MIAMI.- Cinco años después de la tragedia que conmocionó al sur de Florida, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) concluyó que el colapso parcial de Champlain Towers South, ocurrido la madrugada del 24 de junio de 2021 y que dejó 98 muertos, fue consecuencia de una cadena de fallas estructurales que comenzó semanas antes del derrumbe.
Tras una exhaustiva investigación técnica, el Equipo Nacional de Seguridad en la Construcción determinó que el proceso de colapso se inició a principios de junio de 2021, cuando fallaron dos conexiones entre columnas del estacionamiento y la plataforma de la piscina.
Según los expertos, esas fallas iniciales provocaron la aparición y expansión de grietas, así como una redistribución progresiva de las cargas estructurales durante las tres semanas siguientes. Como resultado, el peso fue transferido a conexiones adyacentes que no tenían capacidad suficiente para soportarlo, desencadenando finalmente el colapso catastrófico del edificio.
“Cuando las estructuras de los edificios se diseñan y construyen de acuerdo con los códigos y estándares exigidos, cuentan con márgenes de seguridad frente a fallas, lo que significa que pueden soportar cargas mucho mayores de las esperadas”, explicó Judith Mitrani-Reiser, codirectora de la investigación en un video.
“Sin embargo, en el caso de Champlain Towers South, esos márgenes de seguridad eran demasiado estrechos desde el principio”.
Cómo ocurrió el derrumbe
Champlain Towers South fue construido en 1981 frente al océano Atlántico en Surfside. La torre tenía 12 pisos más un penthouse y estaba dividida en tres secciones: oeste, central y este.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por el NIST, la falla inicial se propagó a otros elementos de la plataforma de la piscina y del estacionamiento situado a nivel de calle. Con el tiempo, el borde sur de la losa de la piscina se desprendió de uno de sus muros de soporte, provocando un hundimiento progresivo.
Posteriormente, la losa se separó también de la parte central de la torre, dañando dos conexiones estructurales fundamentales. A partir de ese momento, el colapso avanzó rápidamente a través de la sección central del edificio y luego se extendió hacia la parte este.
Deficiencias desde el diseño original
Los investigadores concluyeron que los márgenes de seguridad insuficientes tuvieron dos causas principales.
“Los bajos márgenes frente a una falla fueron causados principalmente por dos factores”, explicó R. Glenn Bell, codirector de la investigación. “Primero, desviaciones severas y generalizadas en el diseño estructural original respecto a los códigos y estándares vigentes en aquella época, además de algunas limitaciones de esos propios códigos. Segundo, desviaciones en la construcción respecto a los planos de diseño”.
El informe señala que diversos elementos agravaron la vulnerabilidad de la estructura a lo largo de cuatro décadas. Entre ellos figuran modificaciones realizadas en la plataforma de la piscina, cargas adicionales incorporadas durante la vida útil del edificio y un prolongado proceso de deterioro provocado por la corrosión.
Señales de alarma semanas antes del colapso
La investigación federal también identificó evidencias de deterioro estructural visibles semanas antes del derrumbe. A principios de junio de 2021, aproximadamente tres semanas antes de la tragedia, testigos observaron y fotografiaron daños severos en un muro de mampostería y en una jardinera ubicados sobre la plataforma de la piscina. Las imágenes mostraban una extensa grieta horizontal y desplazamientos significativos en una de las esquinas de la estructura, daños que no aparecían en fotografías tomadas apenas 14 meses antes. Según los investigadores, estos movimientos ocurrieron precisamente en una de las zonas donde los análisis posteriores identificaron algunos de los márgenes de seguridad más bajos de todo el edificio.
El NIST también documentó otras señales preocupantes durante los días previos al colapso. Cerca de una semana antes del desastre, un testigo reportó que una puerta ubicada entre la plataforma de la piscina y el estacionamiento volvió a atascarse debido a un desplazamiento vertical de aproximadamente una pulgada entre sus extremos. La puerta se encontraba junto a la jardinera que ya presentaba daños visibles. Ese mismo testigo informó además que las persistentes filtraciones de agua en el techo del garaje desaparecieron repentinamente para concentrarse en una sola columna estructural, donde el flujo aumentaba cada día. También observó cambios en la altura del techo alrededor de esa columna. Los investigadores concluyeron que estas anomalías eran compatibles con una falla progresiva por punzonamiento (punching shear) en una de las conexiones críticas entre columnas y losas, precisamente el mecanismo que terminó desencadenando el colapso.
Factores descartados
La investigación también identificó varios factores que no contribuyeron al colapso.
Bell precisó que el equipo descartó como causas las vibraciones producidas por construcciones cercanas, fallas en los cimientos, sumideros o asentamientos del terreno, efectos de huracanes o marejadas ciclónicas, explosiones, impactos repentinos y sobrecargas accidentales derivadas de trabajos que se realizaban en el techo del edificio al momento del derrumbe.
Una investigación sin precedentes
El NIST inició su investigación apenas días después de la tragedia. El hecho de que el edificio hubiera permanecido en pie durante 40 años antes de colapsar sin una causa evidente convirtió el análisis en uno de los más complejos realizados por la agencia federal.
Los especialistas estudiaron 24 escenarios diferentes para determinar dónde y por qué comenzó la falla. Para ello analizaron evidencia física, documentos históricos, entrevistas con sobrevivientes y personas vinculadas al inmueble, pruebas de materiales, estudios geotécnicos, recreaciones de componentes estructurales y sofisticados modelos informáticos del colapso.
“Esta desafiante investigación no habría podido realizarse sin el apoyo de expertos de Florida y de todo Estados Unidos, así como de personas familiarizadas con el edificio y su historia”, afirmó Mitrani-Reiser.
Por su parte, Bell agradeció la colaboración de sobrevivientes y familiares de las víctimas.
“Apreciamos a todos los que ayudaron en este trabajo, incluidos los sobrevivientes y las familias de quienes perdieron la vida”, señaló. “Con su invaluable aporte, este esfuerzo ayudará a hacer más seguros otros edificios, a prevenir tragedias similares en el futuro y a honrar la memoria de las víctimas de Champlain Towers South”.
Próximos pasos
El NIST anunció que ahora concentrará sus esfuerzos en la elaboración del informe final escrito, que incluirá el análisis completo de las evidencias, resultados de pruebas, modelos computacionales y recomendaciones para modificar normas, códigos de construcción y prácticas de ingeniería.
La agencia federal espera que las conclusiones sirvan como guía para mejorar la seguridad de edificios en todo el país y evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
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FUENTE: NIST