Si duda que el tema obligado de esta semana es la sorpresiva renuncia de Evo Morales a la presidencia de la primogénita del Libertador Simón Bolívar, nuestra hermana Bolivia, quien estableciendo un ejemplo histórico logra imponerse con esfuerzo colectivo de su valiente y corajudo pueblo, al lado de unas fuerzas policiales y militares, consustanciadas con las exigencias de justicia y respeto, a los resultados electorales vulnerados por la acción vandálica del fraude general, sistemático, tecnológico y real de una dirección política corrupta, al igual que todo el estamento gubernamental que sostenía a un narco régimen, entregado a los intereses comunes de Cuba comunista y Venezuela lacaya del castro comunismo internacional.

Este hecho, sin duda alguna marca un hito en la nueva etapa de lucha de los sectores democráticos en el continente, enfrentando una “guerra” contra las pretensiones del Foro de Sao Paulo, y los intereses estratégicos de la llamada “Tricontinental” creada en 1967 por la dupla Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, bajo la alianza de movimiento políticos y guerrilleros de Asia, América y Asia, con la consigna guevarista de “crear uno o más Vietnam en América”, hoy convertida es una acción agresiva de los socialistas, progresistas y comunistas del mundo, contra las instituciones democráticas.

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La famosa frase política del líder comunista chino, fallecido, Mao Tse Tung "Una sola chispa puede encender toda la pradera", está irónicamente de moda, pero a favor de los "vientos huracanados" que impulsan a los partidos y sociedades democráticas a defender sus avances en todo el mundo, especialmente en América, con el violento impulso logrado en Bolivia, ejemplo a imitar por las factores estabilizadores como son las fuerza armadas nacionales, constitucionalistas y profundamente democráticas del continente.

Los comunistas y aliados del socialismo del siglo XXI, han trazado una estrategia comunicacional, a través de las redes sociales que manejan a su antojo, con la creación y actividades de verdaderos laboratorios de “guerra sucia”, quienes desde la Habana, Cuba, Isla la Orchila de Venezuela, y otros centros clandestinos diseminados en muchos países del continente latinoamericano, con el objetivo de magnificar y destacar una especie de ”ola roja” que creciendo como un presunto “tsunami”, se está apoderando de la mayoría de países, imponiendo sus violentas políticas “desestabilizadoras” para producir “cambios” o derrocar los gobiernos democráticos electos por sus respectivos pueblos.

Este “espejismo político ultra radical” no representa la realidad actual, son efectos que tratan de “vender” creando una especie de atmósfera violenta, cubierta con consignas y mensajes “reivindicativos” defensivos de los “derechos sociales” de los estudiantes, trabajadores y sectores pobres, para engancharlos o sumarlos a sus políticas llenas de odio social, representadas en acciones vandálicas, delictuales y destructores de los bienes públicos del país, incendiando obras de necesidad colectiva, para borrar del mapa, todo vestigio de la civilización actual.

No existe ninguna correspondencia entre la insatisfacción social de los que menos tienen, destruyendo totalmente una gigantesca obra de ingeniería futurista como el famoso y admirado Metro de Santiago de Chile , con la simple excusa de un leve aumento a sus tarifas, es decir, de acuerdo con esta ilógica política de la violencia extremista de izquierda, es mejor acabarlo y quemarlo, ocasionado un grave problema de transportación a millones de usuarios, que lograr discutir con presiones de otra índole una salida al problema tarifario, y preservando para el futuro un bien colectivo de la humanidad. Ahora deberá, la mayoría del pueblo capitalino, caminar, usar otros tipos de transporte más caro, por la “acción patriótica y revolucionaria” del movimiento socialista-comunista del siglo XXI. ¡Qué ironía y estupidez!

Sobre el caso chileno, al igual que Ecuador, Perú y Colombia, debo expresar que las acciones terroristas y vandálicas contra los bienes públicos del pueblo, y toda la agresiva violencia política desatada por estos “colectivos revolucionarios” llevados desde Venezuela, Nicaragua, Cuba y de otros países debidamente entrenados para hacer daño, causando pérdidas de vidas humanas y materiales, no representan ninguna salida democrática, ni ahora ni mañana para la sociedad y pueblos de América Latina.

Triste la complicidad de algunos líderes y dirigentes políticos de oposición en Chile, quienes con sus ausencias y carentes protagonismos jugando a una actitud politiquera, que los puede llevar al cadalso final, si los sectores del fascismo “pinochetistas” presentes en las fuerzas armadas nacionales con una clara concepción derechistas radical, despiertan de su letargo y deciden actuar poniendo un sello final al drama del presidente Piñera y del pueblo chileno.

Ese “fantasma” está presente y rondando en diversos escenarios empresariales, económicos y profesionales de ese país. Como analista político, debo ser desapasionado y frío en los comentarios, a pesar de mis convicciones democráticas. No soy comunista, ni socialista, pero amo la libertad de expresión y la felicidad colectiva en un sistema capitalista. ¡Cero dictaduras!

El balance final debe ser observado con criterio realista. No existe tal “crecimiento y avance” de las mal llamadas fuerzas del socialismo izquierdista en América. Por el contrario, el caso Bolivia los desnuda ante el mundo. Un presidente, narco corrupto, que violando todos los preceptos constitucionales de su país, incluyendo un referéndum popular en su contra, llevó adelante, después de 14 años de mala administración, nuevamente intentando violar el ordenamiento legal pero lo agarraron infraganti con “las manos en las masas” como un delincuente convicto y confeso, realizando un descomunal fraude electoral, que le costó su renuncia y expulsión e inicio de un proceso penal a él y sus miembros del alto tribunal electoral, hoy presos y mal recomendados en las cárceles de la policía nacional boliviana.

Con votos en la OEA y ONU, ellos nos quitaron uno, el voto de Argentina, con la derrota de Macri, quien tiene ahora el control mayoritario de ambas cámaras del congreso, pero lo recuperamos con la presencia del gobierno interino de Bolivia y aumentaremos en algunos días otro más, con el triunfo, según revelan las encuestas, del candidato presidencial de oposición Luis Lacalle Pou, en Uruguay. Solo les quedan Venezuela, Cuba, México y Nicaragua. ¿Dónde está el crecimiento político de la izquierda?

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