domingo 22  de  febrero 2026
salud

Muere médico que irritó al gobierno chino al denunciar el peligro del coronavirus

El doctor Li Wenliang, de 34 años, fue detenido por la policía después de alertar acerca del virus a un grupo de excompañeros de estudios en las redes sociales

BEIJING.- El médico que fue sancionado por el gobierno chino por hablar libremente del virus que está causando estragos, anteponiendo la seguridad pública a la política (bien protegida por las autoridades), falleció en la madrugada del viernes, probablemente tras contraer el coronavirus contra el que luchaba.

El doctor Li Wenliang pasó a ser el rostro del malestar con los controles del Partido Comunista sobre la información y de las quejas de que las autoridades mienten o no dicen toda la verdad acerca de brotes de enfermedades, derrames de sustancias químicas, productos peligrosos o fraudes financieros.

Era un oftalmólogo de 34 años y falleció en el Hospital Central de Wuham, donde trabajaba. Probablemente contrajo el virus mientras trataba pacientes en los comienzos del brote.

“Un héroe que difundió información sobre la epidemia de Wuhan en sus comienzos, el doctor Li Wenliang es inmortal”, dijo el principal científico del Centro para el Control de Enfermedades de China Zeng Guang en el servicio de microblogs Sina Weibo.

La policía amonestó en diciembre a ocho médicos, incluido Li, por hablarles a sus amigos en las redes sociales acerca del brote. El tribunal supremo chino posteriormente criticó a la policía, pero al mismo tiempo el PC acentuó su control de la información relacionada con el virus.

Los usuarios de Weibo dejaron cientos de miles de mensajes debajo del último post de Li.

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La gente deja flores y otros objetos en la puerta del hospital de Wuhan, China, donde trabajaba Li Wenliang, el médico que se metió en problemas por hablar sobre el coronavirus y que falleció a los 34 años de edad, probablemente como consecuencia del virus. Para muchos es el rostro del malestar que existe en China en relación con el manejo que hacen las autoridades de este tipo de crisis.

La gente deja flores y otros objetos en la puerta del hospital de Wuhan, China, donde trabajaba Li Wenliang, el médico que se metió en problemas por hablar sobre el coronavirus y que falleció a los 34 años de edad, probablemente como consecuencia del virus. Para muchos es el rostro del malestar que existe en China en relación con el manejo que hacen las autoridades de este tipo de crisis.

Un post de una compañera de Li, una enfermera de la sala de emergencias, dijo que el clima helado de Wuhan era “tan gris como mi estado de ánimo”.

Otros culparon a las autoridades chinas por las muertes, no a los animales que originan el virus, y dijeron que quienes le complicaron la vida a Li deben ser castigados. Los comentarios más fuertes fueron eliminados prestamente por los censores.

El PC ha enfrentado cuestionamientos similares y denuncias de un mal manejo de las crisis derivadas de otros desastres, incluidos un brote de SARS en el 2003, un derrame de sustancias químicas en el 2005 que contaminó el agua que consumen millones de personas en el nordeste del país, la venta de leche contaminada que enfermó a miles de niños y el derrumbe de empresas financieras privadas tras la crisis mundial del 2008.

En todos los casos, las autoridades fueron acusadas de tratar de ocultar o de demorar la información que el público necesitaba para tomar medidas para protegerse.

El partido generalmente responde permitiendo que el público se desahogue por un tiempo, para luego reanudar los controles sobre los medios de prensa y la internet para contener las críticas. Quienes insisten pueden ser encarcelados, acusados de diseminar rumores o de causar problemas.

En las calles de Beijing la gente expresaba pesar y decía que había que aprender de Li.

“Era una persona muy linda, pero no pudo salir adelante”, se lamentó Ning Yanqing. “Los que quedan no se animan a hablar. De hecho, no sé qué decir”.

Algunos comentarios en las redes dejan entrever que hay un malestar con el PC y con el presidente Xi Jinping, que ha acentuado su control sobre la sociedad desde que asumió en el 2012.

El líder más fuerte que tiene China desde al menos la década de 1980, Xi cambió la constitución y eliminó el límite de dos mandatos, dejando abierta la posibilidad de ser presidente de por vida.

Las autoridades de Wuhan fueron acusadas de decirles a los médicos que no hablasen del virus para no empañar la sesión anual de un órgano legislativo local.

Cuando el virus se esparcía, se les dijo que borrasen sus comentarios en las redes sociales en los que pedían donaciones de artículos médicos. Esto motivó quejas de que a las autoridades les importaba más su imagen que la seguridad de la gente.

Li fue detenido por la policía después de alertar acerca del virus a un grupo de excompañeros de estudios en las redes sociales.

Este llamado de atención fue inusual en vista de que Li es un médico, un sector que es visto por muchos como héroes que trabajan mucho y cobran poco, y que constituyen la primera línea de defensa contra las enfermedades nuevas.

“Actuó con responsabilidad social”, dijo Cai Lin, residente de Beijing. “Es honesto y leal. Toda la sociedad debería reflexionar acerca de esto”.

Avance acelerado

En China, un recién nacido que dio positivo con 36 horas de vida se convirtió en la persona de menor edad infectada con el virus. El número de casos confirmados en todo el mundo asciende a más de 31.000. La forma en la que se contagió el bebé no estuvo clara de inmediato.

“El bebé fue separado de la madre inmediatamente después de nacer y estaba bajo alimentación artificial. No hubo contacto directo con los padres, pero se le diagnosticó la enfermedad”, dijo Zeng Lingkong, director de enfermedades neonatales del hospital infantil de Wuhan, a la televisión china.

Según Zeng, otras madres infectadas dieron a luz a hijos sanos, por lo que todavía no se sabe si el virus puede transmitirse durante la gestación.

El presidente chino, Xi Jinping, habló por teléfono con el presidente Donald Trump, quien dijo que Estados Unidos estaba trabajando estrechamente con China en la lucha contra el brote.

Xi instó a Estados Unidos a que "responda razonablemente" al brote, haciéndose eco de las quejas de que algunos países están actuando de manera exagerada al restringir a los viajeros chinos. Esas quejas llegan incluso cuando China mantiene a unos 50 millones de residentes de la ciudad más afectada de Wuhan y sus alrededores bajo cuarentena indefinida.

La Casa Blanca señaló que Trump “expresó su confianza en la fortaleza y resistencia de China para enfrentar el desafío” del virus.

En las últimas semanas, Wuhan ha construido dos nuevos hospitales prefabricados y está adaptando gimnasios, centro de convenciones y otros espacios para acoger a pacientes con síntomas leves. Las autoridades enviaron además a miles de trabajadores médicos civiles y militares a la ciudad.

Sin embargo, los que están dentro de una zona de cuarentena que afecta a unos 50 millones de personas, hablan de un sistema de salud completamente sobrepasado.

Chen Jiaxin, de 22 años, contó a The Associated Press por teléfono desde Wuhan que su padre cayó enfermo el 28 de enero pero tuvo que regresar a su casa porque no fue aceptado en ningún hospital. Cuando llamó a una ambulancia luego de que la fiebre que padecía su padre aumentó el jueves en la mañana, le dijeron que tenía 400 personas esperando delante de él, agregó Chen.

FUENTE: Con información de AP/REDACCIÓN

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