jueves 26  de  marzo 2026
SALUD CARDIOVASCULAR

Cuando el corazón pierde el ritmo y la ciencia aprende a escucharlo

Electrofisiología cardíaca: la frontera donde la medicina corrige la electricidad de la vida y permite tratar y, en muchos casos, curar arritmias.

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI. - En la medicina moderna, el corazón ya no se entiende solo como una bomba que impulsa sangre. También es un sistema eléctrico de precisión milimétrica, donde un fallo puede traducirse en fatiga, desmayos o, en el peor de los escenarios, muerte súbita.

En ese territorio altamente especializado se mueve el doctor Alberto Interian Jr., uno de los nombres con mayor trayectoria en electrofisiología cardíaca en el sur de Florida, con décadas dedicadas a diagnosticar, tratar y, en muchos casos, curar trastornos del ritmo cardíaco mediante tecnología mínimamente invasiva.

Profesor titular de Medicina, actual director de electrofisiología en el Mercy Hospital y con trayectoria formativa íntegra en la Universidad de Miami (UM), desde sus primeros estudios superiores hasta su especialización, Interian pertenece a la generación que vio nacer la electrofisiología como subespecialidad y que hoy la posiciona como una de las áreas de mayor crecimiento dentro de la cardiología.

Un tema sobre el que fue consultado para esta edición especial de DIARIO LAS AMÉRICAS, y que refleja la evolución de una especialidad que hoy transforma la vida de miles de pacientes.

La electricidad que sostiene la vida

“La electrofisiología nació cuando entendimos que el corazón no es solo músculo y arterias. También es electricidad”, explica el especialista.

Durante décadas, la cardiología se centró en las “tuberías” del corazón, las arterias coronarias. Sin embargo, el desarrollo tecnológico permitió estudiar el sistema eléctrico que coordina cada latido.

“Hoy, esa área permite tratar desde palpitaciones benignas hasta arritmias potencialmente mortales”, asegura.

Las arritmias cambian con la edad

Uno de los puntos en los que más insiste el especialista es que las arritmias no son iguales en todas las etapas de la vida.

“En menores de 15 años, predominan las arritmias supraventriculares congénitas, muchas veces relacionadas con circuitos eléctricos anómalos con los que el ser humano nace. Son arritmias benignas, pero muy rápidas. El corazón puede ir a 150 o 200 latidos por minuto y el paciente se siente muy mal”, explica.

En estos casos, la solución suele ser una ablación. “Un procedimiento que elimina el circuito eléctrico defectuoso. Es como cortar un alambrito y el paciente queda curado”, señala.

Entre los 20 y 50 años comienzan a aparecer con más frecuencia las arritmias auriculares, especialmente en personas con diabetes, hipertensión o enfermedad coronaria. Después de los 50 años, la fibrilación auricular domina el panorama clínico. Y aquí aparece el riesgo mayor: el accidente cerebrovascular.

“Son arritmias que crean un caos eléctrico en el corazón. Y ese desorden puede generar coágulos que viajen al cerebro, lo que puede ser muy peligroso”, advierte.

Taquicardias, bradicardias y el envejecimiento eléctrico del corazón

El envejecimiento del corazón no siempre se manifiesta con dolor o eventos dramáticos. A veces aparece como un cansancio inexplicable, como una energía que parece apagarse lentamente sin una causa evidente.

“No todas las arritmias son rápidas”, me dice con total dominio el doctor Alberto Interian Jr. “También existen las lentas, las bradicardias, que aparecen con el deterioro natural del sistema eléctrico cardíaco. El marcapasos natural que todos tenemos empieza a degenerarse con los años. El paciente se cansa, pierde energía y muchas veces necesita un marcapasos”, añade.

Desde su experiencia tras décadas dedicadas a la electrofisiología cardíaca, subraya que la evolución tecnológica ha cambiado de forma radical la manera en que hoy se tratan estos trastornos del ritmo cardíaco.

“En los últimos años han surgido marcapasos intracardíacos que se implantan directamente dentro del corazón a través de una vena, sin cables externos. No son para todos los pacientes, pero representan un salto enorme en seguridad y recuperación”.

Más que marcapasos: dispositivos que salvan vidas

Ante cuadros de insuficiencia cardíaca severa o riesgo elevado de muerte súbita, los avances en electrofisiología han permitido desarrollar dispositivos capaces no solo de regular el ritmo cardíaco, sino también de intervenir de forma inmediata ante arritmias potencialmente mortales.

“En estos casos utilizamos desfibriladores implantables que funcionan de forma similar a un marcapasos, pero con una diferencia clave: pueden detectar arritmias malignas y corregirlas en segundos”, explica.

