sin municiones y los aliados de Kiev tampoco se decidían a permitir el uso de su armamento de largo alcance sobre territorio ruso, Rusia logró sus primeros triunfos militares en varios meses coincidiendo con la reelección en marzo de Putin para un quinto mandato. A la fecha, Rusia controla casi todo el este del país, parte de las provincias de Zaporiyia y Jersón, en el sur de Ucrania, así como la península de Crimea, la cual se anexionó en 2014. El área bajo control ruso alcanza algo más de 108.000 kilómetros cuadrados: esto significa 18% del territorio ucraniano.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha establecido la recuperación de estos territorios como una de las líneas rojas de la negociación. Pero, esta aspiración es vista por las nuevas autoridades de la administración de Donald Trump como poco realista.

Aspectos de negociación

En 2024 se intensificaron los ataques, especialmente con drones. Ucrania finalmente recibió el visto bueno de algunos de sus socios para emplear sus misiles de largo alcance sobre bien entrado el territorio ruso. Esta fue una de las últimas concesiones de Joe Biden antes de salir de la Casa Blanca.

Se considera probable que las pequeñas áreas tomadas tras la invasión ucraniana de la provincia de Kursk sean moneda de cambio suficiente. Esa incursión es uno de los pocos grandes éxitos de Kiev en esta guerra luego de recuperar, en 2022, las capitales de Járkov y Jersón.

Después de tres años del conflicto, las pérdidas y el desgaste en ambas partes han sido mayúsculas: Ucrania ha iniciado su particular lucha para impedir la huída de todo hombre en edad de reclutamiento, teniendo que recurrir incluso a la población penitenciaria para rellenar los huecos dentro de su Ejército.

Por su parte, Rusia ha hecho varios llamados a filas y ha engrosado sus fuerzas con combatientes chechenos y norcoreanos. Estos últimos han sido destinados a la defensa de Kursk. De acuerdo con Kiev, Rusia ha tenido cerca de 850.000 bajas, entre muertos y heridos, y unos 430.000 ucranianos habrían corrido la misma. suerte.

El presidente Donald Trump ha dicho que con él en la Casa Blanca la invasión de Ucrania no se habría producido. De allí su insistencia en sentar a las partes a negociar, esgrimiendo el gran número de bajas que han ido sufriendo ambos bandos estos tres años de guerra y sobre todo el importante dispendio económico de Estados Unidos.

Trump también ha algo que parecía imposible hace unos meses: que Washington y Moscú, restablezcan relaciones al más alto nivel, con la idea de un encuentro entre Putin y Trump. Este escenario ha agarrado fuera de juego a los líderes europeos, que cierran filas alrededor de un Zelenski cada vez más cuestionado desde el Despacho Oval.

En Riad, la capital saudí, los responsables de la diplomacia de Washington y Moscú, Marco Rubio y Sergei Lavrov, acordaron seguir negociando para "terminar cuanto antes" la guerra de Ucrania, que con la nueva administración estadounidense ha quedado evidenciada la fragilidad de su rol en un conflicto con tintes globales.

Por su parte, en Europa vuelven a escucharse las voces de quienes defienden crear un ejército común y distanciarse de las reglas que marca Washington en política internacional, con un Trump que pretende relegar la defensa de Ucrania en Europa y mira con recelo a sus socios de la OTAN, a quienes reprocha no esforzarse lo suficiente para garantizar su propia seguridad ante amenazas externas.

FUENTE: Con información de Europa Press

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