AUSTIN. Las autoridades sanitarias en Texas sancionaron a tres doctores por la muerte de dos mujeres embarazadas que fallecieron tras no haber recibido el cuidado médico adecuado como consecuencia de la prohibición al aborto en el estado, una de las más estrictas en Estados Unidos.
De acuerdo con documentos de la Junta Médica de Texas publicado por el portal ProPublica, las autoridades sancionaron a dos médicos en relación con la muerte de Nevaeh Crain, una joven de 18 años de edad y a un tercer doctor por la muerte de Porsha Ngumezi, de 35 años de edad, ambas fallecidas en 2023.
En Texas, donde se prohíbe el aborto en la mayoría de los casos después de las seis semanas del embarazo, los doctores que practiquen este procedimiento se enfrentan a penas de hasta 99 años en prisión y multas de más de 100,00 dólares.
La junta acusó —de manera individual— a cada uno de los doctores de no haber cumplido con el “estándar de atención” para las pacientes y señaló que la “demora en la atención acabó provocando la muerte” de las mujeres.
Como penalidad, las autoridades instruyeron a los tres médicos a tomar ocho horas de un curso sobre “evaluación de riesgos” y manejo de complicaciones en el embarazo. No está claro, sin embargo, si la junta investigará a profundidad las muertes o si se tomarán medidas adicionales contra estos profesionales de la salud.
Tres historias con destino fatal
Crain, la adolescente de 18 años, falleció después de ir a tres hospitales para buscar atención a complicaciones en la sexta semana de embarazo. En el último centro médico, los doctores no la pasaron a cuidados intensivos hasta que dejaron de detectar latidos del corazón del feto y, para entonces, ya la joven estaba muy grave y falleció, según ProPublica.
Ali Mohamed Osman, el primer doctor sancionado por su caso, no revisó el vientre de la joven ni le hizo una ecografía cuando visitó el hospital, según el documento de la junta.
Ali Mohamed Osman, médico de urgencias que atendió a Crain en los Hospitales Bautistas del Sudeste de Texas durante su primera visita a urgencias, la envió a casa con una receta de antibióticos para la faringitis estreptocócica sin investigar sus cólicos estomacales, según informó ProPublica. La junta médica lo sancionó por no tratar adecuadamente su infección ni evaluar la salud del feto.
William Noel Hawkins, el segundo doctor que la vio, le dio de alta pese a tener “una fiebre de 39 grados y dar positivo por sepsis”, de acuerdo con el documento. El feto presentaba una frecuencia cardíaca anormalmente alta.
En el caso de Porsha Ngumezi, que falleció por desangrarse tras un aborto espontáneo, la junta médica sancionó al doctor Andrew Ryan Davis por no haber monitoreado su “pérdida de sangre”, no haberla trasladado de urgencia a cirugía y no haberle hecho un procedimiento de dilatación y raspado.
“¿Qué clase de justicia es esta para Porsha… creo que el médico no debería seguir ejerciendo” afirmó Hope Ngumezi, esposo de Porsha Ngumezi sobre la decisión de la junta que pueden contrarrestar esta situación, impulsando a hospitales y médicos a brindar atención estándar a pesar de la incertidumbre que generan las leyes ambiguas.
La tasa de mortalidad materna se ha duplicado en los estados de EEUU que pasaron leyes para prohibir el aborto, después de la histórica decisión del Tribunal Supremo del 2022 que eliminó la protección a este procedimiento en todo el país.
En Texas, en el primer año completo desde que se aprobó la ley que prohíbe el aborto en casi todos los casos, la tasa de mortalidad materna subió 56%, según un informe de la organización Gender Equity Policy Institute.
Investigación de ProPublica
Mientras Propublica investigaba estas muertes prevenibles y otras cinco en tres estados en los últimos años, los periodistas descubrieron que las prohibiciones del aborto han influido en la forma en que los médicos y hospitales responden a las complicaciones del embarazo.
Ante el riesgo de ir a prisión y arruinar su carrera, los médicos han retrasado intervenciones clave hasta poder documentar que el corazón del feto ya no late o que un caso cumple con una excepción legal limitada. Algunos médicos afirman que sus colegas dan de alta o transfieren a pacientes embarazadas en lugar de asumir la responsabilidad de su atención.
Médicos y abogados han cuestionado por qué los colegios médicos, que supervisan la concesión de licencias a los galenos e investigan la atención médica deficiente, no han desempeñado un papel más activo a la hora de orientar a los médicos sobre cómo mantener los estándares dentro del marco legal.
Cuando ProPublica preguntó en 2024 qué recursos tenían las pacientes que sufrían abortos espontáneos si un médico les negaba el tratamiento necesario, el presidente del Colegio Médico de Texas afirmó que no tenía competencia en materia penal, pero que las pacientes podían presentar una queja y buscar atención médica en otro lugar.
Desde entonces, el colegio de Texas ha tomado más medidas que los de otros estados, publicando este año una guía con estudios de caso sobre cómo los médicos pueden practicar abortos legalmente a pacientes con ciertas complicaciones médicas.
La Legislatura estatal ordenó al colegio que creara los materiales de capacitación como parte de la Ley de la Vida de la Madre, aprobada tras la investigación de ProPublica, que introdujo ajustes moderados a las restricciones estatales sobre el aborto en un intento por prevenir más muertes maternas.
Michelle Maloney, quien representa a las familias de ambas pacientes de Texas en demandas por negligencia médica, se mostró gratamente sorprendida por las recientes acciones del colegio.
“A lo largo de mi carrera, he visto muchos casos de muertes terribles. Que alguien sea sancionado por el colegio médico, especialmente mientras hay un litigio en curso, es extraordinariamente raro”, declaró.
FUENTE: Con información de EFE y El Diario