Patricia Calvillo

@patycalvillo

Publicado originalmente en El Sol de San Luis

Donde las ideas son en grande, los proyectos se hacen realidad y la gente refleja el esplendor de su cultura y educación; ahí se erige Taiwán, tierra de gigantes. Así comienzo este relato de un viaje que más que ilustrador de bondades y desarrollo de esta nación asiática, es un dialogo que busca darle el merecido reconocimiento que se han ganado a pulso y a base de dedicación.

A este lugar, también nombrado como “Isla Hermosa” convergieron periodistas de Nicaragua, Honduras, Guatemala, Colombia, Paraguay, Argentina, Perú, Estados Unidos, España y de México, quienes fueron invitados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, para conocer los avances que están dando al mundo en ciencia, tecnología, comunicación, transporte, salud, economía, cultura, educación y otros. De Organización Editorial Mexicana, OEM, se convocó a la periodista Patricia Calvillo de El Sol de San Luis.

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Y esta es la historia, de una travesía que duró siete días…

A casi 24 horas de vuelo sólido, se encuentra de distancia esta tierra de San Luis Potosí, México, -aunque a muchas más de trasbordos y actos migratorios-, que tiene una superficie de 35 mil 980 km² y es administrada por China desde el año de 1945, que cuenta con una larga estirpe malayo, polinesa, portuguesa, española, holandesa, y finalmente de la dinastía Ming. El primer acercamiento con esta cultura fue del trayecto del Aeropuerto Internacional de Taiwán Taoyuan al hotel The Okura Prestige, no sólo el idioma fue el primer choque cultural, sino que de entre el asfalto, emergían la naturaleza viva de la isla, sus ríos, los tradicionales y coloridos templos, con su impresionante arquitectura moderna que deja a más de uno, boquiabierto.

Las caras amables, sinceras y de mucho esfuerzo reciben a los periodistas, son Irina Yu y Víctor Chu del Departamento de Servicios de Información Internacional del Ministerio de Asuntos Internacionales, quienes fueron cruciales para que los colegas periodistas quedaran impresionados de la tierra de Chiang Kai-shek, militar y estadista chino que se convirtió en líder del Partido Nacionalista Chino.

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El primer acercamiento a su cultura, fue justamente con una visita al Monumento Nacional Conmemorativo al personaje en mención, quien es reconocido porque nunca se resignó a que sus habitantes vivieran en el exilio, y porque mantuvo viva la esperanza de que el comunismo acabaría cayendo y que la República de China, bajo su liderazgo, reconquistaría la China Continental. En este lugar de historia, se puede ver no sólo su imponente arquitectura de madera y ladrillo, con columnas que suelen tener escasa elevación y carecen de capitel, sino la vestimenta, joyería, caligrafía y los muebles que rodeaban a esta emblemática figura que es custodiada por guardias de seguridad en su zona más alta, ahí donde se encuentra su imagen, que asombra por su grandeza.

Con el tiempo medido, asistimos al taller “In Bloom Dadaocheng Arts & Craft Store”, donde con mucho entusiasmo, los de la pluma, pudimos experimentar el teñido natural de bolsas, todos adiestrados por el personal de esta tienda, hicimos nuestros primeros pininos en la impresión, todos disfrutamos de la novedad de poder participar en este proceso que es todo un arte de la precisión.

El efímero tiempo, fue exprimido en su totalidad, no dejamos lugar a las nimiedades, no en vano cruzamos el charco, como comúnmente se dice, las calles y mercados públicos eran como un canto de sirena, que nos cautivaba, envolvía y finalmente nos atrapaba, por olores, gama de colores, texturas, y un sinnúmero de nuevos productos poco conocidos como una gran diversidad de hongos, frutas tropicales, animales disecados, esqueletos de tiburón y hasta una encantadora tetera, que todos hubiéramos querido traer en la maleta de regreso.

Los primeros acercamientos, encuentros de amabilidad

Había que continuar con la ardua jornada informativa, motivo también de este viaje, la cual comenzó con un primer acercamiento a la República China (Taiwán) en las instalaciones del MOFA, como se le conoce al Ministerio de Relaciones Exteriores en su capital, Taipei, ahí sus funcionarios dejaron aclarado que la grandeza de su nación, son sus ciudadanos, además promocionaron sus principales puntos turísticos y polos de desarrollo.

