martes 23  de  julio 2024
OPINIÓN

Cuando las apuestas están en contra, ¿se puede revertir el curso?

El primer debate televisivo entre el presidente Joe Biden y su rival republicano, Donald Trump, dejó en el aire más preguntas que respuestas

Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

La política exterior rara vez juega un papel significativo en una elección presidencial, pues las prioridades se orientan internamente a la economía, la inflación, los precios, el empleo o las políticas migratorias, por ejemplo, pero esta vez podría ser diferente.

“... el mundo no se detiene ante unas elecciones en Estados Unidos y múltiples conflictos en todo el mundo, junto a otros temas globales, preocupan a los estadounidenses” sostiene el Pew Research Center, en un estudio de abril de 2024, que encontró que también son importantes prevenir ataques terroristas (73%), evitar la entrada al país de drogas ilícitas (64%) y prevenir la proliferación de armas de destrucción masiva (63%); igualmente fundamental es el mantener la ventaja militar estadounidense sobre otros países (53%)".

Ante estas expectativas, ¿Quién conducirá mejor al país y a la alianza occidental por los próximos cuatro años?

El primer debate televisivo entre el presidente Joe Biden y su rival republicano, Donald Trump, dejó en el aire más preguntas que respuestas.

¿Se puede confiar en las capacidades de Biden o de Trump para ejercer un segundo periodo? Y como sugirió Trump, ¿está Biden tan debilitado y frágil que ni líderes ni adversarios globales le tienen respeto y mucho menos temor?

Usando el miedo como carta de triunfo, Trump sostuvo que el mandatario ruso, Vladimir Putin, nunca habría invadido Ucrania, ni el grupo terrorista Hamás habría cometido la atrocidad contra Israel el 7 de octubre pasado, estando el a cargo.

Es imposible comprobar si Trump estaba o no en lo cierto, pero en muchas de sus aseveraciones hay grises.

Si bien Biden no se expresó con suficiente claridad o solidez, se destaca como defensor de la cooperación multilateral y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) después de acercar a 50 naciones ante un objetivo común: apoyar la lucha de Ucrania contra Rusia.

Trump, ha criticado a la OTAN y en el pasado, amenazó con retirarse de la Alianza.

Por su parte, Biden ha entregado 175.000 millones de dólares en asistencia militar a Ucrania desde la invasión rusa en febrero de 2022 y, si gana un segundo mandato, ha prometido apoyar a los ucranianos para poner fin a la guerra bajo las condiciones de Ucrania, como un esfuerzo necesario para evitar que Putin gane y se apodere de otros países como Polonia pero, deberá persuadir a los votantes escépticos, mientras su adversario promete no aprobar ayuda adicional a Ucrania y acabar la guerra en su primer día de gobierno.

Desde la perspectiva de un elector, decidir entre cerrar este capítulo bélico lo más pronto posible una guerra eterna en un país lejano que cuesta a los contribuyentes miles y miles de millones de dólares, la decisión parece obvia.

En cuanto a cómo finalizar la guerra en Gaza, Trump y Biden, al menos, comparten algo en común: el apoyo a Israel, aunque Trump está a favor de que el ejército israelí destruya a Hamás a toda costa, mientras que Biden se preocupa cada vez más por los métodos para lograr ese objetivo.

“El enfoque de Trump hacia Medio Oriente se ha definido por un fuerte apoyo a Israel y Arabia Saudita, y una postura de confrontación hacia Irán. Se alejó del consenso bipartidista de larga data diciendo que no estaba interesado en un Estado palestino separado” según el Council on Foreign Relations.

Mientras que Biden busca un alto el fuego, la liberación de rehenes, un acuerdo de normalización entre Israel y Arabia Saudita y una solución de dos Estados al conflicto palestino-israelí.

Para los aliados en Europa, el Lejano y Medio Oriente, el desempeño de Biden causó inquietud, anticipando otra presidencia de Trump.

Hasta ahora, para los europeos en particular, Trump nunca fue fácil de tratar, dando la impresión de desdeñar a muchos de sus pares.

Durante el debate, Biden acusó a Trump de planear destruir la OTAN recordando cuando éste invitó a Rusia a hacer “lo que quiera” con los miembros de la OTAN que no cumplieron con sus compromisos presupuestarios; sin embargo, ahora, más del 70 por ciento de los miembros están en camino de gastar el obligatorio 2,0 por ciento del PIB en defensa.

Ahora que la Alianza celebrará su cumbre del 75º aniversario en Washington, del 9 al 11 de julio, los líderes aliados se preguntarán si será ésta la última participación de Biden o si podrá revertir el curso.

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