Mayores de 55 años retirándose. Gente de bajos ingresos enfrentándose al despido. Madres abandonando sus empleos. Adultos en edad productiva muriendo por coronavirus. He aquí las principales causas de la debacle en el mercado laboral estadounidense como resultado de la pandemia.

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Un artículo publicado en el New York Post, que analiza las razones desencadenantes de esta situación, da a conocer que, actualmente, hay 3,6 millones de trabajadores menos que en febrero de 2020, cuando el virus originario de la China comunista empezó a azotarnos. Lo peor, sin embargo, es que esa cifra podría ser incluso mayor.

El retiro forzoso

A juzgar por el citado artículo, la mayor parte de la fuerza laboral desaparecida a raíz del COVID-19 corresponde a personas de 55 años o más, quienes se jubilaron anticipadamente porque podían hacerlo, económicamente, hablando, o porque estaban entre los empleados de bajos ingresos que fueron despedidos al comienzo de la pandemia.

En este sentido, Siavash Radpour —director asociado de investigación del Laboratorio de Equidad en la Jubilación, perteneciente a The New School— señaló que el COVID-19 duplicó la tasa de jubilación en 2020, impulsando la mayor salida de trabajadores de la fuerza laboral en, al menos, 50 años.

Sobre este mismo particular, el economista Mark Zandi aseveró en un informe difundido por Moody's Analytics que "muchos baby boomers que abandonaron el mercado laboral durante la pandemia, [simplemente], no regresarán".

Aunque la mayoría de ellos estaban cerca de jubilarse, lo cierto es que podrían haber permanecido trabajando unos años más si no hubiera sido por el COVID-19 y el potencial peligro que este implica, en especial, para los adultos mayores.

Datos suministrados por la Reserva Federal de la ciudad de Kansas refieren que el número de jubilados ascendió a 3,6 millones durante la pandemia cuando, según el ritmo habitual, deberían haber sido solo 1,5 millones.

El cuidado de los niños

Otro componente del mercado laboral que ha mermado la cantidad de trabajadores disponibles hoy, son las madres de niños en edad escolar, quienes se vieron forzadas a abandonar sus puestos de trabajo o dejar sus carreras a un lado para poder atender a sus hijos.

En opinión del economista principal de la Oficina del Censo, Misty Heggeness, "si bien los padres y las madres de niños en edad escolar compartieron en gran medida las tareas del cuidado de sus hijos el año pasado, cuando comenzó el aprendizaje virtual, vimos que se formaba una brecha entre los padres que volvían al trabajo y las madres que se quedaban en casa".

Según Heggeness, durante el último año escolar, ellas estuvieron realizando múltiples tareas como madres y empleadas, roles que las dejaron agotadas. Tanto fue así que, con el inicio del nuevo año escolar, el número de las que no trabajaban aumentó de 850,000, en agosto, a 1,4 millones, en septiembre.

Para que se tenga una idea de cuán serio ha sido el impacto del COVID-19 entre este sector en particular, téngase en cuenta que la participación general de las mujeres en la fuerza laboral ha caído a los niveles de la década de 1980.

«Descubrimos que las madres que tenían empleos de teletrabajo tenían más probabilidades de salir de la fuerza laboral en comparación con las mujeres sin hijos», puntualizó el experto, teniendo en cuenta el hecho de que combinar el trabajo en casa con el cuidado infantil ha sido todo un reto para las madres estadounidenses.

Path Forward, organización que ayuda a las mujeres a conseguir trabajo después de una pausa, anunció que sus servicios ahora tienen más demanda. Es que, en 2019, la entidad trabajó con 27 empresas para apoyar a 158 féminas, mientras que, en 2021, ha trabajado con 40 compañías para ubicar a unas 278.

En opinión de la directora ejecutiva de la organización, Tami Forman, «la pandemia ha despertado la conciencia de los empleadores [en el sentido] de que las madres representan una fuente de talento disponible que habían estado pasando por alto».

Las muertes por coronavirus

Desafortunadamente, los decesos causados por el COVID-19 (cifrados en unos 805,000 a fecha de hoy) también engrosan el listado de causas del fenómeno laboral. Según el propio economista Zandi, alrededor de 500,000 de esas víctimas eran adultos en edad laboral.

Lamentable es, primero que todo, la fatalidad que representan estas muertes ocasionadas por la pandemia. No es menos cierto que hablamos de una fuerza productiva vital para la economía estadounidense, afectada de esa y otras múltiples maneras por el virus del Partido Comunista de China.

El seguro por desempleo

Según el citado artículo del 'New York Post', "la pandemia ha causado cambios sísmicos en el mercado laboral, con millones de personas cambiando de trabajo. Y aunque la tasa de desempleo (aquellos que buscan trabajo activamente) ha caído a un bajo 4,2 %, la participación laboral también ha caído".

En su análisis sobre el tema, Mark Zandi refiere que "el plan de gastos de emergencia pandémica aprobado a principios de este año, que ofreció a los desempleados $300 dólares o más por semana, fue un fuerte incentivo financiero para no aceptar un trabajo, ya que algunos recibían más en cheques de desempleo que lo que ganaban cuando trabajaban".

Innegablemente, la demanda de fuerza laboral por esa y otras razones ha ido creciendo con el paso del tiempo, toda vez que buena parte de empleadores no encuentra trabajadores. Muchos, incluso, han tenido que subir los salarios para atraerlos, pero no a todos les ha ido bien; de hecho, muchos continúan sufriendo todavía las carencias de mano de obra.