Una visita al viceministro del Consejo de Asuntos de China Continental, Chiu Chui-cheng, motivó al llamado a otros países del mundo para que se solidaricen con Taiwán y hagan votos porque sean tomados en cuenta para formar parte de la Organización Mundial de la Salud, OMS, donde quieren asistir como observadores y ayudar al resto de las naciones, al ser una potencia con fuertes progresos sanitarios que pueden servir a la humanidad.

La comida, vasta, rebosante, con olores peculiares, presentaciones elegantes y una gran diversidad de sabores y texturas, acompañadas de un aromatizante té, también fueron una constante de este viaje, y alguien de corazón desprendido y que ofreció el esplendor de su cultura culinaria, fue el embajador Miguel Li-jey Tsao, viceministro del MOFA, que brindó suculentos y enigmáticos platillos a quienes batallaban - por falta de pericia- con el manejo de los tradicionales palillos chinos.

En privados y lujosos salones de hoteles de primer mundo, acompañados de diversas personalidades de la diplomacia taiwanés, se hacían sendos esfuerzos por comunicarse en español, para acompañar a quienes venían del otro lado del mundo, los que volaron sobre el pacifico para conocer un cachito de su dinámica historia. Incluso reconocieron la importancia de la Organización Editorial Mexicana, OEM, en el mundo de la comunicación, hubo varios invitados que hacían clara referencia y reconocimiento a nuestra labor informativa. Se quedaron con varios ejemplares que llevamos para que conocieran la entrevista exclusiva que nos concedió previamente el embajador, Armando Cheng.

Sin perder el tiempo

La fina y detallada puntualidad de los asiáticos, es uno de los aspectos que caracterizan a esta sociedad y que se pueden puntualizar hasta con letras mayúsculas, una virtud envidiada porque nada queda fuera de tiempo y lugar, todo se hace en forma y con extremo cuidado, además en medio de la cordialidad. Acudimos al Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional, ICDF, donde el equipo del Subsecretario General, Lee Pai-Po, señaló que están ayudando a diversas naciones de América Latina para enfrentar enfermedades y condiciones de pobreza y marginación; Honduras, Guatemala y Paraguay, son de las naciones con las que trabajan estrechamente en los temas enfoque del organismo como es la mecanización agrícola, medicina, salud pública, circuito integrado y medio ambiente.

Han estado trabajando arduamente para acabar con enfermedades endémicas que están volviendo como la Tuberculosis y el Dengue, con un 80 por ciento de efectividad, pero sobre todo, hacen esfuerzos porque Taiwán no se convierta en un vacío.

En específico en Guatemala quieren ayudar a la prevención de embarazos no deseados y a disminuir el labio leporino, mientras que en Honduras quieren eliminar la posibilidad de que la gente muera por desabasto de medicamentos en los hospitales, y en Paraguay hay trabajo conjunto en materia de informática con los hospitales regionales. Para México se busca aterrizar el sistema de digitalización para el seguro universal.

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A bordo de un cómodo autobús decorado por encajes y algunos adornos de llamativos colores, realizábamos largos recorridos, que servían para conocer sus calles y avenidas, sus rascacielos. En la mayoría de las vialidades se veían motociclistas que iban y venían por doquier, eso sí, algunos no respetaban las señales de tránsito. Nos tocaba suerte a eso de las 16:30 horas, porque pululaban los estudiantes que religiosamente esperaban su medio de transporte, uniformados y sin aspavientos -como suelen verse en México-, esperaban sus rutas que se avistaban completamente automatizadas, limpias y ordenadas.

Desde nuestros ventanales, disfrutábamos del caer de la lluvia que no nos dejó descansar ni un momento, manteniéndonos en el goce de ver que en las calles no había basura, tiraderos clandestinos, contaminación, perros callejeros, tampoco indigentes o malvivientes, incluso pocas veces topamos con elementos de seguridad, ya que no tienen un elevado índice delictivo, no se observaban en las esquinas, las patrullas ni policías. Eso sí, hay cámaras de vigilancia por doquier. Un dato no oficial, apunta que hay instaladas más de 14 mil en la zona, con lo que se inhibe a la criminalidad.

