sábado 21  de  febrero 2026
UNIVERSO

La ciencia avanza para saber más de la explosión de una estrella

El telescopio espacial James Webb captura los remanentes de la supernova Cassiopeia que surgió tras explotar una estrella hace 340 años, tiempo de la tierra

Por Yolanda Ojeda

MIAMI.- Los astrónomos pudieron observar imágenes de los fragmentos de la supernova Cassiopeia A, que surgió tras la explosión de una estrella ocurrida al menos hace 340 años, ubicada a 11.000 años luz del Sistema Solar, por lo que la ciencia avanza para saber más de este suceso sideral.

Estos fragmentos de la supernova Cassiopeia A, es decir, los residuos de la explosión de una gran estrella, brillan en una nueva imagen en el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, el más avanzado del mundo. Ese instrumento es construido y operado por la Agencia Espacial Europea, la Agencia Espacial Canadiense y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, NASA (por sus siglas en inglés)

Novas y supernovas son estrellas que explotan liberando en el espacio parte de su material. Durante un tiempo variable, su brillo aumenta de forma espectacular y aportan materiales al Universo que servirán para formar nuevas estrellas.

Algunas estrellas se comportan como si fuera mejor quemarse que desvanecerse. Estas ponen fin a su evolución con una explosión cósmica masiva conocida como supernova. Estas explosiones producen gran parte del material del universo, incluyendo elementos como el hierro, según National Geographic

La estrella que explotó hace 340 años

La estrella de la que surgió Cassiopeia explotó hace al menos 340 años, en tiempo de la Tierra. Este es uno de los registros de supernova más recientes que tiene la ciencia y al que ha dedicado un estudio extensivo.

Según los expertos que operan el sofisticado Telescopio estas imágenes de alta resolución revelan detalles intrincados de la capa de material en expansión que choca contra el gas desprendido por la estrella antes de explotar.

Ubicada a 11.000 años luz del Sistema Solar, Cassiopeia A es uno de los objetos más conocidos y estudiados de la galaxia. Los registros de finales del siglo XVII indican que fue descubierto por varios astrónomos, pero el remanente de supernova en sí no se registró oficialmente hasta bastante tiempo después, en 1948.

Sin embargo, ha fascinado a los astrónomos desde entonces, ofreciendo una rara oportunidad de estudiar la evolución de una estrella que explota a medida que sus restos se expanden hacia el espacio a velocidades supersónicas.

A lo largo de los años, los observatorios terrestres y espaciales han recopilado una imagen de múltiples longitudes de onda del remanente del objeto.

Hay rizos viscosos de color naranja y rosado brillante; esa es la capa interna de la explosión: acumulaciones de gas y polvo que contienen elementos como azufre, oxígeno, argón y neón que algún día se incorporarán a las estrellas recién formadas.

Como pequeños fragmentos de vidrios

“Con la resolución de NIRCam, ahora podemos ver cómo la estrella moribunda se hizo añicos por completo cuando explotó, dejando detrás filamentos similares a pequeños fragmentos de vidrio”, dice el astrónomo Danny Milisavljevic de la Universidad Purdue, reseñado en un informe.

“Es realmente increíble que después de todos estos años estudiando se puedan resolver esos detalles, que nos proporcionan una visión transformadora de cómo explotó esta estrella”, concluyó el astrónomo.

Los astrónomos ahora piensan que la combinación de luz es causada por la expansión de la eyección de la supernova que alcanza y perfora el material expulsado por la estrella antes de que explotara, todo un suceso que fascina a los estudiosos de la vía láctea.

FUENTE: Caracol, Infobae, Astronomía, National Geographic

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