Acerca de este particular, dice el artículo del New York Post que los empleos de los sectores de hospedaje, construcción, manufactura y atención médica, experimentaron el mayor crecimiento salarial en los últimos 21 meses, especialmente, los adjudicados a jóvenes de entre 16 y 24 años.

"Sus sueldos y salarios se han disparado un 10 % en comparación con un miserable aumento del 2,1 % [concedido] a las personas de 55 años o más", detalla la nota en cuestión, partiendo de un informe de salarios divulgado por la Reserva Federal de Atlanta.

Los empleados a tiempo parcial

Según el diario neoyorkino, muchos de los que en el momento de la pandemia trabajaban a tiempo parcial, con bajos salarios, igualmente han contribuido a la forma en la que se desenvuelve ahora el mercado laboral.

"Estas son personas que perdieron sus trabajos y estaban en el último cuartil de los salarios", dijo Siavash Radpour a lo que añadió: «Supongo que están desanimados y piensan que no pueden encontrar trabajo».

El ejecutivo del Laboratorio de Equidad en la Jubilación subrayó, además, que los trabajadores de bajos ingresos son menos capaces de desarraigar sus vidas y reubicarse en busca de nuevos trabajos, aparte de otras limitaciones que podrían tener, como, por ejemplo, las que tienen que ver con el desplazamiento.

También hay que considerar el hecho de que mucha gente simplemente cambió de carrera a raíz de la pandemia. Fuera por elección u obligación, muchos cambiaron de trabajo, lo cual ha repercutido en empleos de alta rotación, como los de los restaurantes, por citar un caso.

Los mayores de edad marginados

Para la asesora principal de políticas de AARP, Jen Schramm, los trabajadores mayores también enfrentan una serie de desafíos únicos, comenzando por la discriminación. Al parecer, según ella, algunos empleadores tratan de disminuir riesgos eliminando a sus empleados más viejos.

"La percepción de la discriminación por edad ha sido muy alta durante la pandemia", puntualizó Schramm, basándose en que el 78% de los trabajadores mayores dicen haber visto o experimentado discriminación por edad en el lugar de trabajo, una situación que obligó a muchos a una jubilación no planificada.

Otros de los motivos que podrían estar incidiendo en la panorámica laboral actual, podría ser una combinación de familias de dos salarios en las que uno decidió no volver a su trabajo, gente que decidió abrir su propio negocio o que optó por trabajar por su cuenta, o personas reacias a trabajar por miedo al coronavirus.

La incertidumbre laboral

En lo que respecta a esta tendencia, y según como están las cosas, es difícil predecir qué va a suceder en lo adelante. "Ni la propia Reserva Federal sabe con certeza si estas personas salieron de la fuerza laboral de forma definitiva o si volverán en el futuro, lo que dificulta la toma de decisiones del banco central de EEUU", publica 'El Economista'.

La fuente detalla que "algunos indicadores del mercado laboral son consecuentes con una economía que se halla cerca del pleno empleo, los salarios suben más rápido que la tendencia previa a la pandemia, las ofertas de empleo sin cubrir están cerca de máximos históricos, mientras que la tasa de renuncias es increíblemente alta". Añadido a eso, prosigue la fuente, "más de 4,2 millones de estadounidenses dejaron su empleo de forma voluntaria en agosto para marcharse a otro mejor o por diferentes motivos, lo que evidencia que la confianza de los trabajadores es muy alta". Sin embargo, todo eso choca con los índices de la participación laboral actual.

Por participación laboral se entiende a la gente que está trabajando o que busca empleo activamente con respecto a la población total. De esa participación es de la que hablamos, de la que no se sabe cuándo podría recuperarse si se toman en consideración las razones ya mencionadas.

Analizando el fenómeno desde las estadísticas, remitámonos al hecho de que la tasa de participación se halla en un 61,6%, más de dos puntos por debajo si se la compara con la que teníamos en febrero del 2020. ¿Qué significa eso? Pues que la economía estadounidense dispone de 6,9 millones de puestos de trabajo menos que antes de la pandemia.

Por eso es que expertos como el antes citado Zandi dicen que las cifras reales en este sentido podrían ser mucho mayores que las oficiales. Según él, hay más de seis millones de trabajadores “desaparecidos”: nos referimos a gente que no está trabajando, que no está buscando empleo, que no se sabe si se reincorporarán y, desde luego, gente que no volverá porque, tristemente, ya no está.

La recuperación posible

Expertos citados por 'El Economista' aseguran que los empleados “desaparecidos” terminarán volviendo al mercado laboral. Según ellos, dos factores podrían ser claves en la solución de este problema.

Uno, el fin de las prestaciones federales por desempleo (o para ser más exactos, los ahorros resultantes de estas, pues ya finalizaron) y dos, la mejoría en la situación sanitaria referente al coronavirus (cosa que estaría en veremos tras la inesperada aparición de Ómicron).

De momento, este es el panorama. Habrá que ver cómo se desenvuelve la situación en este 2022, un año en el que la economía estadounidense deberá continuar recuperándose con una fuerza laboral más grande, acorde a los aumentos salariales, así como con una alta demanda que redunde en un mayor crecimiento económico.

Hay trabajo. Hay oportunidades. Hay facilidades y vías para salir adelante. ¡Démosle el provecho que requieren!

Sobre el Dr. Rafael Marrero

Multipremiado economista y comentarista de noticias. Graduado de las universidades de Stanford y Cornell, es un reconocido experto en EEUU en contratación federal, emprendimiento para pequeñas y medianas empresas y gestión de proyectos. Autor del bestseller de Amazon La salsa secreta del Tío Sam.

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