Un encuentro informativo con la representación del Ministerio de Salud y Bienestar que dirige el Ministro Chen Shih-chung, nos enteró que 237 farmacéuticas del mundo están interesadas en adquirir el desarrollo de vacunas que están creando contra varios males, uno de ellos, el Dengue. Además que sus preocupaciones no están enfocadas en enfermedades que tienen que ver con la mala alimentación, tal y como sucede en países de América Latina, sino con el estrés, ya que se reconoce que cuentan con un alto nivel de competencia, lo que les provoca algunos cuadros depresivos.

Y nos envuelve, la diversidad

Una de las gratas experiencias de este encuentro con la cultura oriental, fue el abordar el tren de alta velocidad 615 hacia la Ciudad de Chiayi, ahí constatamos que los taiwaneses son una cultura ordenada, civilizada y educada. Todo tenía un horario; acomodados en fila, sin pasarse de los andenes, sin gritos, ruidos extremos, empujones o alharacas, esperaban pacientemente su vehículo anticontaminante y de alta velocidad que circula a 360 kilómetros por hora.

La prensa latinoamericana, Alejandra de Argentina, Iván de Perú, William de Guatemala, Mario de Colombia, Orlando de Nicaragua, Johana e Iris de Honduras, Fredy y Nicolás de Paraguay, María Jesús de España, Iliana de Miami y Patricia de México, no pasaban desapercibidos por su color de piel, sus rostros y semblantes, además por sus modos de hablar, eran notorios a dónde iban. En algunos sitios, como en el vehículo de fierro, llamaban la atención por el bullicio de su andar y forma de platicar, pero siempre apreciados y respetados por quienes no nos hacían extraños o indiferentes. Las fotos y la charla con algunos orientales, eran recurrentes ya que sobre todo las mujeres, tenían curiosidad por sus formas y no dudaban en pedir una grafica. Parecía inverosímil, pero los americanos fueron asediados ante la extrañeza de su presencia.

En 90 minutos, nos enamorábamos del camino profundo, conformado por ríos, campos, vegetación, grandes edificios, imponentes puentes, arquitectura religiosa, nada perdíamos de vista desde nuestro asiento el 5B del vagón 9 del tren, mismo que nos llevó a YuYuPas, un parque indígena cultural, donde presenciamos un espectáculo de danza aborigen, degustábamos de sus tradicionales platillos, basados en pescado, pollo, carne roja, vegetales y bambú.

Gozamos de los sendos campos de té, de la profundidad de sus plantas verdes que nos envolvían de energética vitalidad, incluso degustamos dos variedades de las infusiones que ahí cosechan, la verde y la roja, una más fuerte que la otra, pero igual de curativos para el alma y el cuerpo.

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Siendo excelentes anfitriones, los originarios de la zona, que aún forman parte del dos por ciento de sus etnias, permitieron el acceso a una de sus viviendas, donde conocimos que en estos espacios tradicionales no se permitía que las mujeres se sentaran, al igual ahí conservaban huesos que eran considerados de carácter sagrado. En los grandes y elevados techos, se secaban pieles de animales, preparaban alimentos con leña, y se utilizaban algunos recursos para la molienda de una especie de semilla que asemeja al maíz. Sus hombres como en cualquier cultura portaban machetes y su tosca vestimenta era hecha de cuero.

En este paseo de carácter informativo, a los extranjeros nos rindió el tiempo, alcanzó hasta para ir a los mercados nocturnos, a cuadras del Maison de Chine Hotel Chiayi, pudimos pasear de noche, para ir a buscar las novedades en tecnología, tal y como se caracteriza a la nación que es presidida por una mujer, Tsai Ing-wen. Nos quemaban las manos por deshacernos de los Nuevos Dólares de Taiwán, NTD, buscábamos innovaciones, ropa, calzado, té, café, licor, suvenires y uno que otro alimento no perecedero para compartir con nuestros compatriotas al retorno a casa.

Largas calles, de coloridos letreros, con trazos y caracteres chinos, establecimientos de alta y menor calidad, tenían presencia por doquier, un sinfín de alimentos desconocidos, se abrían como un abanico de posibilidades, todo era hermoso, bello, estético y limpio. A cada paso, éramos rodeados por motociclistas que no perdonaban al peatón, fuesen o no de otra nacionalidad.

