miércoles 12  de  junio 2024
COMBATES DE INSURGENTES

Talibanes y el Estado Islámico se disputan tierras afganas

Las autoridades de Afganistán estiman que hay combatientes yihadistas en siete de las 34 provincias del país y advierten que el EI está reclutando activamente adeptos

KABUL.-DPA

Los talibanes afganos y seguidores locales de la milicia extremista Estado Islámico (EI), en su mayoría desertores talibanes, se están enfrentando de manera creciente en Afganistán.

Durante las últimas semanas, combatientes talibanes en la oriental provincia afgana de Nangarhar fueron atacados por excompañeros que habían desertado para incorporarse a las filas del EI.

Los talibanes fueron emboscados cuando se dirigían a combatir al Ejército afgano en el distrito de Sherzad. Viviendas de comandantes locales fueron quemadas en el distrito de Spinghar y un puñado de combatientes fueron decapitados en el distrito de Ajin.

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El gobernador talibán en la sombra de Nangarhar, Mir Ahmad Gul, fue abatido a tiros la semana pasada en la ciudad paquistaní de Peshawar, dos horas al este de la frontera con Afganistán. Un comandante talibán aseguró que fue asesinado por liderar la ofensiva contra EI.

En abril pasado, un atacante suicida mató a 35 personas fuera de un banco en Jalalabad, capital de Nangarhar. El atentado presuntamente fue perpetrado por una antigua facción de los talibanes que se alineó con el Estado Islámico el año pasado.

Camino a Pakistán

Un anciano tribal, Noor Mohammad, del distrito Sherzad, dijo que muchos combatientes del EI están aprovechando la porosa frontera para atacar a los talibanes y huir a la anárquica región tribal de Pakistán.

Más de 1.000 familias fueron ya desplazadas por los combates entre los talibanes y los desertores que se pasaron al Estado Islámico en los distritos de Ajin y Spinghar, dijo un portavoz provincial.

Y los enfrentamientos se están extendiendo. En la occidental provincia de Farah, más de 25 combatientes con los colores de Estado Islámico murieron el mes pasado en un enfrentamiento con insurgentes talibanes por cuestiones vinculadas al reclutamiento, contó Abdul Khairkhwa, anciano tribal del distrito de Khak-i-Safed.

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Un funcionario del Ministerio del Interior dijo días atrás que se cree que hay combatientes alineados con el Estado Islámico en siete de las 34 provincias afganas, aunque probablemente no sean más que algunos pocos cientos. El EI está reclutando activamente adeptos en Afganistán, alertó el ministro del Interior Noor ul Haq Uloomi.

En una rara declaración realizada esta semana, los talibanes afganos le advirtieron al EI que no se entrometa en su "Guerra Santa" en Afganistán. "La yihad contra el ejército invasor de los estadounidenses y sus servidores en Afganistán debe ser conducida bajo una sola bandera y un solo liderazgo", aseveró una carta destinada al líder del EI, Abu Bakr al Bagdadi.

Hermandad religiosa

"Sobre la base de hermandad religiosa", apelaron al EI para que no se inmiscuya en asuntos de los talibanes, según señala la misiva, firmada por el vicejefe talibán, mulá Ajtar Mohammad Mansur.

Los seguidores del Estado Islámico pertenecen al salafismo wahabí, mientras que los talibanes son hanafis, versiones diferentes del islam sunita.

"Los combatientes talibanes no tienen como blanco santuarios islámicos, mientras que aquellos que desertaron a Daesh (Estado Islámico) intentaron destruir santuarios en el sur", explicó a dpa un líder talibán en Kandahar, Abdullah Razaq.

La carta marca un cambio en relación con el tratamiento por lo general privado que los talibanes confieren a la resolución de cuestiones con otros militantes. Analistas y seguidores de los talibanes dijeron que esto fue necesario para contrarrestar una serie de deserciones y combates por territorios y finanzas en los últimos meses.

"Algunos de aquellos que no están contentos con sus comandantes o con el liderazgo en Quetta Shura abandonaron el movimiento y prometieron lealtad a Daesh", dijo Razaq, en referencia al consejo central que gobierna a los talibanes y que tiene base en Pakistán.

En la provincia de Faryab, en el noroeste, el Movimiento Islámico de Uzebekistán anunció que cambiaba su lealtad a Al Bagdadi, "ya que el supremo líder talibán, mulá Omar, está desaparecido desde hace años". Localmente, el grupo es más fuerte que los talibanes.

Simpatizantes del talibán

La mayoría de los grupos insurgentes activos en Afganistán están alineados con los talibanes, con el mulá Omar como su "Emir-ul Momineen", o comandante de los creyentes, con un estatus cercano a califa.

Pero pese a sus promesas de lealtad, "no hay evidencia de que los simpatizantes locales del Estado Islámico tengan lazos directos con el centro del grupo en Irak y Siria", analizó Wahid Muzhda, un exfuncionario talibán.

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El Estado Islámico había anunciado formalmente este año que el liderazgo de Wilayat Khorasan, su rama en Afganistán y Pakistán, correspondía al ex comandante talibán paquistaní Hafeez Saeed.

El consejo de 14 miembros quedó integrado en su totalidad por líderes insurgentes paquistaníes, con la excepción de dos, incluyendo al vice, mulá Abdul Rauf Khadim, un ex comandante afgano talibán y ex detenido en Guantánamo.

Un funcionario talibán aseguró que Khadim se convirtió al wahabismo durante su detención en la cárcel estadounidense en Guantánamo. El año pasado comenzó a reclutar gente para su grupo wahabista.

Khadim murió en un ataque de un drone estadounidense en febrero pasado que supuestamente se realizó a base de información que habían pasado a las autoridades afganas ancianos tribales con estrechas vínculos con los comandantes talibanes.

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