sábado 4  de  abril 2026
MUNDO

Ucrania: tensiones que ponen a todos a prueba

Washington y Moscú vuelven a hablar sobre Ucrania y la OTAN, mientras Europa mira con atención cada paso de los militares rusos que insisten en acampar cerca de la frontera desde donde hace seis años invadieron la península de Crimea
Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Estados Unidos y Rusia volvieron a verse las caras. Se las vieron durante una videoconferencia entre el presidente Joe Biden y el gobernante Vladimir Putin con el objetivo de hacer prevalecer la vía diplomática, frente a la crisis generada por la amenaza de una invasión rusa a Ucrania.

La conversación duró unos 50 minutos y según informó la Casa Blanca prevaleció la cordura y el convencimiento de que hay tiempo para solucionar el problema.

Unas horas antes de la llamada, la segunda en menos de un mes, Putin dijo estar "convencido" de que era posible un diálogo "eficaz" y "basado en el respeto mutuo" y recordó la cumbre entre ambos dirigentes en junio en Ginebra.

Durante la conversación, el presidente estadounidense se propuso insistir en que sigue "profundamente preocupado" por la presencia de decenas de miles de militares rusos en la frontera con Ucrania y que está "preparado para responder" en caso de una ofensiva, según un alto cargo de la Casa Blanca.

Rusia, a medida que se acercan las negociaciones ruso-estadounidenses del 10 de enero en Ginebra, repite una y otra vez que su prioridad es negociar “un tratado que redefina el equilibrio y la seguridad en Europa”.

En otras palabras, que se garantice que las fuerzas militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no se acerquen más a la frontera rusa.

Vale recordar que OTAN fue creada en 1949 para contrarrestar la fuerza soviética que ocupaba entonces a Europa Oriental y representaba un peligro para Occidente.

Hoy el bloque soviético está felizmente desaparecido, pero OTAN ha sumado a sus fuerzas a tres antiguas repúblicas de la desaparecida URSS (Estonia, Letonia y Lituania), así como viejos socios del Kremlin rojo, y eso, definitivamente, a Moscú no le agrada porque alguna agenda escondida podría tener.

Ucrania

Moscú niega estar amenazando a Ucrania, aunque en 2014 anexionó su península de Crimea o, como dicen los rusos, ‘recuperó’ el territorio que el gobernante soviético Nikita Jrushchov cedió a Ucrania en 1954.

No es secreto que el 17% de la población ucraniana es de origen ruso y habla ruso, y eso influye mucho en el interés de Putin en ayudar a los separatistas prorrusos en el este del país.

Estos últimos, aunque los dirigentes rusos lo nieguen, son sospechosos de estar a las órdenes del Kremlin.

También es cierto que Ucrania ansía ser miembro de OTAN y Rusia lo sabe.

El presidente ucraniano visitó hace apenas un par de semanas la sede de la OTAN en Bruselas, lo que enfureció aún más a Putin, que aumentó el flujo de tropas rusas a la frontera.

En respuesta, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró que está dispuesto a dialogar con Rusia pero que "no habrá ningún compromiso en relación con el derecho de Ucrania de ser miembro de la OTAN ni respecto al derecho de la OTAN a defender a sus aliados”.

Europa

Tanto la Unión Europea como Estados Unidos hablan de una línea roja: la invasión a Ucrania conllevaría unas sanciones de una dureza extrema y sin precedentes contra Moscú.

El mensaje de la última cumbre europea del año, que reunió a los líderes de los 27 miembros en Bruselas, planteó: “Cualquier nueva agresión militar contra Ucrania tendrá enormes consecuencias”.

La penitencia no sería precisamente militar. No lo harían. Nadie quiere una guerra nuclear. El castigo sería nuevamente económico: aislar a Rusia del mundo.

Por lo pronto, la negociación del 10 de enero en Ginebra sobre Ucrania y la estabilidad estratégica podría ser muy tensa. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, descartó la posibilidad de cualquier "concesión" y Estados Unidos advirtió que algunas peticiones rusas son "inaceptables".

Esas conversaciones, lideradas por la vicesecretaria de Estado estadounidense Wendy Sherman y su homólogo ruso Serguéi Riabkov, serán seguidas por una reunión entre Rusia y la OTAN el 12 de enero y por otra al día siguiente en el marco de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

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