Hombres y mujeres conpieles rebosantes, sin los estragos de la edad, atendían sus negocios, unosllamaban la atención más que otros. El inglés, era una lengua universal queayudaba a pedir descuentos por las vastas compras que se hicieron.

Entre más raro, mejor

En este recorrido, acudimos a la plantación de Orquídeas de Taiwán ubicada en la ciudad de Tainan, donde atendidos por integrantes del Consejo Nacional de Agricultura, conocimos el parque de 175 hectáreas de longitud que actualmente es trabajado por 84 empresas, quienes básicamente producen dos tipos de flor, la muñeca y la mariposa, generando así unos 200 millones de dólares en exportaciones al año. Buscan competir con Estados Unidos, Japón, Vietnam, Holanda, Corea, Australia, Irlanda, Brasil, Inglaterra y Singapur. Uno de los señalamientos que nos hizo, Alejandra, emprendedora de Chile a quien conocimos a manera de sorpresa en este lugar, es que hay algunas especies que resultan más costosas que otras, y ello obedece a que los europeos pagan más entre más raras sean.

El epicentro de la ciencia

Quizás el momento de mayor esplendor de esta ruta, fue conocer el Parque Científico de Taiwán Central, Ministerio de Ciencia y Tecnología, MOST, que en el año de 1949, apenas era un sembradío de arroz y que para el 2003 albergó tres parques industriales con 200 empresas acreditadas, generando así más de 800 mil millones de dólares al año y que se plantea anualmente un crecimiento del 20 por ciento.

Su Director General Ming-Huang Chen, explicó que ahí se sostienen a más de 300 mil empleados, que laboran en el Huwei Park, Taichung Park, Houli Park, Erlin Park y en el Chung Hsing Park, donde se enfocan a la nanotecnología, la industria aeroespacial, los optoelectrónicos, circuitos integrados, biotecnología, maquinaria de precisión, computación y energía verde.

No son ajenos a la realidad, también cultivan al talento joven con estímulos para los nuevos emprendedores, que encuentran techo y cobijo en la misma zona, ya que ahí además de concentrase las grandes industrias, existe un área de vivienda que es utilizada para los trabajadores y creadores. Se trata de una megalópolis que cuenta con todos los servicios. El alcance del ojo humano, no daba para ver la totalidad de profundidad de crecimiento de esta zona.

Demostrando la grandeza de sus científicos, nos presentamos en la empresa 7Starlake, donde el presidente Martín Ting, mostró el futuro de la realidad artificial, un vehículo inteligente que no afecta al medio ambiente, de bajo costo, que es utilizado mediante aplicaciones telefónicas, no es conducido por ninguna persona, y tiene reconocimiento facial, entre otros beneficios. Los periodistas, fueron parte del fututo tecnológico que plantea esta nación que fue considerada como uno de los principales fabricantes de productos de la información y la comunicación en el mundo en el 2018.

Aunque cabe reconocer, que la cereza del pastel, fue un paseo al Centro i-Ride Taipei, donde la experiencia de un vuelo panorámico, nos transportó a su naturaleza y cultura, sentados en cómodos asientos. Con esta experiencia, quedó claro por qué Taiwán fue situada en el lugar número 15 de entre 137 economías dentro del Foro Económico Mundial, pues en este recorrido y agarrados fuertemente de nuestros protectores dábamos un paseo por sus mágicas montañas, cruzábamos por sus emblemáticas calles, atravesar por sus ríos, nos sumergíamos en sus saladas aguas, olíamos sus refrescantes plantíos de té y cerezos y hasta bailábamos dentro de sus celebraciones tradicionales de año nuevo.

La nación de la Salud

Ya siendo de las últimas actividades protocolarias de información, acudimos al Instituto Nacional de Salud, que dirige Shih-Feng Tsai, donde indicó que están generando una macrovacuna que acabe con los cuatro tipos de Dengue, así también están creando fármacos más eficientes contra el cáncer, hepatitis y diabetes.

En ese solo lugar se concentran ocho instituciones y dos centros de investigación sanitaria que están enfocados en prevenir enfermedades. Presumen que aplican el Programa Nacional del Seguro del Pueblo, el cual es de muy bajo costo y con cobertura universal para los taiwaneses y que comparten con varias potencias del mundo para digitalizar los servicios y controlar mejor la información de los pacientes.