“Muchos de estos procedimientos se realizan con anestesia local y sedación ligera. El paciente, en la mayoría de los casos, puede irse a casa el mismo día y queda protegido contra muerte súbita”, resalta.

Dentro de esa misma evolución tecnológica, señala que los dispositivos biventriculares han marcado un cambio importante en quienes presentan compromiso severo de la función del corazón.

“Cuando hay un bloqueo eléctrico en el lado izquierdo del corazón, el músculo pierde eficiencia. Lo que hacemos con estos dispositivos es estimular ambos ventrículos al mismo tiempo, permitiendo que el corazón trabaje de forma más coordinada y que el músculo que no estaba respondiendo vuelva a contraerse mejor”

La revolución de las ablaciones

Para el cardiólogo, el verdadero cambio de paradigma en el tratamiento de los trastornos del ritmo cardíaco ha sido el desarrollo y perfeccionamiento de las técnicas de ablación.

“Estamos en la era de la electrofisiología, como antes fue la era de la cardiología coronaria. Hoy estamos curando muchas arritmias”, afirma.

Al explicar el abordaje terapéutico, precisa que el procedimiento “se realiza mediante catéteres que se introducen a través de las venas hasta llegar al corazón, permitiendo identificar y eliminar los circuitos eléctricos anormales sin necesidad de cirugía abierta”.

Desde su experiencia clínica, se trata de técnicas mínimamente invasivas que han transformado la recuperación del paciente. En la mayoría de las situaciones, la persona puede regresar a casa el mismo día, retomando su vida cotidiana en poco tiempo.

Cuándo hay que consultar sin esperar

Más allá de los avances tecnológicos y las opciones de tratamiento, el experto insiste en la importancia de reconocer las señales que el cuerpo envía cuando algo no está funcionando correctamente.

Hay síntomas que, advierte, nunca deben ignorarse:

• Palpitaciones persistentes

• Desmayos

• Episodios de taquicardia

• Fatiga extrema sin causa clara

“El primer paso puede ser el médico primario o el cardiólogo. Pero cuando hay sospecha de arritmias, el electrofisiólogo es quien debe evaluar el sistema eléctrico del corazón”, precisa.

Una carrera construida junto a la evolución de la especialidad

Graduado de Medicina en la Universidad de Miami en 1982, Interian completó su residencia en Medicina Interna, seguida de entrenamientos avanzados en electrofisiología cardíaca y cardiología.

Desde finales de la década de 1980 ha ocupado cargos académicos y hospitalarios clave en instituciones como Jackson Memorial Hospital, Mercy Hospital y el sistema hospitalario de la Universidad de Miami. A lo largo de su carrera también ha desarrollado una sólida producción científica, con publicaciones enfocadas en electrofisiología, estimulación cardíaca y manejo de arritmias.

Su trayectoria profesional ha evolucionado en paralelo con el crecimiento global de la electrofisiología como disciplina, siendo testigo y protagonista de una de las transformaciones más importantes de la cardiología moderna.

El futuro: medicina de precisión eléctrica

De cara a la próxima década, el Dr. Alberto Interian Jr. proyecta una evolución marcada por dispositivos cada vez más pequeños, terapias altamente personalizadas y procedimientos de baja agresividad quirúrgica.

Sin embargo, insiste en que el mensaje esencial se mantiene inalterable: “prevención, diagnóstico temprano y acceso oportuno a especialistas continúan siendo la base para reducir complicaciones y salvar vidas”.

Como parte del legado que aspira a dejar en las nuevas generaciones de médicos, subraya la importancia de no perder el contacto directo con quien recibe la atención médica.

Esa visión, construida a lo largo de décadas frente a pacientes reales y no solo frente a monitores, habla de una medicina que sigue poniendo al paciente en el centro.

Desde esa perspectiva profundamente humana, este campo de la cardiología termina conectando con su símbolo más esencial.

El pulso mismo de la vida: no solo como fenómeno biológico, sino como el ritmo que sostiene historias, familias y futuros.

“La electrofisiología no solo corrige circuitos eléctricos. Devuelve tiempo. Devuelve oportunidades. Devuelve normalidad”, concluye.

Porque en cada latido estable hay algo más que función cardíaca: hay capítulos por escribir, afectos por cuidar y sueños que todavía necesitan seguir marcando su propio compás.

Y en un mes en el que el corazón se convierte también en símbolo universal del amor, la ciencia recuerda que cuidar la salud cardíaca es también proteger el tiempo, los vínculos y las experiencias que dan sentido a la vida.

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