El niño de la fe

Nada mejor para enmarcar este recorrido por esta región del continente asiático, que un acercamiento con la religión, nos aproximamos a uno de sus templos con más de 300 años de antigüedad “Monte del Dragón”, donde se venera a Matsu, diosa del mar en la mitología china, quien ampara y protege a los pescadores. A ella se le pide honrar los alimentos; niños, hombres, ancianos llegan a las faldas de este recinto para pedir por su bienestar y el de quien los rodea.

Entre oro, colores chillantes, luces de colores, adornos ornamentales, convergen distintas religiones, el budismo, taoísmo, I-Kuan Tao, cristianismo y el islamismo. En este templo, igual vimos a un niño que acompañado por sus padres, encendía una luz a la diosa Matsu, entre sus manitas replegadas, cargaba el incienso que posteriormente colocaba en las ofrendas y suplicaba por un favor que quedó en la incógnita ante la imposibilidad de cuestionarlo.

Escenas de fervor verdadero, eran mostradas por aquellos que al pie de sus imágenes religiosas pedían por un nuevo amor o quedar embarazados. Muchos tocaban el quemador de incienso que era una gran y ornamentada olla dorada, otros aventaban dos piedras al suelo que sí resultaban disparejas significaba que los dioses no concederían favores, de caer iguales han sido bendecidos en su petición. Los hay quienes se arrodillaban para rezar, y otros que desde algunas esquinas sentados en unas incómodas sillas, se sumergían a rezar con sus libros abiertos.

En las mesas que hay por doquier, son colocados los alimentos, golosinas y toda clase de productos que desean sean bendecidos por las deidades que están protegiendo desde los techos los toscos dragones de largas colas y grandes hocicos.

La modernidad los delata

Para conocer la fastuosidad de su historia, también nos encontramos con el Museo Nacional del Palacio, donde albergan a más de siete mil piezas de arte entre reliquias, cerámica, pinturas, escrituras, y otros. Este edificio es conformado por tres pisos en donde hábilmente se demuestran las fortalezas de su historia, arte y cultura, custodiando así, una de las mayores colecciones de artefactos chinos del mundo, que hoy los hace ser el cuarto museo más bello del mundo según la revista Vogue de Francia.

Alzando la vista, y de entre la neblina que protegía el lugar, se ciñe imponente, como sacada de la película de King Kong, aparece imponente, majestuosa y brillante, la Torre Taipei 101, que maravilla a propios y extraños. Edificio que hace honor al cuadro completo de la ciudad. Subimos hasta su piso 89 –mediante elevador por supuesto- en tan sólo 36 segundos el dolor en los oídos avisaban que íbamos contra la presión atmosférica, el dolor momentáneo, valió la pena al abrir los ojos y observar los hermosos paisajes que se veían desde distintos lados del edificio.

La altura ni se sentía, sólo asombraba la magnificencia de esta tierra conocida también por sus bellos atardeceres. Desde ahí se veía la grandeza de sus edificios, el metro, el aeropuerto, zonas naturales, comerciales e industriales, además de vialidades y distintos puntos de atracción.

Aplauso a quienes merecen el reconocimiento del mundo

He de ser sincera, abandonar el lugar fue difícil, no queríamos separarnos de este sitio que nos dio a manos llenas, al que hicimos nuestro, al que nos adoptó con muestras de respeto y cariño, el que nos sorprendía por sus programas de reciclaje y que todos acataban, por sus estrategias de cuidado a la tercera edad, ya que los abuelitos estaban en las calles, ya sea bailando, siendo voluntarios en los museos, haciendo ejercicio o practicando el arte marcial del tai chi.

Nos quedamos con las ganas de ver salir a las calles a las abuelitas a eso de las 04:00 de la mañana, ya que contaban que ellas eran las encargadas de barrer las vialidades, luego de que éstas, encontraban paz, tranquilidad y trabajo al hacerlo, tras no poder atender más a sus hijos que ya crecieron.

Llamó gigantes, a esos que con sus manos preparan al mundo para la grandeza, que apoyan a sus naciones hermanas para tejer el presente y el futuro de las próximas generaciones sin remilgar y a base de amabilidad y cordialidad. Ellos que están listos para la renovación presidencial en el mes de enero próximo, y quienes encuentran en la democracia áreas de oportunidad para ejercer la equidad para hombres y mujeres, por igual.

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